23 de Abril 2018

Es argentino, está basado en Singapur y promueve un proyecto de gas en Mozambique

Gonzalo Cabrera es general General de LNG Economics y Análisis de Mercado para la firma Anadarko. Un recorrido por su trayectoria y su opinión sobre el futuro de Vaca Muerta. 
 

Es argentino, está basado en Singapur y promueve un proyecto de gas en Mozambique

DESDE SINGAPUR. Se fue de la Argentina hace 17 años cuando, capturado por el mundo del petróleo y el gas, concretó su sueño de trabajar en el campo global de ese sector. Hoy, Gonzalo Cabrera, ingeniero Industrial por la UBA, es gerente General de Economía del GNL y Análisis de Mercado para Anadarko Petroleum Corporation, una de compañías independientes de exploración y producción de petróleo y gas más grandes. “Descubrimos un reservorio de gas en la costa de Mozambique -uno de los mayores descubrimientos de los últimos años- lo cual nos posiciona muy bien en el mercado internacional de gas natural licuado (GNL) para monetizar esas reservas a través del Proyecto ‘Mozambique LNG’ y una de nuestras tareas es promoverlo”, explica Cabrera desde su oficina en el centro de Singapur, donde está basado desde hace dos años.

“Una de las prioridades dentro de mis tareas es asesorar al top management de Anadarko y de los socios del proyecto sobre los pros y contras de tomar ciertas decisiones estratégicas en base a la coyuntura geopolítica y económica del mercado energético mundial. Leer y analizar los datos disponibles, para traducirlos en información que pueda ser útil para establecer la mejor estrategia de la empresa”, cuenta. Y añade que uno de los motivos por los cuales está basado en Singapur es por la importancia de Asia como mercado consumidor de GNL, tanto por el crecimiento de su población y consecuente demanda de energía como por el proceso de industrialización que está pasando. “Una de las cosas que me atrajo del proyecto Mozambique LNG es que es un startup, como un lienzo en blanco donde el artista puede plasmar la impronta de su experiencia y creatividad”, asegura.

La historia de Cabrera tiene un derrotero internacional muy amplio, ya que vivió en Roma, Milán, Londres, Doha y Singapur. Cuando estudiaba ingeniería, entró a trabajar en una fábrica argentina de válvulas industriales para petróleo y gas, donde llegó a ser gerente de Planta. Pero el mercado internacional lo llamaba y, en preparación a ese salto, decidió comenzar en la UBA un Máster en Reservorios de Petróleo y Gas. Feliz con su elección, un día se encontró con un cartel que promocionaba una beca para estudiar en Italia, en la universidad corporativa de Eni, la petrolera italiana. Aplicó y, después de un proceso arduo, fue seleccionado. Partió a Roma para, en tres meses, dominar el italiano.

Luego fue el turno de Milán -los HQ de Eni- para la cursada de un Master en Management y Economía de empresas energéticas. En una visita a la biblioteca, se dio cuenta que, a través del teléfono público de ahí, podía acceder a los ejecutivos de Eni. Buscó al director de Marketing Internacional -el departamento al que le interesaba ingresar-, lo llamó, se presentó y, al terminar la carrera, tenía una oferta de trabajo para quedarse en Italia. “En cualquier carrera, la proactividad es esencial. Nadie te va a regalar nada. Hay que buscar el propio éxito”, dice.

Después de unos años en Eni, trabajando para la apertura de los mercados en el resto de Europa, se interesó por el trading de GNL y, para aprender más sobre eso, aplicó a una posición en el piso de Trading de Eni en Londres, como gerente de Risk Management. Tres años después, fue el momento de otro cambio.

Así llegó a Qatargas, el principal productor mundial de GNL. Estuvo siete años basado en Doha y le tocó vivir el boom del GNL, cuando, por ejemplo, Qatargas introdujo en la industria los “mega trains”, mega trenes de producción de GNL para llegar a economías de escala. “Por primera vez en mi carrera fue la verdadera exposición a distintas culturas. Doha es un lugar de expatriados. Es muy importante tener un equipo culturalmente muy diverso para poder entrar a esos mercados fácilmente”, señala, y admite entre risas haber desarrollado “un paciencia infinita” a la hora de lidiar con más de 60 nacionalidades.

Allí estaba a cargo de la optimización del portfolio de GNL, lo que lo llevaba a viajar por el mundo para estar en contacto con la realidad global y los clientes. “Fue estar en el centro de la tormenta y se convirtió en una experiencia fantástica. El GNL todavía no es una commodity como el petróleo o el gas natural. Es una industria de menos de 50 años pero con proyecciones de que para 2030 el consumo se va a duplicar”, asegura el ejecutivo.

Después de esa experiencia, surgió el desafío de Anadarko Petroleum Corporation. “Fue una incertidumbre dar el salto porque significó moverme de un proyecto operativo a uno greenfield. Pero no tengo dudas de que nuestro proyecto, Mozambique LNG, va a posicionarse como un futuro líder energético global”, se anima a vaticinar. El proyecto en Mozambique es un joint venture con socios de Mozambique, India, Tailandia y Japón, con Anadarko como operador. En este momento, está en la fase previa a la FID (decisión final de inversión, por sus siglas en inglés). “Nuestro proyecto continúa ganando momentum gracias a los avances conseguidos con el gobierno de Mozambique en el desarrollo e implementación del marco legal y contractual, como así también con el plan de relocalización y el progreso logrado por Marketing y Finanzas”, añade.  

A pesar de la distancia, sigue actualizándose sobre el sector en la Argentina. “El país está dando pasos muy importantes en el desarrollo del shale gas. El potencial que tiene la Argentina en Vaca Muerta es inmenso. Me encantaría ver que el país pueda comenzar a producir gas natural de ese yacimiento porque tendría un efecto muy importante en la economía nacional”, asegura.

En su visión, revertiría la balanza comercial porque el país dejaría de depender de fuentes energéticas internacionales para abastecer a su mercado interno. El segundo paso podría ser la exportación tanto de gas natural a países del Cono Sur como también convertirse en un exportador de GNL. ¿Qué necesita el país para esto? “Es fundamental establecer un mercado regulado con reglas claras al principio para después dejarlo fluctuar libremente. Lo que tiene que suceder para que se den estas condiciones y para que el mercado funcione es tener un marco jurídico claro y predecible. Básicamente, estabilidad jurídica. Es todavía más importante que la económica, que no está asegurada en ninguna parte del mundo”, subraya.  

Está casado con una argentina y tiene dos hijos, Julia y Federico. “Mis hijos tienen una manera de ver el mundo muy distinta y saben que somos una especie de ‘nómades internacionales’. Pero queremos que tengan cultura argentina y tratamos de volver una o dos veces al año”, asegura el ejecutivo. “Me veo continuando como un profesional de la industria energética a nivel internacional. No se trata de estar en un determinado país, sino donde está la actividad y cerca de los clientes”, concluye.



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