20 de Julio 2018

El Do-Ho: cómo está uno de los corredores de mayor proyección de la Ciudad

Una autopista que no fue y dudas por más de 30 años. El corredor Donado-Holmberg empieza a despegar y a tomar identidad propia.

El Do-Ho: cómo está uno de los corredores de mayor proyección de la Ciudad

En el rincón oriental de Villa Urquiza, que linda con Coghlan, Belgrano y Villa Ortúzar, se ubica una zona con una historia muy particular. Incluye el trazado de una autopista que nunca se construyó, expropiaciones, usurpaciones, abandono e incertidumbre por tres décadas. Pero luego, lentamente, dio paso a construcción de nuevas viviendas, un polo gastronómico y crecimiento inmobiliario. De esta forma, se convirtió en una de las zonas con mayor proyección de la ciudad.

El llamado corredor Donado-Holmberg comprende 13 manzanas y se ubica entre estas dos calles paralelas, desde la avenida Congreso hasta la calle Carbajal, muy cerca de Álvarez Thomas y de avenida de los Incas. Si se cruza Congreso hacia General Paz se encuentra la avenida Roberto Goyeneche, que conecta con el inicio de la Panamericana. Y esa es la primera pista sobre cómo empezó todo.

La historia se remonta a 1976, durante la última dictadura militar. La Municipalidad de la Ciudad, a cargo de Osvaldo Cacciatore, diseñó un plan de autopistas urbanas, que tenía como objetivo mejorar la conectividad vehicular. Constaba de ocho autopistas, aunque a la postre solo se construyeron dos y ni siquiera completas. La AU1 (25 de Mayo) y la AU6 (Perito Moreno) fueron las primeras que se iniciaron. Se licitaron en 1977 y fueron inauguradas en 1980. La AU6 continúa al Acceso Oeste –en aquel entonces, la avenida Gaona– tras la General Paz, y la AU1 termina en el Bajo con el inicio de la Autopista La Plata-Buenos Aires.

Pero los planes en aquel momento eran otros. Las ocho autopistas conectarían toda la ciudad y tendrían 23 cruces entre sí. La AU2 Costanera iría por lo que hoy son las avenidas Cantilo y Lugones, la Autopista Illia, el Bajo y la avenida 27 de febrero, y llegaría hasta Puente de la Noria. La AU4 era la General Paz, que junto con la AU2 formaría la circunvalación. En aquel momento tenía cruces a nivel y rotondas, que se eliminaron por completo recién en 1997.

La AU5 Transversal cruzaría la ciudad del sudoeste al noreste. Iría en el mismo sentido que la avenida Juan B. Justo, desde el inicio de la AU6 hasta llegar a Aeroparque. La AU7 Occidental iría en la dirección contraria, desde General Paz y Albarellos hasta Riachuelo a la altura de Parque Roca. En 2002 fue inaugurado un pequeño tramo en el sur, desde el límite de la Ciudad hasta la Dellepiane, con el nombre de Autopista Cámpora. La AU8 era la más breve: un corto trayecto entre General Paz y la Perito Moreno a la altura de Mataderos. La AU9, finalmente, eran las extensiones de la 9 de Julio hacia el norte y hacia el sur, lo que hoy son parte de la Illia y de la Autopista Arturo Frondizi.

Pero la que más importa en este caso es la llamada AU3 Central. Partía de Puente Alsina, en el sur de la ciudad, hasta Panamericana y General Paz. Para llegar ahí, claro, pasaba por Donado y Holmberg. El gobierno militar produjo algunos avances en las obras: a pesar de la resistencia de los vecinos, se produjeron casi 800 expropiaciones en la traza, sobre todo en los barrios de Saavedra y Villa Urquiza. Es decir, desde el final de la Panamericana en General Paz, por el corredor Donado-Holmberg, hasta casi Álvarez Thomas.

Sin embargo, los problemas que atravesó el gobierno militar condujeron a que el proyecto fuera relegado poco a poco. En 1982 pararon las demoliciones, que no atravesaron la avenida Juan B. Justo. El destino del corredor fue disímil entre ambos lados de la avenida Congreso. Entre esta arteria y la General Paz ya estaba liberado el tramo, por lo que se especuló durante los gobiernos democráticos con la construcción de la autopista. Sin embargo, los vecinos rechazaban esta postura, y durante la jefatura de Gobierno de Fernando De la Rúa se optó por la construcción de una avenida de rápida circulación pero con la conservación de los espacios verdes aledaños, que aún hoy se pueden apreciar. En cambio, entre Congreso y Álvarez Thomas no prosperó la idea de una gran avenida, aunque sí se construyeron dos túneles –uno por Donado y otro por Holmberg– para cruzar las vías del Ferrocarril Mitre.

Esta situación de expropiaciones y abandono de las obras fue terreno fértil para que florecieran problemas. La ocupación de terrenos y el crecimiento de la inseguridad fueron constantes durante las décadas siguientes. El potencial de la zona por su ubicación –entre Belgrano y Urquiza, cerca de Colegiales– y conectividad –más aún con la extensión de la línea B– estaba latente, pero no lograba despegar.

El contraste, entonces, fue lo que identificó –e identifica– a esta zona. Ocupantes por un lado y propietarios de un barrio que se sentía casi una extensión de Belgrano R por el otro. Dos leyes de 1999 y 2009 habilitaron la construcción de viviendas sociales para los ocupantes y venta de terrenos para proyectos inmobiliarios. A partir de esta última legislación, la vida y las perspectivas del barrio cambiaron. Comenzaron grandes construcciones, aunque el despegue fue lento. Lucas Delgado, martillero de Remax especializado en el barrio, marca el hito en 2015: “El gran cambio se produjo cuando las obras terminaron y se ocuparon las viviendas”.

Hoy, el precio del metro cuadrado a estrenar de la zona es entre US$ 2900 y US$ 3300, según revela Delgado, aunque depende del tipo de construcción y de los servicios. “Es la única zona de Villa Urquiza que quedaba por desarrollar. Los valores se emparejaron con el resto, y además puede seguir creciendo. Las partes comerciales de Mendoza o Echeverría, en cambio, ya están explotadas”, agrega.

Los lotes que quedaron disponibles y la regulación dieron lugar a edificios bajos –cuatro pisos– pero de gran extensión horizontal. “Esto es muy buscado –prosigue Delgado–. Que parezcan casas o PH, abiertos y con amenities”. El crecimiento, sin embargo, no fue tan grande en el último tiempo respecto a otras zonas: muchos de esos edificios, al no tener escritura inmediata por ser nuevos, no eran aptos para crédito. “Igual, hay gente que los compró como inversión. Y al tener ahora la escritura, puede que de cara al futuro sí puedan pagarse con los hipotecarios”, explica el broker.

“El corredor Donado-Holmberg está en plena expansión. Es un lugar cada vez más atractivo para vivir: ofrece la tranquilidad de un barrio, pero con comodidades y ofertas gastronómicas de una zona en pleno auge”, señala Manuel Mel, gerente de Ventas de Mel Propiedades. Sobre la evolución de los valores, asegura que aumentaron un 20 por ciento en los últimos cinco años. “Hoy –ejemplifica– un departamento de unos 50 metros cuadrados se comercializa en US$ 150.000. Se espera que la zona siga creciendo, tiene un gran potencial”.

Texto: Francisco Llorens. Fotografías: Eugenia Iglesias

 

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