15 de Octubre 2018

Bodegas en alerta ante el impuesto interno a espumantes

Es por ser considerado un "bien suntuario". El acuerdo de exención rige hasta el 31 de diciembre y temen que no se renueve

Bodegas en alerta ante el impuesto interno a espumantes

En un año difícil para casi todas las industrias, las bodegas no registran un buen momento, con caídas en la venta local, de 4,6% hasta agosto, y en exportación, de 3,6% a septiembre, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Además, en el sector, hay preocupación impositiva. No saben aún qué sucederá con el tributo interno a los espumantes, cuyo acuerdo de exención vence el 31 de diciembre próximo. Por ese impuesto, deberían haber abonado $ 329 millones en 2017.

Hasta 2005, el champán argentino tributaba 12,7% de las ventas internas por ser considerado un bien de consumo suntuario. Pero, en febrero de ese año, las bodegas acordaron con el entonces presidente Néstor Kirchner invertir el dinero equivalente a ese tributo, más un 25% extra, en mejoras en bodegas y viñedos, a cambio de la exención. La medida apuntaba así a impulsar las ventas de espumantes y mejorar la calidad. Y dio resultados.

Desde que asumió Mauricio Macri, se renovó dos veces anualmente pero sin el requisito de la inversión a cambio de la quita, ya que se redujo en volumen.

En un contexto en el que el Gobierno busca aumentar sus ingresos para reducir el déficit, a las bodegas, les preocupa no tener certeza si volverá a exceptuarse su pago o no durante 2019. Y argumentan varias razones por las cuales no debería existir ese tributo, fijado en 1999, que ya se intentó eliminar a través del Congreso en 2014, sin éxito. Ahora, hay otro proyecto en Comisión de la Cámara Baja, impulsado por el mendocino Luis Borsani (Cambiemos), para quitar a los espumantes de la lista de "bienes suntuarios". Pero llevará tiempo y, mientras tanto, preocupa la renovación de la exención.

"Es lógico que no tenga impuesto interno. Ningún otro vino lo tiene y el espumante es un vino más. Estaría siendo discriminado", destacó Carlos Fiochetta, gerente General de Coviar (Corporación Vitivinícola). "Creció mucho en los últimos años, a partir del acuerdo de 2005. Se invirtió mucho e impulsó el consumo, ya no es suntuario. Hay de todos los precios y el que más se vende cuesta $ 100 al público, similar o menos que un vino de gama media", explicó Fiochetta. "Además, utiliza uvas blancas, las menos demandadas por los argentinos en vinos, que encontraron en espumante un nicho interesante para venderse", agregó. "Esperamos que el Gobierno entienda que no se justifica el tributo y continúe la excepción", dijo.

Entre 2005 y 2015 (vigencia del acuerdo con los gobiernos de Kirchner y Cristina Fernández), la cantidad de bodegas elaboradoras pasó de 61 a 167 y los espumantes, de 22 millones a 49 millones de litros (+106%). En 2017, 133 empresas elaboraron 42 millones de litros. Entre enero y agosto de este año, acumula una baja de 17,8% en ventas locales, a 18,3 millones.

Según datos del sector, de no haber existido ese programa, se habrían recaudado $ 1149 millones durante esa década por el tributo. Pero, a cambio, las bodegas invirtieron $ 1724 millones, un 50% más que el gravamen (por encima del 25% prometido).



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