15 de Febrero 2018

La receta para consolidar la recuperación de las PyMEs en 2018

Para evaluar la solidez de este proceso, será necesario observar la evolución del salario real y del crédito del sistema bancario.

La receta para consolidar la recuperación de las PyMEs en 2018

La economía de las PyME argentinas, que representan más de la mitad del empleo privado del país, comenzó en el segundo trimestre del 2017 un proceso de recuperación. Esta recuperación todavía no alcanzó a las empresas de menor tamaño del segmento, aquellas que ocupan menos de 50 personas, y tampoco a las micro-empresas. 

En efecto, mientras que las empresas industriales medianas crecieron durante el primer semestre de 2017 a una tasa cercana al 6%, las más pequeñas del mismo sector disminuyeron su actividad aproximadamente en un 5%. En las PyME de software, servicios informáticos y de la construcción se registra la misma dinámica diferencial por tamaño de empresa. La recuperación del empleo muestra diferencias por tamaño con el mismo patrón de comportamiento. 

La difusión de la recuperación entre todos los tamaños de empresas (micro-empresas y PyME) y sectores (industria, servicios y comercio) se completará muy probablemente durante el último trimestre de 2017. Sin embargo, para evaluar la solidez y sostenibilidad de esta recuperación para el 2018, será necesario observar atentamente la evolución del salario real y del crédito (y depósitos) del sistema bancario. 

Hay que prestar atención a la evolución del salario real porque afecta el consumo presente y por lo tanto la demanda actual que enfrentarán las PyME, especialmente las más pequeñas. Por otra parte, es necesario prestar mucha atención a la evolución del crédito, porque su incremento representa simultáneamente la confianza en el futuro de los empresarios (la demanda de crédito) y de los banqueros (la oferta de crédito). 

A un nivel más agregado, para diagnosticar la fuerza de un proceso virtuoso de recuperación y crecimiento para 2018 y años subsiguientes, es necesario observar si la inflación crece menos que el tipo de cambio. Si así fuera, se lograría una recuperación del consumo doméstico servida por la producción nacional. La dinámica inversa (evolución del tipo de cambio inferior a la inflación) produciría pérdida de competitividad internacional y aumento de las importaciones para satisfacer el incremento del consumo doméstico. 

El instrumento que permite el ordenamiento virtuoso de las tres variables (inflación, salarios nominales y tipo de cambio) es el incremento de la productividad en las empresas. La productividad permite pagar mayores salarios y, simultáneamente, aumentar la competitividad externa. Sin embargo, la productividad empresarial solo puede incrementarse por ganancias de eficiencia en los procesos organizativos y productivos actuales y mediante un decidido incremento de la inversión.  

¿Cuál es el fundamento del incremento de la inversión? ¿La tasa de interés? No. La inversión de las empresas depende de la pasión, del saber hacer y confianza de los empresarios y también de la actitud de los banqueros que tienen que otorgar el crédito apostando a la recuperación futura. En el proceso de inversión, la confianza de empresarios y banqueros es todo. La tasa de interés es nada… o casi nada. 

Durante 2016 el crédito al sector privado estuvo cayendo, en cambio, en lo que va del 2017 aumentó. Si bien este aumento es aún ligero y no sustancial, constituye una excelente señal que muestra el aumento de la confianza empresarial y de los banqueros. Los banqueros públicos y también los privados parecen decididos a avanzar. Para sostener la reactivación actual y el crecimiento en 2018 es necesario que esta tendencia se consolide. 

Las estadísticas elaboradas por la Fundación Observatorio PyME muestran que solo entre las PyME del sector industrial todavía existen proyectos frenados por falta de financiamiento bancario por 1.400 millones de dólares. Hay una demanda insatisfecha de crédito privado que será necesario satisfacer para continuar por la buena senda: más inversión y aumento del salario real. 

Las expectativas de las PyME sobre el futuro de la economía se mantuvieron altas pero ligeramente declinantes hasta mediados de este año, sin embargo, es probable que estén en franco crecimiento a partir de las nuevas señales de reactivación y el ordenamiento del escenario político después de estas elecciones de medio término. 

Sin embargo, es necesario remarcarlo una vez más, sin un simultáneo crecimiento del crédito al sector privado que apalanque el deseo de inversión de las empresas y el consiguiente aumento de la productividad, la recuperación puede ser efímera. 

 

Esta columna formó parte de La visión de los Líderes 2018, una edición especial de El Cronista Comercial. Enterate cómo conseguirla acá.
 



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