02 de Agosto 2018

Javier Pastorino, CEO de Siemens: “El cambio de la transformación digital no espera”

El número uno de la filial argentina explica por qué la matriz empresarial nacional puede aprovechar más que otros la transformación digital. El espejo de Alemania vs. EE.UU.

Javier Pastorino, CEO de Siemens: “El cambio de la transformación digital no espera”

A Javier Pastorino se le enciende la voz cuando habla del tema. Entre otras razones, porque lo vive en carne propia y, hoy, tiene buenas razones para celebrarlo. A fines de 2017, la casa matriz del antiguamente conglomerado industrial más grande y pesado de la economía alemana, cerró un ejercicio que dejó ganancias de 6500 millones de euros. Los datos llegaban tras un lustro en el cual la firma, de la mano de su CEO global, Joe Kaeser, atravesó un reordenamiento organizacional con el foco puesto en impulsar el modelo de negocio hacia las economías de la innovación y lo digital. Todo, sin dejar de atender a lo más rentable de su negocio tradicional: energía e infraestructura.

Medio año más tarde, la tendencia se mantiene. En la antesala de la presentación de un informe exclusivo sobre el estado de digitalización de las empresas argentinas pero también sobre el próximo paso de la reorganización propia, Pastorino le comenta a APERTURA los aprendizajes que dejó la experiencia y por qué el país puede beneficiarse de su mayor debilidad.

Siemens está en pleno proceso de transformación digital. ¿Cuál es el principal aprendizaje que tuvieron en el camino que hoy cumple cinco años y les dejó un balance más que positivo el año pasado?

El cambio no espera. En nuestro caso, hoy conviven, dentro de la organización, el negocio analógico y digital. Lo que aprendimos para que eso pase es que  por más que uno tenga que cuidar, evidentemente, el negocio tradicional mientras hace el cambio, debe anticiparse organizacionalmente al negocio del mañana. Lo más difícil ahí es el cambio cultural.

En cuanto a los resultados que reveló el Estudio de Digitalización en la Argentina. ¿Qué les sorprendió?

Más que una sorpresa es confirmar una oportunidad pero también remarcar que hay una trabajo gigantesco para hacer. En la Argentina, estamos en nivel de concientización. Tal vez un paso atrás de lo que pasa en los países más desarrollados. Ahora, parafraseando a Jeremy Rifkin (NdR: autor de La Tercera Revolución Industrial; El fin del trabajo), las grandes transformaciones industriales siempre fueron disparadas por un cambio en la matriz de energía y de comunicaciones. En este momento, eso sería de la mano de las energías renovables y de Internet, concretamente de Internet de las Cosas. Pero, hoy, la gran diferencia contra otras transformaciones es que, antes, las transformaciones se impulsaban desde un sistema centralizado. Hoy, es todo lo contrario y llega desde una base descentralizada, permitiendo que los países y mercados de la periferia sean parte. Y ahí la Argentina refuerza su tremendo potencial.

¿Los principales desafíos cuáles son?

El principal está dado en entender cómo impacta en tu modelo de negocios. En tener la adaptabilidad y la velocidad para aprovechar la ola del cambio. O sea, la capacidad de visionar o descubrir nuevos modelos de negocios a partir de la digitalización. Un ejemplo: en los EE.UU., en base al cruce de datos de consumo, se encontró una relación entre el uso/consumo de pañales y el consumo de cerveza. Y es que, la mujer, hoy, es más independiente. En muchos casos, los hombres se quedan en casa, cuidando a los niños, y, también, se encargan de las compras, mientras sus mujeres salen. Entonces, no solo consumen más cerveza en sus casas sino que proveen los recursos para cuidar a los bebés. Y es por eso, que en muchos supermercados hoy ponen a la cerveza cerca de los pañales. Todo, en base a lo que mostró la Inteligencia Artificial.

Hoy, el challenge pasa por saber relacionar los datos y en base a eso saber identificar la creación de valor económico. El segundo tiene que ver con la formación. Por ejemplo, el cruce de datos demostró que la economía alemana, que es un pionero en el uso de Industria 4.0, usa dos a tres veces más robotización que la de EE.UU.. Pero, al mismo tiempo, para eso emplea a dos veces más personas que la de EE.UU.. O sea, si se sabe preparar el camino con formación y educación en las tecnologías del futuro, la automatización no elimina empleo, lo crea. Y ahí el cambio cultural y seguir pensando tradicional y no en el nuevo modelo es lo más difícil.

¿Cuáles son los sectores con mayor potencial local en ese camino para la economía argentina?

En lo energético y, particularmente en el Oil& Gas, ya se ven los primeros pilotos. Pero, en términos de potencial: la industria automotriz y alimentos, sin dudas. La Argentina tiene ahí mucho para aprovechar de avances que se lograron en países de África donde ya se implementan y produce con tecnología de drones o IA, por ejemplo para el negocio del agro.
 



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