05 de Marzo 2018

Una mañana experimentando la cocina local

Apertura.com fue invitada a probar Traveling Spoon en Singapur, uno de los países en los que la plataforma conecta a cocineros con turistas o locales que quieren experimentar la gastronomía típica.

Una mañana experimentando la cocina local

DESDE SINGAPUR. Es viernes a la mañana y, como prácticamente todos los días en Singapur, hace mucho calor. Pero la casa en la que espera a Apertura.com Rosaline Soon es fresca y amplia. Rosaline es autora de tres libros (“Recetas de la abuela: cuentos de dos cocinas Peranakan” y sus secuelas) y es, además, banquera retirada. Nació y se crió en Singapur, pero su herencia es Peranakan, como se conoce los descendientes de inmigrantes chinos que llegaron al archipiélago malayo, conformado por la Malaya Británica (hoy Malasia y Singapur) y las Indias Orientales Holandesas (ahora Indonesia).

 

Ella, quien fue la primera cocinera de Traveling Spoon en Singapur, da clases de cocina sobre esta gastronomía típica -la plataforma se encarga de conectar a cocineros locales con personas que quieran comer y conocer sobre la comida típica de un lugar, con precios que oscilan entre los US$ 80 y los US$ 120. Recibe en su casa e invita a pasar a una cocina inmensa, con una isla que domina el espacio y deja lugar para ver cada movimiento e ingrediente de sus platos. El objetivo: cocinar (y después comer) un banquete de siete platos, a los que acompaña con las recetas e, incluso, los sustitutos posibles de encontrar. Su primera reacción al enterarse que la visita es de Argentina: “I love Messi”.

 

Con un inglés impecable -de joven estudió en la Universidad de Perth, en Australia- Rosaline repasa cada uno de los platos e historia, mientras da consejos de cómo prepararlos de la mejor forma. El primero: chicken rice, un plato muy único de Singapur, que es un clásico de la cultura gastronómica del país. Se puede conseguir en prácticamente cualquier lugar del país, desde un hawker centre, donde cotiza a 2 o 3 dólares singapurenses (alrededor de $ 30), hasta el Mandarin Hotel, donde el lujo cuesta 37 SGD ($ 570). “Sí, los pollos acá se venden con la cabeza. Allá no, ¿no?”, su primer comentario. Un secreto: luego de cocinado, el pollo se sumerge en agua helada mientras se termina con el resto de la preparación. Esto, aseguran, hace que se deje de cocinar al instante y conserva a la carne muy tierna.

 

Luego, es el turno del Beef Rendang, trozos de carne cocinados a fuego lento en una mezcla de especias picantes y leche de coco, hasta que la carne está suave, tierna y fragante. Es un plato típico de la cocina Peranakan, pero su preparación varía mucho según la raza y el dialecto que lo preparan. Esta versión, por ejemplo, tiene galangal, jengibre, ajo, chili, polvo de coriandro, comino, lemon grass.

 

Siguiente paso: satay de pollo. Las lonjas de pollo marinadas y después puestas en un palito de bambú -brochettes- es otro plato típico de Asia, especialmente en Malasia. Se marinan en una mezcla de especias (coriandro, lemongrass, echalotes, ajo, chili, cúrcuma, salsa de ostras, salsa de soja dulce de Indonesia, jugo de jengibre), se asan al fuego y luego se comen con una salsa de maní y tamarindo.

 

 

Los Ngoh Hiang, mezcla de carne picada de cerdo, castañas chinas de agua, hongos y cebolla, que se envuelven en piel de tofu y se fríen hasta que están crocantes, se parecen a lo lejos a los clásicos arrolladitos primavera. Pero su sabor es algo único. Los Kong Bak Pau, o baos, ya conocidos en Buenos Aires, son panes hechos al vapor y rellenos de carne de cerdo cocinada en salsa de soja hasta que se cortan solos. Para acompañar, Chap Chye, un plato típico que se sirve en las comidas familiares del Año Nuevo Chino. Es un salteado de vegetales (como hongos, zanahorias, repollo, ajo, lechuga china, entre otros) al que se le agrega fatt choy, unos fideos muy finitos que representan la prosperidad.

 

Finalmente, para el postre, Rosaline comparte las últimas mini tortas de ananá que le quedaron, un plato típico del Año Nuevo Chino. E invita a ayudar en la preparación del Onde Onde. Es un postre único y muy asiático. Se hace con harina de arroz y tapioca, a las que se le agregan algún elemento como puré de zapallo o batata para darle color y humedad, se rellena con azúcar de palma, se hierve y se pasa por coco fresco rallado.

 

 

 

Después dos horas y media de preparación, es momento de disfrutar la comida y las historias de Rosaline, que está planeando un próximo viaje a Italia, el cual, dice, es su país preferido.



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