19 de Abril 2013

Juan Carr y la responsabilidad social sub 30: "Hay un desborde solidario"

Tras el vendaval del 2 de abril, el fundador de Red Solidaria analiza el boom del “voluntariado sub 30”, el rol de las redes sociales y el ‘efecto Papa’. Plantea el desafío de las ONGs, el Estado y el sector empresario de canalizar el aluvión solidario.

Juan Carr y la responsabilidad social sub 30:




Pasados los primeros días de vorágine, en los que su celular estuvo al rojo vivo, su cuenta de Twitter sumaba 200 seguidores por hora y estallaba la web de Red Solidaria, Juan Carr, su fundador y artífice, se tomó unos minutos para reflexionar sobre lo ocurrido tras el temporal del 2 de abril. “Se nos vino una catástrofe climática sin precedentes, pero la respuesta fue increíble”, asegura Carr a Socialmente Responsables, al afirmar que “fue un desborde solidario protagonizado por la gente”.

¿Cómo evalúa el aluvión solidario que se produjo tras las inundaciones del 2 de abril?
Ahora que pasaron las horas más dramáticas, me paro a pensarlo y me conmueve. Desde que milito en la acción social, nunca vi algo así. La respuesta solidaria de la gente se generó en minutos, cuando empezó a subir el agua ya había gente llamándonos para prestar ayuda, y la dimensión fue sorprendente. Según nuestros cálculos, hubo 3,1 millones de argentinos que pusieron algo en donaciones: ropa, colchón, frazadas, agua, alimentos, lavandina o dinero. Si ponemos en fila a toda esa gente y hacemos un pasamanos, llegamos de La Plata a Córdoba. En la primera semana, llenamos 422 camiones, con donaciones, que estacionados uno detrás del otro, el primero se queda en la Catedral de Buenos Aires y el último en la de La Plata.

¿Por qué piensa que esta catástrofe climática generó tanta conmoción, cuando todo el tiempo hay problemas desatendidos y gente que necesita ayuda?
Sin duda, fue una catástrofe enorme y, por eso, generó una movilización tan grande. Esto tiene que ver con una cultura solidaria que se está instalando. Yo veo la microsolidaridad todo el tiempo: cuando hay un chico perdido o alguien necesita un trasplante, siempre hay una respuesta. Lo que pasó, ahora, es que fuimos todos juntos y al mismo tiempo. Y lo más esperanzador de todo es que la mayoría de los que se movilizaron son jóvenes, que, hoy tienen menos de 25 o 30 años.

DONACION

En relación a esa velocidad con la que se generó esta respuesta solidaria ¿qué papel tuvieron las redes sociales y el entusiasmo por el papa argentino?
Por un lado, las redes sociales y la tecnología fueron fundamentales para acelerar y organizar la ayuda. La gente retuitiaba los pedidos de ayuda, se armaron mapas de los centros de donación… fue fantástico. Y otro gran acelerador fue el Papa Francisco. Su designación generó un enorme entusiasmo solidario. Por algo, de este país, que tanto criticamos, salió un Papa con un perfil social que está asombrando al mundo. Y eso está buenísimo. Por eso, lo primero que hicimos fue llamar a Cáritas y proponer a la Catedral de Buenos Aires como centro de donaciones.

Hubo algunas controversias respecto de cómo se organizó y manejó la ayuda, y sobre el rol de los militantes políticos en el reparto de las donaciones ¿Cómo lo vio?
Tengo que decir que cerca del dolor, las cosas funcionaron muy bien. Además de los funcionarios del Gobierno nacional, provincial y municipal, en cada caso, estuvieron los militantes políticos y de ONGs, trabajando juntos y con un mismo objetivo. Al lado de nuestros voluntarios, había jóvenes radicales, de La Cámpora, del Pro o Socialistas, con jóvenes, de grupos católicos, judíos, evangélicos, de distintas ONGs y muchísima gente que vino por su cuenta, a entregar su donación y de paso se quedaba ayudando. Hubo mucho compromiso y, entre la solidaridad y la desconfianza, que son dos sentimientos muy argentinos, ganó la primera. No es que la gente abrió el placard y puso en una bolsa, lo que ya no le servía. Muchos fueron a comprar, especialmente, algún producto que se estaba pidiendo, o lavaron y remendaron la ropa para que estuviera en perfectas condiciones antes de donarla.

¿Qué enseñanza le deja a las ONGs, al Estado y a las empresas esta experiencia de responder en forma rápida y eficiente frente a una crisis socio-ambiental?
Esta movida solidaria fue impulsada por la gente. El Estado y las organizaciones fuimos detrás, acompañando. Muchas empresas y fundaciones empresarias colaboraron. No me quiero olvidar de ninguna, pero destaco la labor de la fundación de una petrolera recientemente nacionalizada, una telefónica, que, habiendo organizado un recital la semana anterior en el Planetario, nos dejó de onda todas las estructuras para armar el megarecital del domingo 7, en el que se juntaron más de 23 mil personas. Y esto lo organizó una productora en menos de 36 horas! Otra pyme transportista trajo los camiones, y se puso a trabajar el dueño con sus empleados para repartirlas…. Hubo mucho compromiso, desde las empresas que donaron, hasta las que activaron sus campañas internas y programas de voluntariado, o, simplemente dejaron tiempo y espacio a sus empleados para que vinieran a colaborar. Esto demuestra que la RSE puede ser una excusa para el marketing, pero también un proceso revolucionario y transformador.

¿Qué va a pasar cuando baje el agua, cómo hacer para que el entusiasmo solidario no se diluya?
Ese es el mayor desafío ahora. Cómo capitalizar esta avalancha solidaria. Durante la emergencia, nos juntamos todos. Sería buenísimo lograr algo igual sin catástrofes ni muertos: juntar en una mesa al Estado, las Empresas y los voluntarios, para solucionar los problemas del hambre, la salud y la educación. Estamos organizando un encuentro para voluntarios jóvenes dentro de los próximos días, para escuchar sus propuestas e inquietudes. Tenemos que darle continuidad a esto e impulsar nuevos liderazgos. De estos líderes juveniles, que organizaron la ayuda, ojalá salgan los gobernantes que necesita el país.



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