11 de Junio 2018

Cómo ganar en las vacaciones de invierno según los empresarios de la calle Corrientes

Con casi 300 teatros, Buenos Aires se posiciona como una de las ciudades más competitivas por oferta y calidad de sus escenarios. La temporada invernal, clave para el negocio.

Cómo ganar en las vacaciones de invierno según los empresarios de la calle Corrientes

Del Gran Rex al Multiteatro o del Ópera al Lola Membrives. Los nombres de los teatros que dan vida a la calle Corrientes son emblema de la CABA, que con 288 salas, según Sinca, supo posicionarse entre las capitales del mundo con mayor oferta sobre las tablas. Cuando llega el frío, y en especial las semanas de vacaciones, la famosa avenida se viste con sus mejores trajes y aprovecha la temporada invernal para estrenar y recibir al mayor caudal de gente del año.

Horas y horas de ensayos, pruebas de vestuario, coreografías y libretos repetidos de memoria. Los actores calientan motores para brillar sobre el escenario. Detrás de bambalinas, los productores desarrollan la obra mucho antes.

El teatro tiene la particularidad de renovarse cada año. El trabajo de los empresarios está en apostar a una buena producción con la que saldrán a dar pelea. Quienes están en el tema aseguran que el contenido es el rey. “Renovamos las expectativas todo el tiempo”, reconoce Sebastián Blutrach, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (Aadet), para quien la coyuntura económica no es tan determinante como la obra a la hora de medir una temporada exitosa. “Es curioso. Entre 2003 y 2011 hubo un crecimiento muy importante de espectadores: de 2 millones a 3 millones al año. A partir de 2011 se amesetó. No es igual la situación económica de 2013 que la de 2017, pero las situaciones de espectadores son muy similares. Entran en juego muchas variables. Si estrenamos espectáculos que no le interesan a la gente, por más que tengan dinero no va a venir”, analiza quien también es dueño del Teatro El Picadero.

Raúl Lavié protagoniza El violinista en el tejado en el teatro Astral.

En consecuencia, el productor agrega que, junto con sus colegas, hacen los deberes para que el número de espectadores se mantenga. La oferta de teatro comercial incluye gran variedad de géneros y obras para todas las edades, además de que la calle Corrientes convoca a nombres populares del cine y la televisión que colaboran a atraer a más público. De hecho, los empresarios afirman que el año pasado se dio una situación extraordinaria y salieron a las tablas actores y actrices que levantaron la apuesta como Ricardo Darín, que protagonizó Escenas de la vida conyugal; Guillermo Francella, quien estrenó Nuestras mujeres junto a Jorge Marrale y Arturo Puig; Adrián Suar con Julio Chávez en Un rato con él; y Griselda Siciliani en el papel principal en Sugar. Con esos nombres, sumados a clásicos como Les Luthiers, la temporada fue fuerte entre abril y noviembre, y los números del verano 2018 superaron al de 2017, que había tenido menos público en las salas costeras.

Con menos nombres conocidos pero no menos energía, el circuito comercial se prepara para el invierno. Y las programaciones que años atrás iban de martes a domingos con dos funciones diarias mutaron de miércoles a domingo con una doble programación. Es decir, en vez de que una obra ocupe una sala para seis o siete funciones semanales, los teatros optan por que convivan dos obras con cuatro funciones cada una. “Se achicó la torta y se busca que los espectadores puedan sobrevivir más tiempo y las salas no tengan que pagar ese costo. Con dos espectáculos se quiere conseguir lo que antes daba uno. Eso lleva a mucho más trabajo para el mismo resultado”, agrega Blutrach.

Invierno, la temporada caliente

Durante las dos semanas de vacaciones de invierno del año pasado en CABA pasaron 290.000 espectadores por las 877 funciones que se ofrecieron, según datos de Aadet. “Veo bien la temporada. No son como las de los ’80, pero la gente que quiere teatro va siempre. Tal vez eligen ver dos obras en lugar de cuatro”, reflexiona Leonardo Cifelli, productor que este año estrena El vestidor, con Marrale y Puig en el Paseo La Plaza. “La preventa arrancó muy bien y creo que van a ser números mejores que el año pasado. Todo depende de lo que haya en cartel. No creo que por las crisis económicas no van a ir al teatro. Mucho de eso debe pasar, pero cuando le das a la gente espectáculos buenos y actores reconocidos sobre el escenario, responden y van”, agrega el coproductor de Ángel Mahler, quienes para esta obra harán seis funciones semanales a un precio promedio de $ 550 por entrada.

Ariel Stolier, director de Producción de Paseo La Plaza, asegura que no hay fórmulas ni algoritmos que los ayuden a saber qué proyecto va a tener mejor recepción. Con los años en la industria aprendió que en obras de texto siempre ayudan los roles protagónicos significativos o elencos populares, pero aclara que tienen que demostrar la calidad arriba del escenario, si no el boca a boca los pone en evidencia.

Sebastián Blutrach, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (Aadet).

Para este año, el productor asegura que tiene expectativas “moderadamente optimistas” para el segmento adulto, aunque espera números mejores que el año pasado: “La estadística es muy relativa porque depende de los contenidos”, agrega el productor del grupo dueño de los teatros Metropolitan Sura y Paseo La Plaza, con un promedio de 25 obras al año entre espectáculos propios y de terceros.

Los productores son reacios a la hora de hablar de números, pero para los espectáculos grandes aseguran que dejan “varios millones”. Blutrach estima que una comedia de texto con cuatro o seis actores y un decorado simple parte de una inversión de $ 1,5 millones. De ahí en adelante pueden involucrar músicos, grandes escenografías, pantallas de LED o tecnologías como mapping. “Ser excesivamente conservador te puede llevar a hacer algo gris que signifique mucha plata, pero luego no tengas la capacidad de llegada y termines perdiendo. En nuestra profesión hay mucho de casino: uno hace y luego la moneda está en el aire”, advierte.

El presidente de Aadet asegura que el sector tiene cuesta arriba los primeros cinco meses del año, donde el público sufre aumentos en todos los sectores y no actualizó su sueldo. Luego de las paritarias y con el medio aguinaldo de julio, el teatro renueva el aire y las expectativas. Eso sí, advierte que la temporada es más corta. “Antes trabajábamos bien hasta septiembre, pero ahora termina luego del fin de semana largo de agosto y hay que remar hasta fin de año”, sostiene quien encabeza la asociación que para este año estima que el teatro comercial vea tickets con un promedio de $ 500, número que sube hasta $ 700 para las plateas o hasta $ 1000 para grandes producciones.

A Julieta Kalik le alcanza con sentarse unas horas en la boletería para analizar a su audiencia. Todos preguntan por promociones, cuotas o descuentos, pero ninguno quiere quedarse sin la salida. Es la productora a cargo del musical “El violinista en el tejado”, que estrenó en el teatro Astral con Raúl Lavié, y que tiene entradas entre $ 400 y $ 900. “Artísticamente, es un espectáculo maravilloso. Económicamente, es muy complicado llevarlo adelante. En este momento del país y de cómo está el teatro, necesitás demasiado púbico para que rinda”, sostiene Kalik, quien calcula en 2500 los espectadores semanales para salir bien parada.

La productora asegura que el precio de la entrada juega un papel importante a la hora de elegir un show, por lo que intentan no cargar de más el monto y mantenerse competitivos, aunque alerta que no hay que descuidar el contenido porque “por más barata que esté una obra, si a la gente no le gusta no va a ir”. Con 60 personas trabajando, Kalik asegura que quien monta un musical hoy es porque es amante del género: “Quien piensa solamente en el negocio no lo hace. Es muy riesgoso. Y menos si lo hacés sin apoyo corporativo como nosotros. Además, no podemos subir la entrada todo lo que suben los costos. Solamente en sueldos todos los años suben un 20 por ciento y la entrada no: pasamos de $ 800 el año pasado a $ 900 este”.

Cuando mandan los niños

Los más chicos son los protagonistas de las vacaciones de invierno. El infantil mutó hasta establecerse entre las marquesinas con ofertas para todos los bolsillos y producciones que superan muchas veces las inversiones del teatro para adultos. De hecho, de las dos semanas del año pasado en CABA, el 63 por ciento del público se dirigió a obras infantiles y el 51 por ciento de las funciones en cartel estaban dirigidas a estos, según Aadet.

La oferta es cada vez más variada. Mientras en los ’90 reinaba Hugo Midón, en los 2000 surgió el fenómeno de los protagonistas de shows de la TV que bajaban al teatro, como Barney. En 2010, Disney apostó por las tablas y dio vida a shows que hicieron saltar la taquilla como Topa y Muni, Junior Express o Violetta. Mariano Pagani es el director de MP Producciones, la empresa a la que se asoció Disney para llevarlos adelante. Este empresario, que aprendió el oficio de la mano de Cris Morena y Gustavo Yankelevich, hizo por ejemplo, 77 shows en el Gran Rex con Violetta y salió de gira por América latina. Su apuesta para 2018 está en Soy Luna, con quien planea hacer un Luna Park en Buenos Aires y 50 funciones fuera del país. “La vara de los chicos es muy alta. Antes era más teatral, pero ahora un show es como un concierto de un artista internacional. Afuera lo hacemos en estadios para amortizar el costo, porque en la gira son 60 personas trabajando”, reconoce Pagani. Las inversiones son altas, pero asegura que cuando trabaja con productos que salen de la TV el riesgo es menor, porque ya hay un público que sigue al artista.

Mariano Pagani, director de MP Producciones, este año apostará por Soy Luna.

Su productora también apuesta por versiones propias de clásicos. El año pasado presentó Peter Pan, que en su primer año atrajo 92.000 personas. Ahora espera repetir el éxito con Aladin, que requerirá una inversión de $ 25 millones solo para el mes de vacaciones de invierno. “El grueso son contenidos de TV, pero nos pareció que quedaba público que quería otra cosa. Es prueba y error, y las vacaciones son solo un mes. No tenés revancha”.

Fenix Entertainment Group tiene una apuesta parecida. Este año estrenará una versión musical de Rapunzel con un piso de 40 funciones. “Contemplamos la inversión como si estuviéramos haciendo un Vélez, con la seriedad y ese nivel de producción. Con unos 30.000 espectadores estaría contento”, explica su productor Francisco Marques. El promedio de entrada estará en $ 782.

“Somos de los que arrancamos más temprano porque nos parece que se puede posicionar al infantil más allá de los 15 días de vacaciones. Tiene que ver con una mirada optimista del producto y del negocio en sí”, agrega Marques, que luego llevará de gira el espectáculo por la región.

Desde el Grupo La Plaza, Stolier explica que su apuesta infantil vendrá de la mano de Turner, con quien producirán un show con los personajes de Cartoon Network en el Coliseo, con recorrido por América latina. Para la capital porteña esperan 35.000 espectadores en las 32 funciones de vacaciones, con un precio promedio de $ 700 por entrada. “Se está volviendo a producir en el país para distribuir y exportar a la región”, cierra. 

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 293 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



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