19 de Enero 2018

La cerveza artesanal argentina que busca llegar a la góndola del supermercado

En los próximos 5 años estiman estar exportando tanto a EE.UU como a Europa.

La cerveza artesanal argentina que busca llegar a la góndola del supermercado

Compañeros de trabajo, de colegio, de facultad, de la vida. Diversas circunstancias unieron a estos cinco socios que luego de hacer carrera durante años en diferentes grandes marcas de cerveza industrial decidieron dejar el mundo corporativo y emprender juntos.  En noviembre lanzaron oficialmente Rabieta, su marca de cerveza artesanal con cuatro variedades (por ahora) y desembarcaron con su primer bar en el mítico Salón La Paris del Hipódromo de Palermo, donde en febrero tendrán también su planta de producción. Con una inversión inicial aproximada US$ 5 millones, entre sus objetivos tienen proyectado poder tener sus propias botellas en los supermercados y para los próximos 3-5 años estiman estar exportando tanto a EE.UU. como a Europa. Para 2018, su facturación proyectada es de $ 35 millones.

“Estábamos todos en un momento parecido, con ganas de hacer algo interesante y decidimos volcar esa pasión que tenemos por la cerveza y los negocios en un proyecto común. Se fue dando porque somos del rubro y es un rubro en ebullición. Siempre había gente que se acercaba a pedirnos consejos o sugerirnos que abriéramos un bar”, cuenta Gustavo Schickendantz, ex VP Marketing Innovación and Global Brands Heineken Américas a Apertura. Los demás integrantes de este dream team cervecero son Sebastián MacKinnon, ex Managing Director LATAM Diageo Guinness; Miguel de Achaval, director Comercial de HAPSA, y los maestros cerveceros Guido Muhr (titulado en Weistefan) con 30 años de experiencia cervecera y Ruben “Cacho” Diciero (titulado en Doemmens) con 24 años de experiencia.

La Paris, Hipódromo de Palermo 

Si bien lograr instalar un bar de cerveza artesanal en el tradicional Hipódromo de Palermo fue el primer paso disruptivo de la marca, aseguran que es sólo el primer paso. “No somos un bar más, somos un proyecto cervecero que va mucho más allá, queremos fundar una comunidad y ayudar a llevar al craft a su mejor expresión. En La Paris además de nuestras propias variedades ofrecemos las de otros productores como Antares porque apostamos al espíritu de colaboración y trabajo en conjunto que se da en el ambiente artesanal. Queremos subirnos a esa ola y darle un empujón desde nuestro propio ángulo, ya que si bien es un proyecto vinculado a una categoría de la cual sabemos mucho, todavía tenemos mucho para explorar”, explica.

Conocedores del rubro en profundidad, no dudan en asegurar que la cerveza artesanal no es una moda pasajera. “Se dice mucho que la cerveza artesanal es una moda pero no es así y hay un contexto y números que lo validan. La clave está en mirar el mercado de bebidas alcohólicas y lo que está pasando en general en el consumo masivo: por un lado, la gente dejó de consumir productos de menos calidad para pasar productos de mayor calidad y está dispuesta a pagar ese plus”, explican los socios de Rabieta. “Por el otro lado, en el consumo de bebidas alcohólicas tenés dos rubros: el consumo on premise que son los bares y el off premise, que es lo que vos comprás y te lo llevás a consumir en otro lado como en un supermercado. El mercado de bebidas alcohólicas está virando de a poco al consumo afuera de la casa y ahí es donde la cerveza artesanal tiene una ventaja porque tiene rituales y variedades”, explican.

“Otra gran ventaja de la artesanal es que el desarrollo se hace en poco tiempo, podés probar variedades, innovar, hacer validaciones enseguida, es mucho más flexible. El desafío de la artesanal es la estandarización de los procesos, que siempre tengas la misma cerveza es un gran desafío y las que lo fueron entendiendo son las que van a seguir batallando en el mercado”, destaca Diciero.

Del barril al supermercado

“La Argentina es un mercado en desarrollo en lo que refiere a la cerveza artesanal. Hasta hace dos años era muy difícil importar materia prima y maquinarias que acá no se hacían. Lo que está pasando ahora, que no paran de abrir bares,  es un poco porque la demanda te lleva a eso y la oferta empieza a equiparar”, señalan. Su meta más próxima es lograr expandir la cerveza craft y que salga del bar. “Las marcas que puedan ir más allá del bar, que se impongan como marca, son las que eventualmente van a poder posicionarse en una góndola para que alguien la tome y lleve esa experiencia que tiene en el bar al living de su casa. Eso no está tacleado hoy todavía, las marcas que uno encuentra masivamente en los supermercados son industriales, el craft todavía no dio ese paso: nuestra lógica es ayudarlo en su categoría a montarse en ese espacio”, explica Schickendantz.

Conscientes de los desafíos que eso implica, apuntan a que hoy es un paso necesario para sumarse a un fenómeno global. “Vas a EE.UU. o a Chile y tenés una góndola de cerveza artesanal y probás la que querés. Esa oferta no existe acá”, señala. “El craft tiene cuestiones de frescura que se pueden perder a lo largo del tiempo y llegar de manera fresca a la góndola es fundamental, entonces las limitaciones para que eso ocurra son más del orden logístico y de distribución”, explica de Achaval.

“Es un salto muy importante para dar y tiene que estar bien hecho para que el consumidor valore lo que está tomando en un supermercado y no en un bar. Hay que entender mucho de distribución y la categoría. Nosotros queremos ser la punta de lanza en ese sentido de un movimiento que dé ese paso, que llegue al alcance a los consumidores, que salga de los bares y esté presente en lugares y situaciones de consumo que hoy no está,” agrega.



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