14 de Agosto 2018

Crearon una empresa de congelados que hoy provee a Grido, Paladini y Día

Mondo Frizzatta es una empresa rosarina surgida en 2005 y que pasó por varios modelos de negocios. Esperan cerrar el 2018 con una facturación de $ 330 millones.

Crearon una empresa de congelados que hoy provee a Grido, Paladini y Día

Adolfo Rouillon venía del mundo de la tecnología cuando en 2005, y junto a su socio José Robledo, fundó Mondo Frizzatta, una empresa de venta de alimentos congelados. Los rosarinos invirtieron US$ 250.000 y abrieron cuatro locales repletos de freezers donde exhibían los productos con su marca. Desde el momento en que APERTURA dio a conocer su historia, en mayo de 2007, hicieron varios cambios a su modelo de negocios, aunque nunca perdieron la visión de usar la tecnología del congelado para ofrecer un valor agregado a las materias primas que el país produce. En el artículo de ese entonces, Rouillon nombraba a un proveedor con el que se había asociado, Congelados del Sur, que adquirieron en 2008.

Adolfo Rouillon

Luego de la compra vino un cambio fuerte en su estructura. “Nuestra estrategia era construir una marca con locales a la calle, pero no prosperó. Luego fuimos a los supermercados, pero nos costaba mantener la marca viva en la góndola”, analiza Rouillon. En paralelo, comenzaron a producir congelados para otras brands y vieron una oportunidad.

Decidieron enfocarse en la producción de alimentos para terceros y descontinuaron los locales. En su nueva planta de Rosario, con una superficie de 4500 m2, trabajan hoy 130 personas y producen pizzas, nuggets de pollo, milanesas de soja y de vegetales, tortillas, barritas de mozzarella y empanadas, entre otros congelados. La empresa que produce 5500 toneladas anuales (en 2007 eran en 400) sumó clientes como Grido, Paladini, Swift, La Anónima o Día.

Los emprendedores, que en ese momento apostaban a la exportación, adaptaron el plan a la realidad argentina y hoy el 85 por ciento de la producción se queda en el mercado doméstico. Lo que se exporta va hacia Chile, Uruguay y Brasil: “Veo muy difícil apostar a un modelo exportador agresivo. Tenés que ser más fuerte en el mercado local, porque tenés grandes riesgos que te pueden dejar afuera si no”.

La empresa, que en 2006 facturaba $1,2 millones, espera cerrar este año en $ 330 millones. Rouillon sostiene que la capacidad de ser flexible y adaptarse al entorno es lo fundamental: “Hay que tener resiliencia y seguir apostando”. A futuro, espera llegar a las 12.000 toneladas anuales producidas. Hoy, se encuentra en un proceso de ampliación de la capacidad productiva que requerirá una inversión de casi $ 60 millones –estará lista en 2019–, y vendrá con nuevas líneas de producción.

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 294 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



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