29 de Marzo 2017

Cómo negociar un mejor salario y achicar la brecha remunerativa entre géneros

Cómo negociar un mejor salario y achicar la brecha remunerativa entre géneros

La alarmante situación que atraviesan las mujeres a nivel mundial en lo que respecta a cuánto valora al género el ámbito laboral resuena aún más fuerte cuando se expresa en números concretos. Por ello es que Accenture hizo pública la cifra 88, representante de la cantidad de años que tardará la Argentina en lograr la igualdad de salarios entre hombres y mujeres. Sin embargo, y más allá de simbolizar un llamado a que empresas y gobiernos tomen conciencia, este y otros datos buscan también alertar sobre la necesidad de que el sexo femenino reclame lo que le corresponde.

De ello es de lo que se ocupa Olivia Jaras, fundadora de Salary Coaching for Women, una organización que entrena a las mujeres para que sepan cuánto vale su talento en el mercado de trabajo y cómo deben negociar su salario.

“Trabajé más de 10 años en una de las consultoras de recursos humanos más grandes a nivel internacional, en la que día a día ayudaba a grandes empresas a fijar los sueldos de sus empleados; y hubo algo en especial que me llamó la atención durante todo ese tiempo: en todos los casos, las mujeres terminaban invariablemente obteniendo un menor salario al que yo recomendaba, mientras que los hombres no”, dice Jaras, en diálogo con Mujeres que hacen.

Fue recién cuando esta MBA consultó a los managers de las compañías con las que trabajaba y de otras externas que logró entender el por qué. “Lo que sucedía en cada caso era siempre lo mismo: si una mujer tenía la opción de negociar, simplemente no lo estaba haciendo”, sintetiza la autora del libro “Mujer: Descubre tu valor, obtén lo que vales”.

Para Jaras, la solución a la brecha salarial entre géneros se encuentra allí; en fortalecer la iniciativa de las mujeres a pelear por un mejor sueldo para ellas mismas. Aunque advierte, sin embargo, que negociar como el sexo opuesto no es exactamente la respuesta indicada. “Cuando la mayoría de las personas se imagina a un buen negociador, lo primero que viene a su cabeza es un hombre acertivo, directo, que sabe lo que quiere; pero si atribuyes esas características a una mujer, probablemente será percibida como agresiva y no obtendrá lo que busca”, explica la consultora de origen chileno.

El secreto, según ella, está en utilizar “atributos que socialmente son vistos como fuertes en una mujer, como lo son el de ser poder engendrar una comunidad y entablar relaciones de confianza”. A pesar de ello, Jaras aclara que “hay una diferencia entre generar un lazo de confianza y mostrarse débil”.

“Lo que sucede con las mujeres es que suelen atribuir la necesidad de una subida de sueldo a algo emocional; por eso sus pedidos suelen ser del tipo ‘necesito ganar más plata porque tengo cuatro hijos’ o ‘necesito pagar mi deuda universitaria, cuando en verdad lo que importa es que detrás del reclamo haya un argumento tangible y válido en el mundo laboral”, comenta. Para dar un ejemplo, Jaras menciona como posibles armas de negociación el aumento en las responsabilidades desde que se ingresó a un puesto hasta la actualidad de la negociadora en cuestión.

“Si las expectativas cuando ingresaste eran que tu cumplieras con ciertas tareas y más tarde su cantidad e importancia aumenta, ese es un dato a considerar a la hora de negociar un aumento de sueldo”, menciona la autora.

Del mismo modo, asegura que otro de los grandes problemas que tienen las mujeres cuando negocian es que la mayoría sufre del “síndrome del impostor”. “Como los hombres, a las mujeres les cuesta saber cuánto valen, pero una vez que se los dices, ellas tiene más dificultades para creérselo, y si tú no te crees tu propio cuento, cómo puedes esperar que alguien más lo crea”, explica.

Prestarle atención a la vestimenta y las formas propias y ajenas de moverse y hablar, además de documentar las tareas realizadas, correspondientes o no al propio cargo, tienen un impacto fundamental al momento de servir como herramientas para negociar. “Lo que tienes que hacer, además, es empezar a cultivar un cambio de actitud frente a tus colegas y hacer que ellos se den cuenta de que estás creciendo”, agrega Jaras.

Por último, la asesora echa luz sobre la fortaleza de las argentinas y el resto de las mujeres de la región para lidiar con una negociación. “La mujer latina es súper buena para negociar, pero no por sí misma; sin embargo, una vez que les enseñas cómo manejarse y hacen el click que les deja ver su valor, ellas no se demorarán en ir por lo que merecen”, concluye.



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En Argentina las mujeres tienen mejores condiciones laborales, mejores sueldos y mayores posibilidades de desarrollo de un plan de carrera que los hombres

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