22 de Febrero 2018

Abrió una sede en México, perdió US$ 1 millón y casi cierra la empresa

Rodrigo Figueroa Reyes, CEO de FiRe cuenta cuando fracasó la apertura de su primer sede fuera del país y lo que aprendió de esa experiencia.

Abrió una sede en México, perdió US$ 1 millón y casi cierra la empresa

Rodrigo Figueroa Reyes se había consagrado como publicista en la Argentina. Tenía en su haber trabajos para marcas como Oreo o la icónica publicidad de Walter, de Telefónica, en la que un muchacho había sido congelado y volvía a una nueva era de la que conocía poco y nada. Era presidente y director Creativo de DDB Argentina pero quería armar un proyecto propio. “No estaba para grandes corporaciones, yo era un creativo y ellos necesitaban un ejecutivo”, afirma.

 

En plena época del corralito, el chairman global de DDB decidió financiar el proyecto de Figueroa Reyes. Así nació FiRe, agencia de advertainment, una combinación de gestión en publicidad y entretenimiento. Todo iba bien en el mercado argentino, por lo que decidió dar un gran salto: abrir una sede en México. El propio Figueroa Reyes reconoce que los inicios fueron auspiciosos, con marcas como Nokia o el tequila José Cuervo.

 

Pero que, a medida que pisaba más fuerte y se volvía una amenaza para los competidores, empezaron a cerrarle las puertas del mercado. En especial, el gran enemigo fue Televisa, que impidió que siguiera desarrollando sus negocios. “Me llamaban y me pedían que les contara en qué andaba y yo lo hacía”, reconoce. La crisis llegó a un punto tal que tuvo que cerrar su sede en el DF. “Significó cerrar una oficina con 20 personas. Tuvimos que rescindir un contrato, indemnizar a todos los empleados y pagar proveedores”, cuenta el publicista. “Definitivamente no volvería a dejar en manos de un tercero, en este caso el CEO, toda la responsabilidad de una operación en otro país. Aprendí que cada oficina nueva necesita de un socio local que sienta como propia la empresa. Si no le duele en el bolsillo, no sirve”.

 

En total, la pérdida fue de US$ 1 millón. “Para una empresa grande no significa mucho pero para una PyME en formación implicó que estuviera cerca de cerrar la empresa en Buenos Aires, o sea, la compañía completa”, subraya. Figueroa Reyes resistió en Buenos Aires y dejó de trabajar como socio de DDB. Con los años, en 2007, volvió a abrir sedes en toda la región –Chile, Perú, Uruguay, Ecuador, Colombia, Costa Rica–, Miami y Barcelona. ¿La última a abrir? México: “Porque soy cabeza dura”, concluye.



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