22 de Febrero 2018

Funes de Rioja anticipa el B-20: “Debemos ser actores”

El líder de la organización del Business 20 adelanta cómo será el foro de negocios que correrá en paralelo al G-20.

Funes de Rioja anticipa el B-20: “Debemos ser actores”

Abogado laboralista de larga trayectoria –su estudio es uno de los referentes en asesoramiento empresario de la City–, presidente de la Copal (cámara que agrupa a las compañías alimenticias), vicepresidente de la UIA y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Daniel Funes de Rioja sumó en 2017 una nueva función institucional: es el encargado de liderar el Business-20 (B-20), encuentro empresarial que se armará en paralelo con las sesiones del G-20 en la Argentina a lo largo de este año. “Hoy ya no quedan dudas de que hay un interés por la reinserción de la Argentina en el mundo”, sentencia, al comienzo de la entrevista con APERTURA, en la que explica cuál será la agenda del foro que despierta altas expectativas en la comunidad de negocios.

“El B-20 arrancó con muy buenos augurios, con el evento en el CCK y el discurso presidencial que fija las tres prioridades de trabajo: educación y empleo, financiamiento para la infraestructura y futuro de la alimentación sustentable. Por otro lado, hoy ya no quedan dudas de que hay un interés por la reinserción de la Argentina al mundo. Y eso también es un condicionante del B-20, que tiene mucho que ver con el rol que jugó el país históricamente en el plano internacional. O sea, un rol tradicional que la Argentina jugó y ejerció, hasta que empezó su camino hacia el subdesarrollo, momento en el cual este rol desapareció”, dice Funes de Rioja y añade: “Por eso, creo que hay una gran expectativa. Por otra parte, el mundo necesita players. El secretario General de la OMC (N. de R.: Roberto Azevedo) me dijo hace poco que el mundo necesita players que sean neutros, que no estén en las antípodas. Hoy la bipolaridad del mundo está muy marcada con China, Rusia, los Estados Unidos. Por eso el mundo necesita actores neutros, que puedan hacer el promedio”.

¿Cómo sigue la organización del B-20?

El lanzamiento se realizó en noviembre en Rosario (cuando la Argentina asumió la presidencia del G-20). Ahí presentamos el foro de líderes nacionales y seleccionamos al primer grupo que será nuestro enlace con las comunidades locales dentro del país. Entre febrero y marzo repetiremos en Salta, para la región NOA, y después en San Juan, para Cuyo. También iremos al valle de Río Negro y vamos a estar en las reuniones que hará el Gobierno en Salta, Córdoba, Mar del Plata y diversas ciudades. Además de las reuniones propias, estaremos presentes en otras instancias para seleccionar líderes locales porque creemos que la Argentina está en un punto de inflexión y necesita ser menos endogámica y más vinculadora.

¿Y los encuentros? ¿Cómo se estructurarán?

Hemos hecho un diagrama de agenda cuyos modelos fueron la reunión australiana y la alemana. Fundamentalmente, con la ventaja de que Australia es un país parecido al nuestro, porque es lejano. En esa experiencia se prevé que los asistentes solo tengan que venir una vez a Buenos Aires. Para eso, diagramamos dos conferencias anuales. La primera, en Washington, para cuando el FMI y el Banco Mundial hacen su reunión de primavera. Ahí reunimos al High Level Advisory Committee y varias task forces. Eso es entre el 22 y 24 de abril. Y el 28 y 29 de mayo, durante la semana de la OCDE, hay un día para el cual convocamos a todas las task forces, en París. En un principio, estaba previsto para el 5 y 6 de junio pero la OCDE lo adelantó por el Mundial de Fútbol. Después, está el Summit, en Buenos Aires, que es a fines de septiembre y principios de octubre. Entonces, son estas tres instancias en las que tienen que estar todos.

¿El evento en Buenos Aires qué incluye?

Tendrá una apertura de gala en el teatro Colón, una sesión de trabajo al día siguiente y la clausura va a ser en la Rural, con un espectáculo gauchesco, pero distinto.

¿Cree que los empresarios locales están percibiendo la oportunidad que representa el B-20?

Yo estoy muy comprometido con la gira por el interior que mencionaba antes, para lograr el involucramiento. Porque mi papel como líder de Copal me demuestra que si acá no hay un desarrollo armónico y las cadenas de valor no se integran, difícilmente uno pueda entender cómo debe ser su performance frente al mundo para ser competitivo. Por eso tanta comunicación y reunión. Nadie tiene que ver esto (al B-20) como un club para una élite. Tiene que ser algo accesible para todo el universo de negocios locales. El B-20 es de los empresarios, pero de todos. Obviamente, por dimensión o tamaños de negocios hay algunos que lideran, pero también depende de ellos. Por ejemplo, el capítulo de “Pequeña Empresa” es un corte transversal, que toca todos los temas y les da a sus participantes la oportunidad de intervenir en todos sus ámbitos.

¿Cuántos participantes esperan para el Summit de Buenos Aires?

El total es de entre 1200 y 1500 asistentes. La meta es que un 20 por ciento sea local y el resto, internacional. La meta es una pauta histórica. Queremos impulsar el contenido y la presencia regional. Estamos trabajando aparte e intensamente con chilenos, brasileños y mexicanos. No hay que olvidarse que esta es una región que no necesariamente está conectada.

 

Integración, no entrega

Recientemente dijo que el B-20 y el G-20 le dan a la Argentina la oportunidad no solo de integrarse al mundo sino de integrarse desde adentro hacia el mundo. ¿A qué se refería?

Quiero decir que, para nosotros, el B-20 debe ser un ejercicio del multilateralismo y en cuanto a la integración al mundo también desde lo comercial. Esto significa no solo vivir la globalización sino practicar la globalización. Y haciéndolo inteligentemente: no como víctimas de la globalización sino como actores. Eso es lo que quiero transmitir al mundo empresario: debemos ser actores, debemos tener agenda en ese sentido. Y, además, que entendamos la transición hacia un mundo más competitivo. Hay sectores en la Argentina que tienen que aggiornarse tecnológicamente. Además, tiene que haber reformas estructurales, como las que se empiezan a anunciar y aplicar, como la fiscal. Pero también necesitamos reformas logística y de infraestructura, como también se está planteando el aggiornamiento laboral y la adecuación de productividad. Son todos procesos que tienen que encadenarse.

Sin embargo, hay sectores que no están dispuestos a hacerlo.

No. Pero yo no lo planteo en términos de apertura. Uno puede pensar: apertura es entrega. Pero yo digo que apertura es integración. Convirtámosla en integración. Sepamos hacia dónde tenemos que ir porque además nos tienen que dar tiempo. Europa se tomó sus tiempos para ser la Unión Europea, porque tenía que balancear los ritmos de desarrollo entre Alemania y los otros socios, y lo sigue haciendo. Entonces, apertura no es entregarse. Es sentarse, hablar, discutir y generar condiciones. Nuestra comunidad tiene que hacer ese ejercicio. Hemos estado aislados; hemos tenido que vivir con lo nuestro. Yo estoy muy lejos de ese paradigma, pero también estoy muy lejos del de apertura como igual a entrega o igual a resignación.

¿El B-20 puede ayudar a atraer inversiones? ¿Cuánto?

Para decirlo de una manera, no creo que nadie venga a jugar al golf. Nosotros vemos en el sector energético, en financiamiento de infraestructura, en construcción, en economía digital, en la industria 4.0, varias instancias de resultados. Por ejemplo, en materia de industria 4.0, acercaremos al sector de PyMEs a través de una colaboración que tenemos con empresas del País Vasco.

El interés internacional (por invertir) es clave. Y ahí, la etapa de curiosidad, que fue entre fines de 2015 y 2016, ya terminó, en cuanto a ver si el país y sus habitantes lograban torcer el rumbo o volvían a tropezar. Hoy, la visión es de interés. Para que eso se traduzca en inversiones, tiene que poner las bases macro: la política tributaria tiene que seducir al inversor. Por otro lado, lo que busca cualquier inversor son países con estabilidad política y macroeconómica.

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 290 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



¿Te gustó la nota?

0

0

Comparte tus comentarios

1 Comentario

Gerardo Solé

La verdad parecen autistas. Déficit gemelo. Destrucción del tejido industrial. Endeudamiento a cien años. Por favor váyanse y no se olviden de apagar la luz.

Reportar Responder

Notas de tu interés

Recomendado para vos