21 de Agosto 2018

Se conocieron en la facultad, crearon una marca de zapatos y hoy fabrican 60.000 al mes

Marcelo Cantón y Diego Trivelloni son los creadores de Mishka, que ya cuenta con 18 locales.

Se conocieron en la facultad, crearon una marca de zapatos y hoy fabrican 60.000 al mes

Cuando Marcelo Cantón y Diego Trivelloni hablaron por primera vez con APERTURA, en diciembre de 2006, su empresa tenía una diversidad de actividades que iban desde la arquitectura a la consultoría y recién se involucraban con el negocio de zapatería. Para fines de 2010, el dúo, que se conoció mientras eran estudiantes de arquitectura, decidió dedicarse full time a crear su marca de zapatos de autor. Para esto, invirtieron US$ 1 millón para comprar una fábrica y salir con una fuerte estrategia de apertura de puntos de venta. De tener seis locales en 2006 pasaron a 18 hoy, y de 25 empleados saltaron a 300.

 

En ese entonces, el sueño del team era internacionalizarse y, para eso, anunciaron que estaban en la búsqueda de un socio estratégico. Sin embargo, las vicisitudes del país hicieron que esa opción se volviera cada vez menos rentable, por lo que decidieron crecer dentro de la Argentina. Así y todo continuaron con la búsqueda de un partner que los acompañase en el crecimiento y ese socio llegó de la mano de la familia Farrell. “Con ese acuerdo nos posicionamos en punta de pista para seguir abriendo locales y expandirnos en la región. Primero empezaremos por Chile”, explica Cantón, que recibe a APERTURA en medio de los festejos por la inauguración de su local en Alto Palermo.

 

Los diseñadores, que en un primer momento apostaban a ser una marca de lujo y que aseguraban no fijarse en las tendencias que venían de Europa, en el camino decidieron apuntar a precios más “democráticos” que supieran adaptarse a la compradora argentina. Si bien Cantón asegura que el espíritu de zapato de autor no se perdió y la dedicación sigue siendo la misma que el primer día, defiende el concepto de “lujo urbano”, con el que ofrecen piezas de diseño y calidad pero con opciones que abrazan un abanico más amigable de precios. “La idea es tener cosas para todo tipo de público, no algo inalcanzable como al comienzo”, destaca.

 

A los 60.000 pares que fabrican al año –en 2006 declaraban 25.000–sumaron una línea de indumentaria que incluye jeans, perfumes, pequeños cueros y, próximamente, anteojos de sol. “No nos imaginábamos que íbamos a ampliarnos tanto. La diversificación vino a partir de esa decisión de dejar de ser una marca de autor para ser algo más grande y generar una propuesta total, aunque el zapato sigue siendo el core del negocio”, explica Cantón sobre el proyecto que trajo, luego, varias aperturas en centros comerciales. Y agrega: “Cuando abrís en un shopping apuntás a un público más grande y no podés quedarte con una línea pequeña. Pero lo comercial nunca va en desmedro del diseño ni de la originalidad”.

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 294 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



¿Te gustó la nota?

0

0

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Notas de tu interés

Recomendado para vos