23 de Enero 2017

La primera empresa argentina perjudicada por Donald Trump

La primera empresa argentina perjudicada por Donald Trump

El baldazo de agua fría llegó para citrícola San Miguel. La empresa argentina, que en 2015 procesaba el 15 por ciento del limón del mundo, había festejado el permiso del Gobierno de los Estados Unidos para recibir limones argentinos. Sin embargo, hoy todo cambió: la primera decisión del presidente Donald Trump fue suspender la importación de cítricos argentinos. 

¿Qué es San Miguel y cuál es su historia?

En 1904, las familias Mata y Mena llegaron a la Argentina desde del sur de España, donde la economía estaba golpeada. El destino final: la provincia de Tucumán, donde, con una geografía y un clima similar al de su país natal, encontraron que la tierra tenía condiciones ideales para la plantación de cítricos. Gracias al buen rendimiento de El Pacará, el almacén familiar, en 1942 los Mata compraron la finca El Naranjo, un predio de 350 hectáreas donde plantaron árboles de limones y naranjas. A los dos años, tenían sembradas más de 3000 plantas de limón.

Ese fue el origen de San Miguel, hoy, una de las principales productoras, procesadoras y comercializadoras de cítricos y sus derivados industrializados a nivel global, gracias al proceso de internacionalización de los últimos años que culminó con adquisiciones en Uruguay y Sudáfrica. Y, también, una empresa con una marca dolorosa: es la primera compañía argentina que pierde con una decisión del flamante presidente estadounidense Donald Trump.

“La compañía procesa el 22 por ciento del limón de la Argentina, lo que representa más del 12 por ciento del limón del mundo. A su vez, produce el 20 por ciento del total de producto industrializado del limón del mundo. Las exportaciones de la compañía representaron el 86 por ciento de su facturación anual en 2014”, expresaba Fitch Ratings a modo de resumen en su informe integral sobre la compañía en 2015.

Los ´90. Durante esa década, la empresa si diversificó hacia la industrialización, produciendo jugos concentrados, aceites esenciales y citratos. La cosecha de 1963, de 400 toneladas, permitió producir dos tambores de aceite esencial de limón. El cliente: Coca-Cola. La primera exportación llegó en 1973: 300.000 cajas de fruta que partieron a Polonia e implicaron la apertura de oficinas en Buenos Aires, hoy sede de los headquarters corporativos.

También hubo cambio de manos. Cuando en los ’90 a la situación económica se le sumaron los problemas de salud de Antonio Mata, entonces presidente de la firma, la compañía pasó a manos de un grupo inversor con sede en Buenos Aires. En ese entonces, eran MBP International (con los Miguens, Bemberg y Packer), Merchant Bankers Asociados (el compañero local del gigante del mercado de capitales Salomon Brothers) y Albert Fisher, firma europea de distribución. Bajo su mirada, la firma comenzó a cotizar en la Bolsa porteña, con una valuación en ese entonces de US$ 130 millones.

Finalmente, en 2006, se consolidó la propiedad actual y San Miguel quedó en manos de dos familias empresarias con larga trayectoria local. Por un lado, los Miguens-Bemberg, exdueños de la cervecería Quilmes, representados en Gonzalo Tanoira, miembro de la familia y vicepresidente del directorio de la citrícola. La otra familia es la de los Otero Monsegur, que en los ’90 le vendieron el Banco Francés al español BBVA. Luis Roque Otero Monsegur, exdirector Ejecutivo del Banco Francés, es el presidente del directorio de San Miguel.

¿Qué negocios exprime? Tiene dos segmentos: fruta fresca y productos industrializados, que incluyen jugo concentrado, aceites esenciales y cáscara. Pero el foco del crecimiento estuvo en la expansión fronteras afuera de la Argentina. “La sociedad continúa con su plan de internacionalización como respuesta a las necesidades de sus clientes y como forma de diversificar los riesgos productivos y climáticos en diferentes áreas geográficas del Hemisferio Sur”, expresó la compañía en el balance para el cierre del año fiscal 2014.

“La primera etapa fue ir a Uruguay, una oportunidad a través de una empresa que estaba en problemas”, explicaba Romain Corneille, CEO de San Miguel desde 2014, en una entrevista con Apertura publicada en 2015. 

“A partir de 2007, cuando los Miguens y Otero Monsegur consolidaron el control, se encaró la estrategia de hacer de San Miguel una empresa potencialmente multinacional”, añadió Corneille, quien admite inspiración en el modelo de Arcor.

En aquél entonces, la empresa aseguraba que su estrategia de mercado se basaba en "abastecer al Hemisferio Norte cuando esos países no producen fruta". Sin embargo, Estados Unidos, hoy le cerró la puerta. 

Otros mercados. Sudáfrica fue un segundo paso casi natural, debido a que es uno de los principales productores del Sur. En 2008 realizó sus primeras inversiones en ese país, a través de un joint venture, en el Sundays River Valley, una de sus zonas más fértiles. En 2010, instaló la primera estructura comercial en Port Elizabeth y, al año siguiente, adquirió la finca River Bend, con 400 hectáreas plantadas de cítricos. En 2013, adquirió Venco, cuya planta industrial le permitió seguir ampliando su portafolio de cítricos dulces procesados (jugos y aceites).

La revolución en las tierras africanas llegó de la mano de la industrialización, ya que ese país solo se focalizaba en la fruta fresca. San Miguel, en cambio, ya apostaba a ambos segmentos, lo que ayuda a disminuir la volatilidad propia del negocio.

Un mercado creciente. Según datos de ABECEB, la consultora de Dante Sica, la Argentina exportó U$S 57 millones por jugo en los primeros 11 meses de 2016 y se esperaban US$ 20 millones más por las frutas en 2017. 

La recuperación del mercado con Estados Unidos podría haber aportado US$ 20 millones adicionales a la venta externa de esta producción, según estimaciones del sector.

Festejo y traspié. El 21 de diciembre de 2016, la noticia llegaba a la Argentina y alegraba a los productores de cítricos. "Estados Unidos anunció la publicación de la norma final para la importación de limones del NOA", informaba el ministerio de Agroindustria argentino. Es decir que los limones argentinos volverían al mercado estadounidense.

Sin embargo, 72 horas luego de asumir, Donald Trump cortó la fiesta: el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, sus siglas en inglés) decidió suspender por 60 días la importación de limones argentinos.

Y las acciones de cítricola San Miguel, que cotiza en bolsa desde 1997, se derrumbaron. Cayeron más de 7 por ciento tras conocerse la noticia.

El original de esta nota fue publicada en la revista Apertura. 



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1 Comentario

Carlos Gatti

No me sorprendería la nueva política de los EEUU sea llevar a sus proveedores externos a la ruina para después comprar sus acciones a precio de ganga

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