04 de Octubre 2017

Le dijo que no al Banco Mundial y hoy administra fondos por $13.000 millones

Hoy, Nora Trotta es presidente de Megainver y una de las referentes en materia de inversiones.

Le dijo que no al Banco Mundial y hoy administra fondos por $13.000 millones

Cuando tenía tan solo 12 años le preguntó a la directora de su colegio dónde podía estudiar Economía y cuando sus padres se iban de vacaciones ella se quedaba a cargo del local de ropa de la familia. Los números fueron siempre una verdadera vocación para Nora Trotta, que se destacó tanto en el sector privado en bancos como el Crédit Lyonnais y el Sudameris; como también en el público como directora del Mercado de Valores de Buenos Aires y directora suplente de la Bolsa de Comercio. Hoy se encuentra a cargo de Megainver, sociedad gerente de fondos comunes de inversión que actualmente administra $13.000 millones.


Si bien graduarse como Medalla de Oro en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini le abrió una importante puerta laboral en el Banco Central, Trotta asegura que el predominante ambiente masculino en el mundo de las finanzas fue una barrera que tuvo que superar. “Me la quisieron hacer difícil, cuando estudié Economía en la UBA éramos solo tres mujeres así que estaba acostumbrada a los ambientes masculinos. Pero si uno es profesional y demostraba que sabía con las decisiones que tomaba, entonces veían que podían aprender de mi”, afirmó en diálogo con Mujeres que Hacen.


Mientras trabajaba en el Banco Central se desdoblaba para realizar el posgrado en Economía Monetaria y Bancaria en la UCA. Al poco tiempo recibió un llamado desde Washington D.C. para volar a la capital estadounidense para formar parte del Banco Mundial. Sin embargo, ella rechazó el ofrecimiento.  “Resolví quedarme en la Argentina porque había sido mamá hace un año y no tenía tan claro que fuera fácil para una mujer con un bebé estar trabajando ahí”, explicó Trotta.


Viéndolo en retrospectiva, ¿fue una buena decisión?


No me arrepiento para nada de no haber ido. Primero porque pude compensar muy bien mi rol de mamá y profesional, ya que después tuve dos hijos más. A lo mejor si hubiera ido me enganchaba con esa carrera y quizás era más difícil. Como rechacé este ofrecimiento yo había entendido que mi carrera en el Banco Central se terminaba, pero rápidamente pasé a trabajar en el banco Tornquist como subgerente financiera, después al banco lo compró el Crédit Lyonnais.


¿Cómo fue cambiar del sector privado al público?


Me sirvió mucho y eso que cuando estuve en el Banco Central tenía un nivel de excelencia. Ahora con Sturzenegger se volvió a profesionalizar, pero tuvo una etapa en la que no había muchos profesionales. Tuve la suerte de que en el Pellegrini había estudiado francés y cuando al Tornquist lo compra el Crédit Lyonnais yo era la única profesional que manejaba el idioma. Entonces, cuando el presidente o el director tenían almuerzos con empresas francesas me hacían participar y tuve más contacto con el directorio del banco por este tema.


¿Cuál fue su experiencia como directora del banco en aquel momento?


En ese momento de los 50 operadores que teníamos solo dos eran mujeres, nadie me reconocía como su jefa porque era muy joven. Cuando llega la crisis y el plan Bonex de 1989, yo quintupliqué el patrimonio del banco, pegué todas. Hubo una devaluación y el mercado no la veía, yo un mes antes me cubrí porque siempre fui muy conservadora. Lamentablemente me fue bien en las crisis.


¿Qué la llevó a independizarse en 2004 y fundar su propia empresa?


Primero que nada, la seguridad. Seguridad en mí misma ya que sabía que en todo lo que podía emprender me iba a ir bien. Soy hija de un sobreviviente del Holocausto –su apellido es Zylberlicht– así que siempre digo que tengo este tema en el ADN. Uno nunca tiene que tener miedo si tiene la certeza de que le va a ir bien. Sin embargo, unos años después le vendí la compañía a un inversor extranjero; en ese momento fui abuela y decidí dedicarle un poco de tiempo a ellos.


Igualmente al poco tiempo volvió al mercado...


Si, terminó el período de no competencia y me estaba aburriendo. Lo mío es una vocación, voy a ser como Mirtha Legrand y voy a seguir trabajando hasta los 90 años (risas).


¿Cómo vio que fue cambiando la brecha de género en su industria en los últimos años?


Las mujeres nos ganamos el lugar porque en algún momento somos más responsables o más eficientes que un varón. El que toma a las personas en general toma a la mujer solamente si tiene un CV mejor, si no toma al varón porque en general piensan que se van a embarazar o que van a faltar. En mi experiencia, las mujeres demostramos responsabilidad y ser exigentes. Nos fuimos ganando solas el lugar.



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