10 de Octubre 2018

Rappi, Uber, Glovo y otras apps, en alerta por la creación de un sindicato de choferes y repartidores

Rappi, Uber, Glovo y otras apps, en alerta por la creación de un sindicato de choferes y repartidores

Trabajar las horas que quieras y sin jefes. Bajo este mantra se encolumnaron múltiples startups que no solo incrementaron sus ganancias sino que también se expandieron a nivel internacional a través de un esquema de contratación que se apalanca en trabajadores sin relación de dependencia. Sin embargo, la reciente creación de la Asociación de Personal de Plataformas (APP, de acuerdo a sus convenientes siglas) podría poner en jaque el core del negocio de estas aplicaciones. Que las empresas se hagan cargo del pago del monotributo, del seguro contra todo riesgo y el reconocimiento como trabajadores, entre los principales reclamos de la organización.

Los cimientos de APP se fundaron en julio de este año, cuando varios repartidores de la colombiana Rappi, que había desembarco en marzo de 2018 en la Argentina, iniciaron una huelga en la puerta de la filial local. Al no contar con una respuesta satisfactoria por parte de la firma y tras varias charlas con colegas de otras plataformas que describían estar en una situación similar, decidieron organizarse formalmente. Fue así como se inscribieron como sindicato en la Secretaría de Trabajo y ahora esperan un largo camino hasta conseguir la personería gremial.

"Es una relación de dependencia encubierta, van a tener que reconocerlo a mediano o largo plazo. Las otras aplicaciones tienen el mismo problema que nosotros, las empresas imponen y nosotros queremos que las empresas nos incluyan en la toma de decisiones", exclama Roger Rojas, vocero de APP y delegado de Rappi. Según el rappitendero, el sindicato también incluye a varios trabajadores de la española Glovo, un par de repartidores de Mercadoni y Treggo y algunos choferes de Uber, aunque esta última desmintió la información.

Con respecto al cambio en el modelo de negocios que estos reclamos pueden llegar a ocasionar en las firmas involucradas, el abogado Juan Otta, quién se encuentra trabajando con APP, aseguró que "hay margen para que las empresas readecúen su modalidad". El letrado es miembro del estudio de Carlos Tomada – Tomada & Asociados -.

Las apps de economía colaborativa que basan su negocio en el transporte, tanto urbano como de mercaderías, tienen como principal pilar de sus finanzas el cobro de comisiones por cada viaje o venta realizada. En el caso de Rappi y Glovo, son las empresas que venden sus productos a través de la plataforma quienes sostienen los números, mientras que en Uber y Cabify es el conductor el que realiza el aporte. Sin embargo, la estructura se construye sobre un punto fundamental: los "socios" no son empleados de la compañía. Algo que el nuevo sindicato quiere modificar.

Según José Zabala, socio del estudio Adrogué, Marqués, Zabala y Asociados y especialista en Derecho del Trabajo, el inicio de la actividad sindical en este tipo de empresas trae aparejados algunos cambios inmediatos. "Hay fallos de la Corte en la que se les da protección a integrantes de los sindicatos, aunque aún no tengan personería gremial, frente a medidas que los empleadores puedan tomar contra ellos". A su vez, el laboralista analizó: "Si el sindicato genera cierta acción sindical con intensidad, esto puede generarle a las compañías la necesidad de tener que sentarse a negociar para resolver las cuestiones y eso es probable que conlleve un aumento de costos".

Desde Uber señalan que estos reclamos no reflejan la realidad de la empresa. "Hoy no tenemos ningún planteo de este tipo, no refleja realmente la manera en la que la choferes de Uber se comportan. El 60% trabajan menos de 20 horas a la semana", apuntan desde la firma de origen estadounidense, en diálogo con El Cronista. En tanto, Cabify les dio libertad a sus conductores para unirse al sindicato.

Por su parte, Joaquín Wagner, fundador de Treggo, la plataforma de mensajería que comenzó a operar a comienzos de 2017, analizó: "No le veo mucho sentido a crear un sindicato porque este tipo de economía no tiene trabajadores que trabajen para una app, ya que son independientes y hasta pueden ejercer el mismo rol en dos aplicaciones a la vez". El emprendedor explica que en su compañía, el 90% de los partners son motociclistas que ya pertenecen a la Asociación Sindical de Motociclistas y Mensajeros (ASiMM). Y agrega sobre la repercusión que esto podría generar en el negocio: "Algo va a generar, no creo que no lo afecte. Pero sindicalizar en función de destruir no me parece algo bueno porque esto le da trabajo a mucha gente, si es para construir y charlar puede servir".



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