17 de Octubre 2018

Crisis de Dia: el nuevo zar de la empresa toma el control

El desplome bursátil que registra la cadena de supermercados acelera la salida de inversores. Esto beneficia a Mikhail Fridman, que ingresó al capital de la compañía en julio del año pasado. Desde entonces, la firma perdió 83% de su valor. Pero eso le allanó la toma de control y lo beneficia de cara a la oferta pública de adquisición que debe realizar.

Mikhail Fridman, chairman and principal shareholder of Alfa Group, is pictured at a Moscow news conference on Tuesday, February 11, 2003. BP Plc agreed to make the biggest-ever investment in Russia, paying $6.75 billion for a fifty percent share in a venture with Alfa Group and Access Industries-Renova that will create the nation

El panorama de Dia cambió drásticamente desde el 28 de julio de 2017, cuando el magnate ruso Mikhail Fridman entró en su capital al pagar 323 millones de euros por un 10% de la compañía. Esa sesión, la empresa subió un 15% en Bolsa de Madrid, hasta 6 euros, con una capitalización de 3700 millones de euros. Ayer, Dia bajaba un 8,8% en el parqué (tras el 42% que cedió el lunes) y cerró la sesión a 1 euro, con un valor de 622 millones. El grupo perdió un 83% de su valor en la era Fridman.

En las dos últimas sesiones, puntualizó el diario financiero Expansión, los inversores movieron más del 18% del capital, lo que apunta a una desbandada. Hay una gran salida de fondos pero, también, una actividad frenética de los inversores. Se sucedieron los ataques de los hedge funds, convencidos de que la empresa caerá más, y, al mismo tiempo, otros bajistas lograron beneficios. Desde este lunes, AQR elevó su posición desde el 1,88% hasta el 1,94%; Citadel, desde el 0,50% hasta el 1,22%; y AHL Partners, desde el 1,70% hasta el 1,95%. Por el contrario, ninguno de los 10 grandes hedge presentes en el capital aflojó la presión. Hasta el 12 de octubre, las posiciones cortas globales alcanzaban el 17,65% del paquete.

Los bonos de Dia también sufrieron, ya que acumulan un deterioro del 15% respecto a su valor nominal, es decir, respecto al precio que la empresa deberá pagar cuando alcancen su madurez en 2023. Desde que Fridman llegó a la compañía, el valor de los bonos se depreció más de un 16%. La caída más significativa se produjo ayer, con un retroceso superior al 7%. El grupo, eso sí, mantiene una calificación crediticia de Baa3, según Moody's, y BBB-, según Standard & Poor's, es decir, el último escalón dentro del grado de inversión.

En este contexto, el consejero delegado de Dia, Antonio Coto, se reunió ayer con 200 directivos del grupo para informarles de la caída de beneficios y mandar un mensaje de calma. "Aseguró que la empresa es solvente y que hay un inversor detrás que respalda al grupo", afirma una fuente conocedora del encuentro.

Control

El principal culpable del desplome bursátil fue el deterioro de sus resultados: el beneficio cayó un 37% en 2017 y baja un 88% en los primeros seis meses de 2018. Curiosamente, esa evolución podría tener al magnate ruso como beneficiado. Fridman controla un 29% de Dia, lo que le sitúa al borde de la oferta pública de adquisición (OPA), aunque no parece probable que vaya a mover ficha ahora. La ley establece que éstas se deben lanzar al mayor precio pagado por el inversor en el último año. Y, cuando Fridman subió del 10% al 25% en Dia en enero, la cadena cotizaba a 4,61 euros. Pasado enero, el siguiente precio de referencia corresponderá a septiembre, cuando Fridman adquirió un 4% con instrumentos financieros. Entonces, Dia cotizaba a 2 euros.

Mientras el magnate ruso ganó posiciones en el capital, el resto de grandes inversores salió. El día que entró en la cadena, el máximo accionista era Baillie Gifford, con un 10 por ciento. Ahora, tiene un 4,92. BlackRock, que tenía un 6,55%, y Black Creek, con un 4,98%, redujeron su presencia. Goldman Sachs controla un 15,2%, aunque una parte importante de esta participación pertenece a Fridman.

El magnate controla el capital y, también, el consejo, lo que le facilitaría lanzar la OPA. Además de relevar a Ricardo Currás como CEO en agosto, y situar a Antonio Coto en el puesto, el inversor ubicó a tres personas en el consejo: Karl-Heinz Holland, exCEO de Lidl, Sergio Dias, socio de retail en LetterOne Group, y Stephan DuCharme, ex-CEO de X5 Retail. DuCharme asumió, además, provisionalmente, la presidencia tras la salida de Ana María Llopis.



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