06 de Septiembre 2018

Acreedores presionan a Molino Cañuelas para que venda su club de golf

El Cañuelas Golf Club, sede del Latin American PGA Tour, pertenece a los Navilli, controlantes de la agroindustrial. La familia se resiste y haría contraoferta

Acreedores presionan a Molino Cañuelas para que venda su club de golf

La presión por las deudas que acumula la agroindustrial Molino Cañuelas, ahora, le llegó al propio club de golf.

En medio de la crisis financiera y de la profunda devaluación del peso, sus acreedores internacionales, entre los que se encuentran bancos de la talla de ING, Rabobank y la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo de inversiones del Banco Mundial, estarían intentando persuadir a la familia Navilli para que se desprenda de la joya deportiva, de 72 hectáreas.

Sería para hacer frente a los pasivos y ayudar a cumplir con los pagos de las deudas, de alrededor de u$s 1000 millones, que acumula el conglomerado de alimentos, tal como publicó la agencia Bloomberg.

La firma acumula desde hace varios meses dificultades para afrontar sus pasivos. En noviembre último, tuvo que posponer su salida a bolsa (IPO), producto del "contexto volátil". Allí se proponía recaudar hasta u$s 333 millones en Buenos Aires y Nueva York, gran parte de lo cual pensaba destinar a cubrir los pasivos financieros.

El Cañuelas Golf Club es un orgullo de su propietario y sede del Latin American PGA Tour, inaugurado en 2014. Según la información de Bloomberg, Navilli se resiste a la propuesta de vender y amenaza con declararse en quiebra, lo que obligaría a los bancos a reducir drásticamente el valor de la deuda, si no aceptan un recorte más viable, según cita la agencia a personas familiarizadas con las negociaciones.

Desde la compañía, afirmaron como alternativa que se podría entregar como garantía un puerto que el grupo posee sobre el río Paraná, valorado en alrededor de u$s 70 millones, para respaldar el reembolso futuro, y que, también, podría vender terrenos y sitios de almacenamiento que adquirió a Cargill en 2016 (por alrededor de $ 736 millones).

La devaluación del peso, además, le repercutió en su capacidad para pagar obligaciones a corto plazo con bancos locales, por lo que decidió contratar la asesoría financiera de la empresa Lazard, con el objetivo de refinanciar su deuda. Según Bloomberg, el grupo ostentaba una deuda por alrededor de $ 20.900 millones al 28 de febrero de este año. Entre los principales prestamistas, se encuentran bancos como el Banco Nación, el HSBC Argentina o el Banco Galicia.

En abril pasado, en una presentación ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), la empresa había afirmado que la volatilidad en la economía y las medidas tomadas por el Gobierno estaban teniendo un impacto significativo en sus negocios. "No podemos ofrecer ninguna garantía de que los futuros desarrollos económicos, sociales y políticos, sobre los cuales no tenemos control, no perjudiquen nuestro negocio, nuestra condición financiera y los resultados de nuestras operaciones", afirmó en el comunicado.

La firma, que el año pasado tuvo ventas por $ 27.783 millones, es conocida por su marca de bizcochos 9 de Oro y otras etiquetas, como Cañuelas, Pureza o Mamá Cocina.



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1 Comentario

Jose Menna

El campo de golf no. Jajajaja

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