06 de Febrero 2018

En el buen camino: la mejor reforma tributaria "posible"

Estamos en tiempos de cambio, y de cambios importantes. Entre ellos, con la reforma tributaria, se ha iniciado un camino cuyo objetivo es bajar la exagerada “presión fiscal” que padecemos actualmente los argentinos.

En el buen camino: la mejor reforma tributaria

No comparto la opinión de quienes dicen que el cambio no es importante, más allá de la discusión entre el “gradualismo” y el “efecto shock”. No caben dudas que estamos muy condicionados para implementar de manera inmediata, los cambios que ahora se proponen, en virtud del alto déficit fiscal que arrastra nuestro país en todos estos últimos años.

Qué dudas caben que bajando la presión fiscal tendremos mayores posibilidades de captar esos capitales que van hacia los lugares que mejor los tratan. Por suerte, ha quedado atrás ese tiempo en el que se pretendía hacernos creer que darle beneficios a los empresarios, era en desmedro de los trabajadores. Quien puede creer acaso, que sin Iiversión y sin empresarios –que lógicamente esperan ganar dinero–, se van a mantener o crear nuevas fuentes de trabajo.

Dilapidamos momentos ideales para tratar una reforma seria, profunda y que haga más equitativo nuestro mal llamado sistema tributario. “Sistema”, supone un orden armónico de normas, que hoy estamos lejos de tener. Lo nuestro ha sido una serie de sucesivos “parches” en las leyes impositivas, de acuerdo a las urgencias fiscales de cada momento y sin el menor análisis de las consecuencias indeseadas de dichas normas que solamente tendían a incrementar la recaudación. Nunca se advirtió, adecuadamente, el efecto que por otro lado tenían estas medidas, dañando nuestra economía.

Hoy, a la inversa, la apuesta es a que todo lo que se resigne en recaudación por la baja de los Impuestos que se ha propuesto, vuelva a las arcas fiscales en virtud del mayor nivel de actividad al que esto habrá de contribuir.

Es por eso que digo, con total convencimiento, que con las limitaciones de la macroeconomía y el actual contexto, ésta es la mejor reforma “posible”. Y sin dudas, la mejor reforma de los últimos 30 años en materia fiscal. Una reforma planteada por profesionales especializados en la materia, que aportaron todo su profesionalismo en casi un año de trabajo, más allá de los cambios consensuados en el camino hacia la aprobación de la ley.

Una reforma que traza una “hoja de ruta” y que por primera vez en mucho tiempo nos otorga “previsibilidad” a todos los Argentinos y a todos aquellos que se decidan a invertir en nuestro país. Obviamente, que la llegada de estas inversiones desde el rxterior, lamentablemente, no es inmediata ni automática. Quienes nos ven desde afuera y, mucho más, quienes nos conocen y nos han visto romper “contratos” a lo largo de nuestra trágica historia de crisis económicas “cíclicas”, tendrán que vernos que efectivamente, hagamos cumplir los compromisos asumidos y respetemos las “reglas del juego” que se han definido.

Pero el escenario es bueno y yo soy optimista al respecto.

Los cambios más importantes

A partir de este año, las Empresas en nuestro país, pasarán a pagar una tasa del Impuesto a las ganancias del 30%, por las utilidades que se reinviertan en la actividad, promoviendo justamente que las ganancias obtenidas se vuelquen nuevamente a nuestra economía. Y a partir de 2020, la alícuota del gravamen pasará a ser del 25% en los mismos supuestos, mucho más en línea con el promedio de tributación sobre las rentas corporativas que rige en los países de la OCDE y algo por debajo de los niveles hoy vigentes en Latinoamérica.

Si las utilidades se distribuyen entre socios o accionistas, bajo cualquier modalidad, seguirá tributándose el mismo 35% actualmente vigente, entre lo que paga la sociedad y el complemento a abonar por los beneficiarios de dichas utilidades al momento de su distribución.

El gravamen sobre las “rentas financieras”, que en recaudación no aporta mucho, ya que las Empresas generan prácticamente el 90% de dichos resultados y ya pagaban por éstos, viene a dotar de mayor equidad el gravamen, en relación a quienes ya pagan impuestos por su trabajo personal. También, trata de desvirtuar en alguna medida, la inversión en productos de alta rentabilidad  que son un “atentado” contra cualquier inversión productiva, sin el mismo “valor agregado” que generan estas últimas a nuestra economía.

La reducción de las contribuciones patronales a cargo del empleador, son un aliciente a la contratación de personal, o la regularización del empleo informal, aún cuando representan sólo un “alivio” al excesivo costo laboral que seguimos teniendo. Esto es un “paliativo”, pero mucho más no se puede hacer. Incluso con esta medida, ya algunos están cuestionando la “desfinanciación” del sistema previsional.

Es muy difícil satisfacer a todos, y lograr el consenso necesario para adoptar este tipo de medidas. Incluso, esto ha quedado en evidencia. a la hora de definir el impacto de los cambios en los Impuestos Internos. El egoísmo de algunos sectores, o las influencias de ciertas economías regionales, ejerció mucha presión sobre los cambios originalmente propuestos. Como escuché decir a alguien con mucha razón, para la mayoría, “no hay mejor Impuesto que el que paga el otro”.

El “revalúo impositivo” es una medida interesante, que pretende dar respuesta, en alguna medida, al impacto de la inflación en los resultados de las empresas, lo que implica el pago de una tasa efectiva del Impuesto a las Ganancias mucho mayor al porcentual de tasa nominal que tiene este impuesto. Me da la impresión que el efecto de esta medida quedó un poco “diluido”, a partir de algunas restricciones establecidas en la norma y por el hecho del pago del impuesto especial que implica el régimen. Esto es una ecuación financiera y en muchos casos se puede llegar a dar que el pago de este gravamen por única vez, no se vea compensado por el “valor actual” del ahorro fiscal que genera hacia el futuro.

No puedo dejar de mencionar que el compromiso asumido por el Gobierno Nacional y las Provincias que adhirieron al Pacto Fiscal, viene a ratificar el camino hacia una baja gradual de la presión fiscal, en la que Provincias y Municipios tienen hoy un importante protagonismo.   



¿Te gustó la nota?

0

0

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Notas de tu interés

Recomendado para vos