30 de Julio 2018

Cómo ven el mercado poscrisis los creadores del fondo más grande de la región

Fundaron, en 2011, KaszeK Ventures, considerado el mayor fondo de venture capital de la región, con US$ 182 millones invertidos. Cómo evalúan sus creadores el ecosistema local y el impacto de la coyuntura.

Cómo ven el mercado poscrisis los creadores del fondo más grande de la región

En 1997, Hernán Kazah se preparaba para realizar un MBA en la Universidad de Stanford, los Estados Unidos. Buscaba saber de primera mano datos útiles sobre la prestigiosa casa de estudios y la vida en el país norteamericano, cuando, en un encuentro fortuito, se topó con una persona –a la que había escuchado nombrar, pero que no conocía– que lo conectaría con quien hoy es su principal socio: Gloria era sobrina de una profesora de la materia Econometría en la Universidad de Buenos Aires (UBA), de la que Kazah había sido alumno cuando cursaba la carrera de Economía.

Hernán Kazah

A raíz de un almuerzo que tenía como fin que graduados de Stanford trasladaran experiencias vividas a futuros estudiantes, Kazah conoció a Nicolás Szekasy, marido de Gloria y egresado también de la mencionada universidad, que, dicho sea de paso, había tenido como profesora a la tía de su esposa en la UBA, de lo que se enteró al tiempo de conocerla. “Gracias a la red de Stanford, Nicolás consiguió a una life partner y yo, a un business partner”, señala entre risas Kazah.

Hoy, 21 años después, él y Szekasy lideran la firma que juntos crearon en 2011: KaszeK Ventures, considerado el fondo de venture capital (VC) más grande de la región y centrado en apoyar a emprendedores latinoamericanos tech, que hasta la fecha levantó US$ 430 millones e invirtió US$ 182 millones en un total de 50 compañías –entre ellas, la escuela de coding local Digital House–, de las cuales 40 se encuentran activas.

Pero eso no es todo. Con oficinas en la Ciudad de Buenos Aires, Montevideo (Uruguay) y San Pablo (Brasil), en junio, los socios fundadores se preparaban para convencer a un jurado internacional integrado por referentes del mundo empresario y enfrentarse a contrincantes de más de 60 países en Mónaco. Juntos viajaron al principado a representar a la Argentina en el concurso global Entrepreneur Of The Year, que organiza la consultora Ernst & Young (EY) cada año desde 1986 y en el que el país participa desde 2011.

“Somos una empresa de bajo perfil, muy abocados a nuestra tarea. No tenemos mucha presencia pública, aunque sí desempeñamos un rol proactivo en el nicho que ocupamos. Participar de este evento nos pone muy contentos”, dicen, al tiempo que observan pensativos el amarronado Río de la Plata a la distancia, los aviones próximos a aterrizar, el tumulto de vehículos en la calle, los transeúntes apresurados que lidian con sus paraguas y una gota de lluvia que se desliza en un ventanal a sus espaldas. La entrevista tiene lugar en las oficinas del piso 14 de KaszeK, ubicadas en el barrio porteño de Núñez, en Avenida del Libertador casi esquina Quesada.

 

 

Un antecedente clave

MercadoLibre juega un rol crucial en la historia de este VC. En su paso por Stanford, Kazah se hizo amigo de Marcos Galperin. Pocos recuerdan que en verdad fueron los dos compañeros de clase quienes fundaron en su segundo año de MBA la compañía valuada hoy en más de US$ 12.000 millones. En tanto, antes de unirse a ellos, Szekasy hizo carrera manejando la parte estratégica y las adquisiciones de PepsiCo. “A finales de los ’90, Silicon Valley estaba muy desarrollado y en América latina no había nada que se pareciera a eso. Con la euforia de Internet, el costo de iniciarse como entrepreneur era mucho más bajo del que había sido siempre. Durante 10 años, trabajamos los tres en la mesa chica. Llegó un momento en que sentimos que debíamos tomar otro rumbo”, mencionan “los KaszeK”.

¿Qué fue lo que los hizo abandonar los tiempos de bonanza que experimentaba el gigante del e-commerce?

NS: Cuando en PepsiCo miraba a mis jefes, tenía en claro que no quería seguir la misma línea que ellos. Siempre había soñado con emprender. Notamos que había muchos proyectos con potencial y de alta calidad, pero sin capital. Por eso, quisimos ocupar ese rol vacío y desatendido en la región, tras años de aprendizaje sobre cómo construir una compañía desde el garaje y salir al Nasdaq.

HK: Generalmente, la tendencia es quedarse cuando un proyecto marcha bien. Pero las bases de MercadoLibre estaban sólidas y el equipo era muy bueno. Era momento de reinventarse y era evidente que la tecnología generaba infinitas oportunidades. Queríamos ayudar a otros a experimentar un camino similar al nuestro. Los conocimientos adquiridos en Stanford –en el corazón de Silicon Valley– y el background en MercadoLibre nos hicieron dimensionar la importancia de fomentar el ecosistema emprendedor en América latina.

Así fue como empezaron. Pragmáticos, no se demoraron en elegir el nombre de la empresa.

Nicolás Szekasy

“Hicimos un juego de letras entre nuestros apellidos. Nos gustaba como quedaban las dos k al principio y al final de la palabra”, recuerdan. La primera puesta en marcha fue la búsqueda de financiamiento. Recurrieron al círculo cercano de familiares y amigos, luego se sumaron inversionistas de MercadoLibre, apelaron a contactos generados en sus años de trayectoria y viajaron a los Estados Unidos. De este modo, en el primer fondo (2011) recibieron US$ 95 millones –el doble de lo que se habían propuesto conseguir, confiesan–, mientras que en el segundo (2014) cosecharon US$ 135 millones. Más tarde, en 2017, captarían un tercer fondo de US$ 200 millones, mayormente procedentes de inversores tech a nivel global.

El paso siguiente fue definir la estrategia, la misma que sostienen en el presente: apoyan a empresas en Series A y que operen desde y hacia la región, al menos, en una etapa temprana. De acuerdo con los número uno, las oportunidades se concentran en rubros como marketplaces, fintech, software, edtech (technología educativa) y salud. Sin embargo, destacan que, aunque ponen énfasis en determinadas áreas que son de su interés, al final del día, apuestan por las personas. “Si los equipos que encontramos no nos convencen, no invertimos en ellos; al igual que si aparecen entrepreneurs excepcionales y no son de los ámbitos que están en nuestro radar, avanzamos”, rematan, dejando en claro que la elección no es nada azarosa. 

Cabe preguntarse entonces dónde agudizan la mirada los managing partners de KaszeK a la hora de escoger start-ups. La respuesta es “una larga lista de atributos”, que incluye el chequeo de referencias para validar la selección; pasión y perseverancia para hacerle frente a proyectos de largo plazo, que implican “semanas buenas y malas” y la toma de decisiones en momentos de dificultad; una visión clara de hacia dónde se quiere ir; una idea escalable; y liderazgo para convocar a personas con potencial, penetrar en el mercado y obtener capital.

¿Cómo se diferencian y cómo compiten contra otros players que se expanden en la región? 

HK: Esta industria se caracteriza por la coopetition, es decir, la competencia y la cooperación con otros jugadores al mismo tiempo. Consideramos que nosotros somos buenos en todo lo referente a lo digital, en lograr que el producto sea amigable para el consumidor y en hacer crecer a una compañía, así como también tenemos menos experiencia en otros aspectos. Vemos como un plus hacer inversiones conjuntas.

NS: Nuestro valor agregado es que somos emprendedores, lo que nos permite una proximidad más cercana con los clientes. Es algo que se aprecia mucho, el feedback siempre es bueno. Nos arremangamos y nos sentamos al lado de los emprendedores para ayudarlos a solucionar problemas concretos.

Según Kazah y Szekasy, dos cualidades hacen que el perfil de ellos sea distinto. “No hay otro fondo cuyos creadores sean emprendedores y tengan una visión de todo el continente. Hay otros con experiencias muy interesantes, pero con un sesgo local”, argumentan, mientras apuntan que las gestiones de KaszeK permitieron a las 50 empresas en las que ellos desembolsaron US$ 182 millones alcanzar un monto cercano a los US$ 1800 millones, provenientes de capital complementario. “Esto significa que nuestro capital se apalancó 10 veces en otros VCs de todo el mundo. Cumplimos un papel sustancial en vincular a proyectos con inversores compatibles con sus estrategias”, aseguran.

 

El ojo en la Argentina

Brasil es el destino donde más actividad registra KaszeK, país en el que invirtió un 70 por ciento de sus fondos. La Argentina, México, Chile, Colombia y Uruguay son otros sitios en los que se reparte geográficamente la cartera de la firma.

¿Cómo evalúan la situación de la Argentina con respecto a los países vecinos?

NS: Cuando definimos nuestro target, decidimos enfocarnos en toda la región. Así, miramos por igual a oportunidades que venían de distintos lugares. Terminamos invirtiendo más en Brasil porque nos cruzamos con mayor cantidad de emprendedores con potencial que en otros países.

HK: La Argentina se dirige en una tendencia correcta. Igualmente, hubo un retraso significativo en las últimas décadas en lo referente al emprendedurismo. El país se cerró al resto del mundo, y eso dificultó la generación de nuevas empresas y la exposición del profesional argentino. En los ’90, si un inversionista extranjero quería hacer negocios en América latina, se tomaba un avión e iba a Buenos Aires. Hoy, en cambio, vuela a San Pablo. Sin embargo, confío en que en los próximos años se reavivará el fuego emprendedor. Cada vez más, se están creando nuevos fondos e incubadoras. 

¿Cuál es la lectura que realizan de la coyuntura macroeconómica local? 

NS: Desde el punto de vista de VC, el impacto es cero, ya que se piensa a largo plazo. La volatilidad en el mercado financiero no afecta a la dinámica diaria. Hemos vivido distintas circunstancias a lo largo de estos siete años. Invertimos en Brasil cuando atravesó la peor crisis económica de la historia y las organizaciones brasileñas a las que asistimos siguen progresando. 

 

 

¿Qué evolucionó desde 2011 hasta la fecha?

HK: En 2011, se veía que la tecnología iba a emerger en América latina, pero hace siete años no había muchas compañías que se posicionaran como los próximos MercadoLibre. El panorama cambió y el sector se está consolidando, aunque todavía falta mucho. De las 10 compañías más grandes de los Estados Unidos, siete recibieron inversión de VCs en algún momento. Cuando se mira a América latina, la mayoría de las organizaciones pertenece a la vieja economía. Todavía no hay presencia de empresas tecnológicas, pero estamos convencidos de que en los siguientes cinco años van a empezar a surgir. Hay fondos del exterior que ahora miran a entrepreneurs regionales. En lo que respecta al mercado local, dadas las restricciones para invertir e iniciar un negocio, lo usábamos como una base de operaciones. Hoy, lo miramos con mucha más atención. Y a nivel interno de la firma, el aprendizaje fue enorme.

Con miras al futuro, ambiciosos, “los KaszeK” buscan fortalecer a la firma para que, cuando ellos ya no estén en ella, sea el epicentro del ecosistema regional, detecte oportunidades innovadoras y genere empleo para un número importante de habitantes. En el corto plazo, su intención es acompañar en su proceso de crecimiento a las empresas en las que invirtieron y captar un cuarto fondo. 

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 294 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá. 



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James Rake

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