05 de Febrero 2018

Bambú: una industria que crece y genera nuevos materiales

El bambú es versátil, no es nocivo con el medio ambiente y con el apoyo del gobierno de China podría convertirse en una nueva industria.

Bambú: una industria que crece y genera nuevos materiales

Conocido en el imaginario colectivo como el alimento para los pandas, hace rato que se descubrió que el bambú es un material versátil, que no daña el medio ambiente y capaz ser utilizado como material para distintos tipos de producto. Sin ir más lejos, en Argentina dos emprendimientos lo utilizan para cepillos de dientes e indumentaria.

En China se concentra el 50% de la reserva mundial de Bambú, donde anualmente se producen con él cerca de  40 mil millones de pares de palos chinos que se utilizan para comer. Sin embargo, según publica The Economist, es la “planta olvidada de China”.  Entrevistado por el medio inglés, Martin Tam, un experto del tema en Hong Kong demuestra el potencial del bambú recibiendo a los visitantes con jugo de bambú, reparte tarjetas personales de bambú e invita a sentarse en una silla de bambú en su escritorio.  Tam sostiene que bambú debería ser el “oro verde” ya que es uno de los cultivos que más rápido crece ganando hasta 1 metro por día y puede ser cosechado antes de los 10 años, la mitad del tiempo que lleva a otras maderas madurar. Tiene una fuerza mayor que el acero templado, aguanta la compresión más que el doble que el cemento y no necesita ser regado ni utilizar fertilizantes o herbicidas.

Pero el trabajo duro viene después de que fue cortado. Requiere muchos tratamientos para poder aguantar el calor del sol y la humedad ya que es una planta que contiene azúcar y agua. Es por eso que la manufacturación  ha quedado en poca escala y etiquetada como trabajo duro e intensivo, explica Tam. Los típicos usos que se le ha logrado dar son cepillos de dientes, palos de incienso, fósforos y canastas.  En Shengzhou, una de las regiones con mayor crecimiento en la provincia de Zhejiang al este de China, cerca del  95% de los productos hechos en bambú se exportan.

Sin embargo la perspectiva del material está creciendo. Una de las razones es la conciencia ambiental. Compañías chinas son responsables del  90% de la exportación internacional del mercado de pisos de bambú laminado, una tendencia que crece entre los consumidores occidentales que buscan productos sustentables. En 2016 se fabricaron 116 metros cuadrados. La Organización Internacional de Bambú y Rattan radicada en Beijing, dice que  es la opción renovable, baja en carbono y alternativa al plástico y la madera. El bambú libera mucho oxígeno al aire y absorbe hasta cuatro veces más de dióxido de carbono que algunos árboles.  De hecho desde 2012, muchas compañías chinas compensan sus emisiones de carbono comprando créditos en plantaciones de bambú.

 En un foro en mayo 2017, en el marco de una iniciativa del presidente chinos Xi Jinping  para mejorar la infraestructura del país, una empresa privada de la provincia de Zhejiang mostró cañería hecha de bambú y exteriores de bambú para vagones de trenes bala.  El valor anual de la industria del bambú creció  500 veces desde 1981, a US$32 mil millones y en 3  años  China planea  llevar esto a US$ 48 mil millones y emplear a 10 millones.

La tecnología también está cambiando las cosas. El bambú está encontrando la posibilidad de competir con maderas contrachapas y plástico. El polvo de bambú producido durante la manufacturación, se utiliza como combustible en las fábricas y ahora está siendo combinado con resina para producir nuevos materiales. Desechos de plástico reciclado de aires acondicionados  mezclados con polvo de bambú se usan para hacer decks al aire libre.

Taohuajiang, una de las compañías más grandes de la industria, quiere llevar al bambú a un nivel más tecnológico. Ubicada en la provincia de Hunan, las ganancias de Taohuajiang de US$700.000 en 2016 vinieron mayoritariamente de la venta de pisos y vigas de bambú.  Recientemente patentaron un proceso de carbonización realizado por sucesivos calentamientos que hacen que el bambú no se corroa.  Peng Jian de Taohuajiang cree que a futuro este producto puede terminar reemplazando el acero, la madera y el plástico, aunque todavía este nuevo material ecológico  es  dos veces más caro que el acero, demasiado pesado como reemplazar la madera en los muebles y no se puede doblar como el plástico. Sí se lo ha utilizado en durmientes de ferrocarril y tapas de registro. Entre sus posibles clientes están BMW y Lexus - ambas empresas automovilísticas- que están evaluando reemplazar el  plástico y la madera de los interiores de los autos por este material. Una firma alemana que realiza pisos para barcos también quiere aplicar este compuesto de bambú en los decks de los cruceros.  Una compañía canadiense de la industria espacial lo está utilizando en sus telescopios.



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