27 de Agosto 2018

“Pese a la turbulencia económica, este año nuestra compañía crecerá 90%”

Gastón Parisier es el fundador de Bigbox, una compañía que “regala experiencias”. Cree que la crisis económica impactará en su negocio, pero igual proyecta que su empresa crecerá 90% este año. Con operaciones en Chile, Perú y Uruguay, ya planea su desembarco en México y piensa empezar a dar pelea en el segmento de listas de casamiento, que hoy dominan los grandes retailers

“Pese a la turbulencia económica, este año nuestra compañía crecerá 90%”

Recién aterrizado de regreso de un viaje a Chile, donde acaba de inaugurar la primera góndola con su marca, Gastón Parisier, CEO y fundador de Bigbox, se muestra ansioso por seguir expandiendo su idea de “regalar experiencias” en la Argentina y en la región.

“Si me preguntan qué regalos me hicieron entre los 15 y los 25 años, de lo único que me acuerdo es del salto en paracaídas”, relata para explicar porqué decidió crear una compañía que tiene como lema “acumular menos, vivir más”.
Según destaca Parisier, pese a las turbulencias económicas, la empresa espera crecer cerca del 90% este año, un número que puede parecer sorprendente, pero por debajo de lo proyectado.

-Hace nueve años que inició la compañía, ¿cómo está hoy Bigbox y qué desafíos tiene por delante?

-Para mí eso es como escalar el Everest y siempre estar en la base, porque siempre lo que te falta es gigante. Podes dar pasos gigantes, pero seguís estando en el mismo lugar. Creo que eso es en parte por lo que descubrís cuando empezás a diseñar una compañía basada en la tecnología. Te doy un ejemplo. Esta es una empresa que pretende ser líder en el genérico “regalos” y todavía no tiene listas de casamiento. Ese es un mercado muy grande, en parte dominado por los grandes retailers y nosotros estamos construyendo una propuesta de valor más económica y basada en las experiencias. Y eso es fruto de habernos enfocado en desarrollar nuevos productos, pero principalmente de que el centro de nuestra compañía esté en la tecnología.

-¿Cuán fácil resultó al principio explicarles a los proveedores el concepto de la compañía?

-Hay un antes y un después de la redacción del propósito de compañía. Nosotros antes salíamos a seducir y a convencer a nuestros prestadores de servicios, nuestros partners. Les decíamos que con nosotros iban a tener nuevos clientes. En cambio, hoy en las reuniones planteamos al principio: “¿Nos querés ayudar a construir una sociedad que acumula menos y vive más?”. Nos contestan que sí, que quieren ser nuestros aliados en esa misión. A partir de ahí se construye todo y ya casi que hablamos de precio en la última reunión.

-Bigbox se inspiró en empresas europeas que ofrecen este tipo de regalos, pero en un nivel más masivo, ¿por qué hacerlo premium en la Argentina?

-Sigo manteniendo esa postura, aunque fue algo que decidí hace ya nueve años, porque América latina tiene una desconfianza inicial con la intermediación de servicios. En la región, las cuponeras hicieron un desastre y terminaron matando el mercado de los cupones. En servicios, en América latina, el consumidor no te cree; y si te cree, es hasta ahí. Siente que lo van a tratar mal. Como no queríamos que pasara eso, dijimos que había que trabajar con establecimientos premium porque eran los que iban a dar la experiencia que nosotros queríamos ofrecer. Ese es el último eslabón de la cadena para que la experiencia sea perfecta. Entonces, la definición de premium a veces está asociada con precios altos, pero no es necesariamente así. Yo diría que premium es calidad garantizada.

-¿Cuál fue la primera reacción que viste hace nueve años cuando saliste a vender el producto y cómo cambió con el tiempo?

-Lo que sentimos todos a lo largo del tiempo es que se está empezando a construir la moda de construir experiencias. En ese entonces había confusión sobrecómo usarlo, qué había que hacer. Pero ya todos lo entienden ahora. Lo que más nos llama la atención es que 20% de todas nuestras ventas son autorregalos. Fue algo que no nos esperábamos. Pero después del factor sorpresa vimos que hay personas que prefieren saber que compraron un paquete cerrado o que quieren agasajar a alguien y en el momento en que llegue la cuenta quieren evitar pelearse por quién paga.

-¿Cómo les está impactando el freno en la actividad económica?

Está impactando en nuestra meta de crecimiento. Proyectábamos que ibamos a registrar un incremento de más del 100%, pero no va a ser así. Igual los números dan más del 90% porque solo tenemos el 2% del share de regalos y hay mucho para crecer ahí. Pese a todo, va a ser un gran año, estamos llevando adelante todas las inversiones que queríamos hacer. Abrimos puntos de venta en Avellaneda y en Córdoba, y Ampliamos el equipo de tecnología más de lo que íbamos a hacer en primer lugar.

-¿Cuántos Big Box están vendiendo y qué es lo más elegido?

-Estamos cerca de los 300.000 regalos este año. Lo que más eligen los regaladores es el vertical de gastronomía, casi el 60%. Y los regalados, dentro de gastronomía, increíblemente lo que más eligen es parrilla. Uno pensaría que si le hacen este obsequio se elegiría algo no tan conocido. Pero en Big Box están Don Julio, Tegui, Chila, Aramburu, El Baqueano. Tenemos un inventario de experiencias que son super aspiracionales.

-A nivel regional, ¿cómo les está yendo?

-Estamos en Chile, en Perú y en Uruguay intentando lograr lo mismo que ya conseguimos en la Argentina. El próximo desafío es lanzarnos en México. Hoy los demás países son el 10% de la Argentina. Estamos en unos 30.000 Bigbox al año en Perú y en Chile, y unos 25.000 en Uruguay.



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