30 de Noviembre 2018

La crisis afianza la tendencia corporativa de compartir más espacios de trabajo

La oferta de metros cuadrados se multiplica, mientras las compañías que buscan flexibilidad para achicarse o agrandarse sin realizar altos desembolsos

La crisis afianza la tendencia corporativa de compartir más espacios de trabajo

El coworking se consolida en el país. Según la consultora Newmark Grubb Bacre, el 4,8% de las oficinas clase A en la Ciudad de Buenos Aires pertenecen a espacios de trabajo colaborativo: en el 2000, ocupaban 6.500 m2; actualmente, llegan a los 60.000 m2.

Y aunque se enfrentan a vaivenes recurrentes, los jugadores del sector, que dicen tener el 95% de su ocupación cubierta y cobrar entre $ 5000 y $ 15.000 de suscripción per cápita por sus espacios privados y escritorios compartidos, aseguran que el contexto local no frenará sus apuestas por el país ni cambiará sus proyectos. "Definimos un plan de expansión previo a la devaluación. Pese a los inconvenientes económicos, hay potencial para expandirse. Crecimos al 100%", sostuvo Carlos Gareis, general manager en WeWork Argentina.

La firma posee oficinas en 25 pisos de la Torre Bellini, ubicada sobre la calle Esmeralda en el microcentro porteño; 14 pisos en un complejo en Libertador al 1000, a una cuadra de la estación de tren de Vicente López; y tres pisos inaugurados el 1° de noviembre pasado en Enrique Butty 275, más conocido como Torre IBM, situada en Retiro. Asimismo, abrirá dos sedes en 2019: la que será la más grande en América latina, en Corrientes y Esmeralda, donde funcionaba el Teatro Odeón, con 37 pisos y 2000 m2; y una en Arguibel 2860, su primer desembarco en la zona de Palermo.

Martín Orlando, CEO y fundador de La Maquinita Co; otro jugador del segmento con nueve espacios y 11.000 m2 distribuidos entre Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe; acordó con Gareis: "Queremos convertirnos en una empresa grande. Si bien las fluctuaciones del dólar pueden ocasionar que en un mes la rentabilidad caiga a la mitad, la demanda acompaña al producto". La firma es socia de Facebook. Ambas, crearon el Innovation Lab, un centro de innovación para que el ecosistema interactúe y se capacite.

En tanto, Alejandro Gawianski, presidente de HIT Cowork, unidad que integra la desarrolladora HIT Group, consideró que "el mercado se consolida". Entre sus aperturas concretadas este año, se encuentran HIT Ugarte, de 1500 m2 en Belgrano; y HIT Cañitas, de 2000 m2, frente a la Abadía de San Benito. En diciembre, se inaugurará HIT Libertador, una torre de 15 pisos y más de 6.000 m2 en Av. Libertador y Gral. Paz. De acuerdo a una encuesta realizada por esta red, una de las pioneras en la industria local, el 45% de pymes y autónomos evalúa trabajar en un coworking y el 60% cree que son más rentables que los espacios tradicionales.

Es que, según destacan los entrevistados, los principales beneficios son la flexibilidad en los contratos y poder agrandarse o achicarse sin movilizar capital. "Cobramos una membresía que se renueva mes a mes, a diferencia de un alquiler", afirmó Gareis, a lo que Orlando añadió: "Los clientes se ahorran la inversión en inmuebles y mobiliario porque la hacemos nosotros". "Recibimos muchas consultas de empresas que buscan bajar sus costos. Al no abonar tarifas de servicios y ahorrarse gastos de mantenimiento, limpieza y vigilancia, los números les cierran más", detalló Gawianski.

Para Agustín D´Elio, cofundador de Huerta Coworking, un jugador que opera desde 2016 con dos coworks en Palermo; uno en Charcas, y otro en Dorrego y Nicaragua; más compañías se vuelcan a este concepto, al no estar atadas a costos fijos de oficinas. "La crisis nos benefició en cierto punto. Aunque nos vimos afectados por los freelancers que trabajan para el mercado interno y cobran en pesos, sacamos un plus con los que exportan servicios y ganan en dólares. A ellos, cada vez les sale más barato el pago de un cowork", explicó quien comanda el negocio junto a tres socios. "Pasamos de brindar un lugar para 25 personas a sumar otro para 200. Teníamos lista de espera. Hoy, comercializamos salas para cuatro, ocho, 10 y 20 empleados", comentó.

Otras ventajas que enumeran los especialistas son la posibilidad que tienen las empresas de desconcentrar al personal de un único sitio, ofreciendo una alternativa en otro punto de la ciudad, el acceso a oficinas en otros países que forman parte de estas redes, el networking que se genera entre los miembros y la oferta de eventos, cursos y actividades.

Esos fueron algunos de los motivos que condujeron a los hoteles Wyndham a instalar sus oficinas corporativas en la torre de Bellini de WeWork. "Ante proyectos puntuales que surjan, es atractivo crecer o achicarse sin contratos tortuosos. La opción es menos costosa. Si se analiza en detalle, se usan todos los m2 que uno paga. No existen las típicas salas de reuniones que se utilizan esporádicamente en oficinas tradicionales. A la hora de encarar la mudanza, los números también cierran. Uno cuenta con facilidades porque todo ya está hecho", expresó Jimena Faena, directora Senior de Marketing, Comunicación y Lealtad para América latina y el Caribe en la cadena.

Otras como la plataforma Despegar, que eligió La Maquinita Co, y The Chemist Look, que acaba de llegar al país con un portfolio de 11 fórmulas químicas para la cosmética y optó por Huerta, reconocen que el formato se adapta a sus necesidades. "Nos ayuda a enfocarnos en el trabajo sin pensar en contratos largos, muebles y servicios", dijo Florencia Jinchuk, fundadora y directora de The Chemist Look. Increase; que idea soluciones fintech y se halla en AreaTres, ubicado en Palermo y partner de Google; pasó de tener 18 empleados a 45. "Si hubiésemos optado por oficinas propias, el crecimiento habría sido limitado", afirmó su CEO, Sebastián Cadenas.



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