26 de Septiembre 2018

El sueño terminó: la década perdida de Alpargatas

Cuando compró, Camargo Correa soñaba con ser un jugador de clase mundial

El sueño terminó: la década perdida de Alpargatas

"¿No les preocupa la inflación?". "¿Y los costos laborales?". "¿Saben si tendrán energía? ¿A cuánto la pagarán?". "¿Con qué precios venderá?".Las preguntas se repetían, con impetuosidad y rapidez. Hasta que el acribillado ejecutivo -cincuentón, en mangas de camisa blanca y con la corbata anudada, pese al calor- intentó contener la ráfaga con un comentario. "Chicos", replicó, con tono entre paternal y condescendiente hacia sus, en su mayoría, treintañeros ejecutores. "Acabamos de invertir u$s 100 millones para comprar una empresa", remató, incrédulo.

La anécdota ocurrió hace algo más de 10 años. Fue en la fábrica que Sao Paulo Alpargatas tiene en Montes Claros, al norte de Minas Gerais. Allí, donde se producen las populares ojotas Havaianas, Marcelo Araujo, miembro del Consejo Directivo de Camargo Correa, respondía las preguntas de los periodistas argentinos -entre ellos, quien esto escribe- a los que el holding brasileño había invitado para presentarse en sociedad. Algunos meses antes, Camargo Correa, que en 2005 había puesto más de u$s 1000 millones para quedarse con Loma Negra, había acordado la compra de Alpargatas, otro tótem sagrado de la industria nacional.

Este Marcelo Araujo no relataba goles, sino los planes de expansión que esbozaba para su flamante adquisición. Describía el proyecto esbozado por Marcio Utsch, CEO de Sao Paulo Alpargatas. El plan era ambicioso. En aquel momento, SPA obtenía fuera de Brasil sólo el 8% de los 1600 millones de reales que facturaba. Su objetivo: llevarlo al 30% hacia 2012. Para entonces, aspiraba a que Topper, su marca insignia, se codeara con los Fila, Asics e, incluso, Puma de este mundo. SPA, decían, alcanzaría los 5000 millones de reales. La compra de Alpargatas le daba posicionamiento comercial y, sobre todo, productivo en la Argentina, mercado al que consideraba clave para su expansión regional. Fundada en 1883, Alpargatas es la mayor textil de la Argentina, con 11 plantas y, en aquel momento, más de 4000 empleados.

Sin embargo, pasaron cosas. En este caso, el Lava Jato. Camargo Correa, gran contratista de obra pública, quedó implicada en el escándalo. El grupo le puso cartel de venta a varios activos. En 2015, le vendió, en 2670 millones de reales (u$s 716 millones de entonces) su participación en SPA a J&F Investimentos, holding de la familia Batista. Remedio peor que la enfermedad. Dos años después, terminó vendida, en 3500 millones de reales, a los fondos Cambuhy, Itausa y Brasil Warrant. Los Batista afrontaban una multa de 10.300 millones de reales, tras confesar que pagaron 600 millones de reales en sobornos a 1900 políticos. Entre ellos, Michel Temer.

En 2017, SPA facturó 3712,8 millones de reales. La Argentina aportó cerca del 18%. "La mejora positiva de 5,6% en pesos fue reducida por la inflación local. La valorización del real frente al peso argentino redujo en 14% la facturacióin en reales", precisó en su balance. Algo similar ocurrió con el resultado bruto: cayó 34,3%, a 135,2 millones, por el "aumento de los costos de producción, debido a la pérdida de eficiencia fabril, que fue muy superior a los precios medios, que sufrieron con el incremento de la competencia en el país", explicó. El ebitda se contrajo 83,6%, a 13,7 millones de reales.

En el primer semestre de 2018, contra una mejora del 7,5% de sus ventas, a 890,6 millones de reales, los ingresos provenientes de la Argentina cayeron 6,6 puntos, a 309,7 millones. Principalmente, por la diferencia cambiaria. En volúmenes, sus ventas de calzado deportivo subieron con la importación de Topper, "lo que permitió atender de manera más eficaz la demanda por productos de mayor valor agregado". Tuvo precio. El ebitda, que mejoró 27,2% en términos generales, cayó 19,9% en su operación argentina, a 17,9 millones de reales. La compañía enumeró causas: indemnizaciones de operarios y readecuación de su estructura debido al escenario macroeconómico, entre los principales. El lunes, la empresa anunció el cierre de dos plantas de calzado (Catamarca y Santa Rosa) y recortes en las textiles de Corrientes, Catamarca y Florencio Varela. Un total de 450 despidos. Los números del sueño que no fue. Los de la década perdida de Alpargatas.



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