09 de Noviembre 2018

Rattazzi: "El Gobierno tomó medidas a contramano de la competitividad"

El presidente de FCA habló de la estrategia que debe adoptar su compañía para "acotar riesgos que podrían jaquear el futuro". Criticó a "dirigentes que creen que la capacidad contributiva de la población y las empresas es infinita"

Rattazzi:

Oscuridad profunda en el Cubo, el salón de conferencias del complejo Al Río, de Vicente López. Se oye el rugido de un motor: el de la pick-up Toro en su versión naftera, cuyo lanzamiento fue el motivo de la convocatoria. Luces encendidas. El foco, además de en ella, se posa sobre el atril. Traje celeste, corbata del mismo color, camisa blanca. Un barbado Cristiano Rattazzi toma la palabra, con un discurso crudo, sincero, auténtica marca registrada del hijo argentino de la aristocracia italiana. “Lamentablemente, para atender esta urgencia, el Gobierno echó mano a medidas que van a contramano de la mejora de la competitividad, como el retorno de las retenciones o la baja de reintegros a las exportaciones extrazona”, disparó. “No deja de preocuparme la liviandad de algunos sectores de la política (y la clase dirigente, en general), que creen que la capacidad contributiva de la población y las empresas es infinita”, segunda ráfaga. “No advierten que, si seguimos ahogando a la producción, el comercio y los servicios, y alterando el poder de compra de la clase media, tendremos un destino más incierto. Es como que olvidaran que los parlamentos nacieron, en gran medida, para ponerle límites a la imposición de impuestos”, remató el presidente de FCA Argentina.

Es sabido que Rattazzi no calló durante los 12 años del kirchnerismo. Tanto, como que no ocultó su simpatía hacia la actual administración, a punto tal de haberle puesto el cuerpo como fiscal en La Matanza de Cambiemos durante la elección presidencial de 2015. Además, le brindó a Mauricio Macri el primer anuncio de inversiones que encabezó como Presidente: los u$s 600 millones que FCA –el grupo conformado por Fiat y Chrysler– invirtió, a partir de abril de 2016, en su planta de Ferreyra, Córdoba, para producir el Cronos, modelo lanzado este año. Sin embargo, el escenario actual dista bastante del ideado. En lo que va de 2018, el mercado automotor arrastra una caída de 5,8%, a 734.767 patentamientos, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), con caídas, mes a mes, cada vez más fuerte. Apenas arrancó la crisis cambiaria, el desplome fue superior al 20 por ciento, si se compara mayo-octubre contra igual período de 2017.

“Es una pena que no estemos cerrando el año con el clima de euforia y superación de records que prevaleció durante casi todo el primer semestre”, lamentó Rattazzi. “No hay duda de que el cambio de velocidad del mercado, tras la corrida cambiaria, fue tan repentino que los sobrestocks del sector y el nivel de las tasas de interés son causa de buena parte de las distorsiones que hoy se viven”, explicó.

Por ello, anticipó que pronostica un mercado que bordeará las 800.000 unidades este año (cuando se soñaba con el millón a inicios de año) y en torno a las 700.000 en 2019, “si persiste la velocidad de estos últimos meses”.

Para él, la nueva coyuntura obliga a “recalcular, a mitigar daños, a explorar oportunidades; a hacer foco en la gimnasia diaria de hacer sostenible en el tiempo el core business de nuestras empresas”. Lo cual, para FCA, significa “acotar riesgos que podrían jaquear el futuro”.

Desde septiembre, la empresa está implementando suspensiones en su planta de Córdoba, por el doble efecto de sobrestimación de ventas en Brasil –destino del 80% de su producción- y la caída del mercado doméstico. En consecuencia, Ferreyra finalizará el año con 5000 unidades menos de lo proyectado inicialmente en su programa de producción, de entre 65.000 y 70.000 vehículos.

“Sigo siendo un optimista nato y entiendo la urgencia del Gobierno para alcanzar el equilibrio fiscal primario, no sólo como política criteriosa, sino porque no hay financiamiento disponible para los excesos de gasto”, manifestó Rattazzi. También, dijo que confía en que las medidas adoptadas sean temporales. “Es imprescindible desterrar la ilusión de los atajos y de las soluciones mágicas. El Estado no está en condiciones de distribuir recursos de los que no dispone y es inviable seguir aumentando la presión impositiva a los sectores de la economía real. Es una opción que sólo jaquea la continuidad de negocios que generan valor, riqueza y empleo de calidad”, subrayó. “La presión del fisco tiene un límite”, alertó.

Matizó que la suba de impuestos no es, precisamente, la mirada del Gobierno. Sin embargo, apuntó a que es el precio que terminó pagando por el gradualismo. “A lo sumo, confiado en fuentes de financiamiento ilimitadas, y por los condicionamientos de la política y la situación social, pecó de un exceso de confianza para evitar cirugía mayor para atender la pesada herencia”, criticó. “Si recordamos de dónde venimos, se avanzó mucho. Pero hubo que retroceder varios casilleros ante el nuevo escenario. Y, para calmar la corrida cambiaria, además del buen acuerdo con el FMI, hubo que recurrir a medidas que no pueden perpetuarse, como es un nivel de tasas de interés incompatibles para financiar cualquier tipo de actividad”.

Su crítica a quienes creen en la "infinita capacidad contributiva de las empresas" fue una alusión al bono extra de fin de año, que el Gobierno pactó con los sindicatos e impuso obligatoriamente, por decreto, a los privados.

La inflación, advirtió, sigue siendo “el gran problema”. “En gran medida, es un correlato del exceso de gasto público. Ojalá que el esfuerzo que se está haciendo para emparejar las cuentas públicas mejore las condiciones macro. Pero, en rigor de verdad, las soluciones más consistentes vendrán del éxito de actividades que pueden cambiar la realidad, como es Vaca Muerta, la productividad del agro (sin sequía), de industrias que ganen competitividad para seguir creciendo, especialmente, con exportaciones, como es a lo que aspiramos en nuestro sector”. También, destacó la capacidad innovadora y transformadora de los unicornios -los emprendimientos tecnológicos cuyo valor supera los u$s 1000 millones- de la economía argentina. “La realidad global de nuestra industria nos dice que, en el mediano y largo plazo, sufrirá una transformación exponencial”, concluyó.



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