26 de Abril 2018

Qué es la Industria 4.0 y cuánto falta para que llegue a la Argentina

Solo un 30 por ciento de las empresas argentinas implementó iniciativas ligadas a la nueva revolución que se avecina, según un informe de The Boston Consulting Group. El potencial local.

Qué es la Industria 4.0 y cuánto falta para que llegue a la Argentina

El motor a vapor. La electricidad. La computarización a gran escala. Los procesos industriales atravesaron estas tres grandes transformaciones tecnológicas en la historia, todas con un gran impacto en sus prácticas y productividad. Ahora, es el turno de la cuarta: la Industria 4.0 –como se la denominó en Alemania– que será igual de irreversible y profunda que sus predecesoras, pero con una gran diferencia: evoluciona a mayor velocidad. Con esta premisa, The Boston Consulting Group (BCG) realizó, en octubre de 2017, junto a la Secretaría de la Transformación Productiva del Ministerio de Producción, una encuesta online a 78 ejecutivos de 66 empresas industriales locales de diferentes sectores. El objetivo: conocer el progreso en la implementación de nuevas tecnologías en sus procesos productivos y los desafíos a la hora de ejecutar esta transformación. El resultado es el informe “Acelerando el desarrollo de Industria 4.0 en Argentina”, al que APERTURA accedió en exclusiva.

Solo un 30 por ciento de las empresas encuestadas implementó iniciativas concretas. Pero hay un aspecto positivo: la Industria 4.0 está presente en las discusiones de planificación y hay potencial para acelerar la adopción.

Según consigna el informe, Industria 4.0 implica una transformación a partir de nuevas tecnologías industriales con foco digital, con potencial para crear fábricas con procesos productivos integrados y automatizados, con sistemas que interactúan analizando información en tiempo real para optimizar la producción, predecir fallas e integrar las cadenas de abastecimiento. “La oportunidad la tiene que visualizar cada empresa, para detectar dónde puede impactar el valor, ya sea por una mejora de productividad o por tener un mejor acceso a los mercados”, explica Gustavo Nieponice, senior partner y managing director de The Boston Consulting Group en las oficinas de Buenos Aires y Santiago de Chile.

Según BCG, hay ocho tecnologías clave para esta transformación: robots avanzados, Internet industrial, simulación, cloud y ciberseguridad, manufactura aditiva, realidad aumentada, integración vertical y horizontal, y Big Data y analítica. La generación y adopción de estas tecnologías aumenta la productividad y competitividad de toda la economía, con el consecuente impacto positivo sobre la creación de empleos. “Es importante mirar esto desde el punto de vista del negocio. La tecnología es un habilitador que permite conseguir un objetivo de negocio”, distingue Nieponice. En su visión, las dos tecnologías que pueden tener un impacto más rápido en la Argentina son la gestión del desempeño en tiempo real y el control de la producción, como la modelación o simulación de situaciones, lo que produce una toma de decisiones mucho más informada. “Tercero, el mantenimiento predictivo, a través de analytics, para predecir fallas en los equipos”, añade.

Según el informe, cuatro de los seis unicornios (empresas valuadas en más de  US$ 1000 millones) de América latina son locales, las principales multinacionales de servicios basados en el conocimiento operan en el país y hay cada vez más PyMEs que expanden la frontera del conocimiento y la tecnología. Pero lograr una difusión inclusiva de estas tecnologías depende de la posibilidad de que todas las empresas incorporen estos procesos de innovación en sus modelos de negocio, mejoren sus prácticas de management e inviertan en capital humano y físico. Para ello, la Argentina necesita un diagnóstico del estado y el ritmo de adopción.

De ahí la alianza entre BCG y el Ministerio de Producción para realizar la encuesta online. Los ejecutivos entrevistados pertenecen a grandes empresas: el 41 por ciento tiene más de 1000 empleados; el 18 por ciento, entre 501 y 1000; el 28 por ciento entre 101 y 500, y el 13 por ciento 100 o menos. El mismo relevamiento se hizo en países como Alemania y Francia

“Las discusiones están dadas en términos de cómo la política pública toma este nuevo paradigma tecnológico y lo utiliza, fundamentalmente, para crear nuevos empleos y generar más crecimiento. Es un futuro que se acerca cada vez más”, asegura Lucio Castro, secretario de Transformación Productiva. Y añade: “¿Por qué nos importa esto? Porque esta es la agenda que se viene. Estamos trabajando desde el año pasado en una agenda muy comprensiva, que tiene en el corazón a esta nueva economía –preferimos hablar de Economía 4.0 porque las tecnologías atraviesan toda la economía e impactan en los servicios, el agro, el sistema financiero y la industria”.

En el comienzo del camino

El 76 por ciento de los ejecutivos señala que la evolución hacia Industria 4.0 forma parte de las discusiones de la alta gerencia en el país. Así y todo, en el último año, si bien la mayoría estima haber tenido algún progreso en el camino hacia esta nueva industria, solo 52 por ciento reporta haber tenido un “gran progreso” o “progreso intermedio”.

En cuanto a la incorporación de nuevas tecnologías, solo el 27 por ciento de las compañías ya está implementando medidas concretas. La mayoría (41 por ciento) empezó a desarrollar los primeros conceptos, 22 por ciento afirma no estar preparado para la transformación y 9 por ciento empezó a armar el caso de negocio. Pero, entre las que ya están discutiendo en su planificación a la Industria 4.0, solo 35 por ciento comenzó a implementar iniciativas concretas. El mayor grado de avance se da en la implementación de tecnologías relacionadas con seguridad e infraestructura de datos, ya que son relativamente estándar y no muy costosas, según destaca el informe de BCG. En el otro extremo, hay menor avance en la implementación de realidad aumentada para capacitaciones y tecnologías relacionadas con fábricas inteligentes, control de la producción y diseño de la fábrica digital.

 

 

La Argentina, todavía, está lejos. Mientras que más del 70 por ciento de las empresas en los países industrializados tiene planificado implementar todas las tecnologías de Industria 4.0 en los próximos cinco años, solo el 34 por ciento de las firmas locales cuenta con estos planes.

Los beneficios de la adopción de Industria 4.0 son reconocidos por las organizaciones: 72 por ciento de los ejecutivos argentinos asocia el concepto a mejoras de productividad. Estos vienen gracias a tecnologías como los robots autónomos usados en la industria automotriz que se adaptan de forma automática a los cambios en la producción o la analítica avanzada para mantenimientos productivos en las metalúrgicas.

Los retos a vencer

Para acelerar la adopción de las tecnologías y los procesos, las organizaciones deben sortear múltiples desafíos. Los más importantes según los ejecutivos encuestados son la falta de personal calificado, la incertidumbre respecto al retorno económico de las inversiones y la resistencia al cambio.

De hecho, para más del 70 por ciento de los ejecutivos, la falta de personal capacitado es el desafío más relevante para alcanzar la Industria 4.0 en la Argentina. Pero el 65 por ciento de las compañías considera como reto la incertidumbre respecto al impacto de las inversiones en el resultado operativo, en contraste con el 27 y 36 por ciento de Alemania y Francia, respectivamente.“Tiene que ver un poco con las condiciones macro pero también con el nivel de desarrollo de las capacidades de planificación a nivel de las compañías”, explica Nieponice.

El desarrollo de red es otro desafío, sobre todo para las industrias con requerimientos de logística. Por otra parte, hay retos particulares a la realidad argentina. Según BCG: “En primer lugar, deben resolver cuestiones específicas relacionadas con el mercado laboral en el país, lo que dificulta la implementación de tecnologías que traen ganancias de eficiencias operativas. Además, en las etapas iniciales, la oferta limitada de proveedores locales de las nuevas tecnologías y los precios elevados dificultan su adopción”. 

Como se dijo, el capital humano es una de las cuestiones más relevantes, porque la transformación requiere nuevas capacidades. En la lista de las más demandadas en los próximos años está la ingeniería y el desarrollo del proceso de producción en primer lugar, y la ciencia de datos en el segundo. También se demandan capacidades como la analítica avanzada y seguridad de datos. “Son proyectos holísticos, donde necesitás la parte dura pero también un componente de gestión del cambio. Si vas a plantear una actividad que antes se hacía manualmente  y ahora se introduce un sistema, va a cambiar la forma de trabajar. Eso es un proyecto de cambio organizacional que va en paralelo a la adopción de la tecnología, por lo que se necesita el expertise en gestión del cambio”, subraya Nieponice.

Las organizaciones argentinas están comenzando a tomar medidas. El 41 por ciento de los ejecutivos dice estar implementando las primeras iniciativas para incorporar las capacidades requeridas por sus empleados. Es que, para el 74 por ciento, la capacitación adicional y la formación continua son las medidas más adecuadas para gestionar el cambio e incorporar las capacidades requeridas, mientras que solo 40 por ciento cree que dentro se deben considerar nuevas contrataciones y 6 por ciento piensa que es necesario reclutar empleados en el exterior.  

Con sello local

En los países desarrollados en los cuales la Industria 4.0 está más avanzada, el Gobierno tomó un rol central en el diseño de la estrategia de implementación. En la Argentina, según el informe de BCG, “el Gobierno está impulsando una agenda ambiciosa para potenciar la transformación productiva y es clave que cada compañía diseñe su estrategia de transformación a mediano y largo plazo y la traduzca en una hoja de ruta concreta si quiere aumentar su competitividad aprovechando las oportunidades derivadas de la Industria 4.0”.

Así, las iniciativas del Gobierno tienen como objetivo dar un salto de productividad y aumentar la competitividad de las empresas potenciando su posicionamiento global, mejorando y adaptando la infraestructura y la conectividad, capacitando al capital humano y generando un marco tributario y regulatorio acorde a los requerimientos de la economía del futuro, según BCG. Dentro de este marco se destacan programas de formación de capital humano, como el Plan 111 mil, que apunta a formar profesionales en el desarrollo de software, incrementar la cantidad de ingenieros y brindar capacitaciones en nuevos oficios digitales. En la misma línea se incluyen la Ley de Software, el Programa de Desarrollo de Proveedores, el Fondo Tecnológico Argentina y la reglamentación de la Ley de Biotecnología. “El incentivo a la I&D es muy relevante. Hay un cupo fiscal de alrededor de $ 2000 millones para este año, que estamos terminando de ver con Hacienda, que provee a la Argentina con un sistema en línea como en otros países del mundo, que permite desgravar inversiones en I&D de hasta $ 5 millones a todas las empresas de la Argentina. Es un estímulo muy fuerte a la inversión en este aspecto”, suma Castro. 

 

 

Lo que se destaca a partir de los ejemplos internacionales es que las empresas deben diseñar una estrategia holística de transformación y elaborar una “hoja de ruta” con iniciativas concretas. Para las empresas argentinas, según BCG, significa, en el corto plazo, preparar los casos de negocio que sustenten la adopción de tecnologías y generar el compromiso interno hacia el cambio para pensar cómo incorporar, en el mediano plazo, las capacidades, políticas e infraestructuras.

Las organizaciones tienen que identificar las oportunidades de mejora para definir dónde se pueden implementar las soluciones. Luego, apoyándose en casos de éxito, se pueden detectar las oportunidades específicas relacionadas con la implementación de nuevas tecnologías. El paso siguiente es evaluar las inversiones, los costos de implementación y los beneficios esperados de cada oportunidad para seleccionar las iniciativas prioritarias. Con la hoja de ruta, llega la implementación, para lo cual hay que identificar proveedores, evaluar la brecha entre las capacidades del personal y las necesarias, y cómo responder a las necesidades de capacitación.

“Esto es transversal a toda la economía. Se ve en el sector de comercio, financiero, manufactura. La tecnología no solo tiene un impacto en términos de mejora de productividad. Es un medio para un fin, que es generar empleos de calidad y terminar con la pobreza. La Argentina recién está empezando a recorrer este camino, que el mundo desarrollado ya recorrió o está haciendo. Tenemos que impulsar este camino pero siempre con el foco en la generación de empleo”, subraya Castro.

El relevamiento muestra que las empresas reconocen los beneficios de Industria 4.0, aunque el tema recién comenzó a formar parte de las agendas de los ejecutivos argentinos. Con su implementación en etapa inicial, aún quedan desafíos por afrontar, especialmente por la falta de personal calificado y la incertidumbre respecto al negocio. Para liderar la carrera hacia la implementación completa de la Industria 4.0, las organizaciones argentinas necesitan ampliar y profundizar su conocimiento práctico sobre tecnologías digitales y sus casos de uso. Queda claro que la revolución ya empezó. 

La versión original de este artículo fue publicada la edición 291 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



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1 Comentario

Juan Armendaris Conforte

Hace cuatro aos Clarin publico una nota que hablaba de pymes trabajando con impresion 3 D y empresas de turismo con Inteligencia Aritificial y Big Data.

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