11 de Septiembre 2018

Guillermo Stanley formalizó su salida de Camuzzi Gas

Guillermo Stanley formalizó su salida de Camuzzi Gas

El viernes, quedó formalizada la salida de Guillermo Stanley a Camuzzi Gas Pampeana (CGP) y Camuzzi Gas del Sur (CGS). La Asamblea General de accionistas de las compañías, que consolidan la mayor red de gas natural del país, con una cartera de 2 millones de clientes, aceptó las renuncias de quien fuera un hombre clave del Citibank en la Argentina durante los '80 y buena parte de los '90. Stanley, padre de Carolina, Ministra de Desarrollo Social, había llegado a las compañías en 2013, cuando -asociado con otros inversores- su actual presidente, Alejandro Macfarlane, entró a sus paquetes accionarios. La renuncia, aclaran fuentes de Camuzzi, se debió a motivos personales; a la necesidad del saliente de focalizarse en otros negocios (sic).

Tras la crisis de 2002, Willy -como se lo conoce en la City- formó, junto a otro exCiti, Carlos Giovanelli, y a Chrystian Colombo, Jefe de Gabinete en los últimos meses de Fernando de la Rúa en la Casa Rosada, un fondo de inversión. Llamado Desarrollo y Gestión (DyG), su primera compra fue Havanna, fabricante de alfajores que el Exxel Group había cedido a sus bancos acreedores. Con el tiempo, la firma acumuló activos. Tras la salida de Colombo, DyG pasó a llamarse Inverlat. Conformada por Giovanelli, Stanley, Damián Pozzoli (exDeutsche Bank) y Osvaldo Pieruzzini (otro exCiti), su cartera, además de Havanna, incluya a la fabricante de chocolates Fenoglio, la impresora de documentos contables ICSA, la franquicia regional de la marca de indumentaria para surf Reef y Degasa, el holding gastronómico que gestiona las licencias de Wendy's, KFC y China Wok.

En 2013, Colombo y Macfarlane le compraron a la estadounidense Sempra Energy sus partes en CGS y CGP. En ese momento, Stanley -quien, también, ocupaba una silla en el directorio del Banco Macro- ingresó al board de ambas. A inicios del año pasado, Macfarlane, a través de su inversora energética, Disvol, avanzó hacia el control total de las compañías, tras comprar el 20% que le permitió llegar al 70% de ambos paquetes y lo habilitó a sentarse en sus sillones presidenciales.

Conocedores de los protagonistas sugieren que el objetivo de la incorporación de Stanley había sido cumplido: exhibir un director experimentado, con conocimiento -y prestigio- en el mercado. Agregan que, en esos días, esa presencia se había convertido en una incomodidad. Sobre todo, para él: las Camuzzi son empresas altamente reguladas y, a cualquier decisión -a favor o en contra-, se la relacionaría con su hija ministra.



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