20 de Febrero 2018

La sustentabilidad y la transparencia no son negociables

Los consumidores están demostrando a través de sus actitudes de compra un creciente interés por las compañías que tienen un proceso productivo transparente y sustentable. Prefieren productos que perduren en el tiempo y no generen desechos.

La sustentabilidad y la transparencia no son negociables

¿Es posible generar cero desechos? Eso es a lo apuntan aquellos innovadores que son artífices de esta tendencia. Algunos tienen una conciencia medioambiental real, otros lo hacen porque “está de moda”, pero no podemos negar que los números demuestran que esta corriente está en auge.

Esta tendencia se hace visible en distintos tipos de innovaciones. De acuerdo a un estudio realizado por Luke, el Instituto de Recursos Naturales de Finlandia, la producción de alimentos causa hoy un quinto de la polución mundial. Como respuesta a esta realidad, el año pasado se creó en Australia OzHarvest, un mercado que se dedica a rescatar comida sobrante de restaurantes, servicios de catering y otros supermercados, y donarlos o venderlos a precio voluntario. Alineados a este concepto, surgieron otros como el supermercado zero-waste Original Unverpacket en Berlín y Løs en Copenhague que permiten comprar alimentos sin crear desechos innecesarios.  

A raíz de la identificación de este patrón se creó la aplicación Wasteless, un sistema de monitoreo para reducir residuos en supermercados a través de la cual los consumidores pagan menos por productos que estén por expirar. El sistema analiza los niveles de stock y los productos por vencer y alerta a la tienda, calculando automáticamente el precio. Los supermercados ahorran dinero y menos comida es desperdiciada.  

La moda es la segunda industria más contaminante del planeta y no es casualidad que marcas como Adidas se sumen a esta corriente. El pasado octubre la marca de indumentaria deportiva lanzó una reinterpretación de un modelo de zapatillas de los noventa hechas íntegramente de plástico sacado del océano y luego reciclado. De acuerdo a The Plastic Bank (plasticbank.org), cada año se producen más de 350 millones de toneladas de plástico que se suman a las 4 trillones de toneladas existentes en el planeta. Los estudios demuestran que hoy existen 8 millones de toneladas de basura plástica flotando y contaminando el océano. Los envoltorios forman una gran parte dentro de estos números y esto es una de las variables que se están intentando atacar: en Indonesia, el segundo país en el mundo en desechar plástico en el océano anualmente, una empresa llamada Evoware creó un packaging comestible como reemplazo del plástico. Este packaging hecho de algas es también biodegradable. En esta línea, en nuestro país pudimos ver cómo gracias a políticas de estado se incorporó algo impensado y hoy no es ningún drama ir al súper con nuestras bolsas.  

En compañías locales, un pionero de esta tendencia es la empresa Vacavaliente, una firma de apertura internacional que redefine el diseño con productos originales, impactantes y funcionales, hechos con cuero 100% reciclado. Ellos creen en la sustentabilidad generada por la atemporalidad del diseño y la calidad de los productos. El material que utilizan en todos los productos es el cuero reciclado. En el proceso de producción de este material, sus proveedores le dan una segunda vida a los fragmentos descartados por las industrias que utilizan cuero como materia prima. Estos descartes son rescatados, limpiados, compactados y amalgamados con látex y otras fibras naturales antes de transformarse en planchas que presentan una textura uniforme y consistente con la durabilidad del cuero, pero en un material sustentable y ambientalmente seguro y limpio. Actualmente generan unos 300.000 productos al año y proyectan seguir incrementando de manera exponencial esta producción y las ventas, tanto en la Argentina como en el exterior.  

El último estudio de Cone Communications en 2017 sobre responsabilidad social corporativa en los Estados Unidos reveló que el 86% de los consumidores espera que las compañías estén accionando sobre problemas medioambientales y sociales. Y la palabra esperando es la clave. Los cambios de expectativas de los consumidores son los que hacen que se generen nuevas tendencias. Y en este caso los consumidores ya están hablando: sus expectativas en cuanto a la responsabilidad social corporativa son cruciales en sus decisiones de compra. 

Camila Straschnoy es desarrolladora de contenidos y trend spotter. Luego de recibirse de diseñadora de indumentaria y textil, continuó sus estudios en Fashion Business en Londres. Trabajó como diseñadora de indumentaria y en la producción de desfiles para el Fashion Week de Nueva York. En Barcelona realizó un Master en Consumer Trends Forecasting y comenzó a trabajar como spotter para TrendWatching y haciendo consultoría para distintas marcas de moda. Vive en Estados Unidos, y, mientras realiza un MFA en Artes Visuales, escribe para publicaciones como Elle, InStyle y La Pompayira, y trabaja como consultora de tendencias identificando los nuevos patrones de consumo.



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