10 de Enero 2018

Obligaciones Negociables: una alternativa para la diversificación

Los títulos de deuda privada permiten balancear una cartera y apostar al crecimiento de una empresa sin la volatilidad de las acciones. En pesos, pueden arrojar retornos del 28 por ciento anual. Un menú para tener presente.

Obligaciones Negociables: una alternativa para la diversificación

Dentro de un Mercado de Capitales que, si bien es chico, promete ir multiplicándose en los próximos años, en el que locales y extranjeros están entrando en busca de ganancias tanto con acciones como con títulos públicos y en el que, coinciden los expertos, hay tela para seguir cortando a mediano y largo plazo, el ahorrista “de a pie”, el minorista, muchas veces tiene opciones que desconoce. 

Un caso típico son las Obligaciones Negociables (ON), los títulos de deuda que emite una empresa cuando necesita fondos. Son un instrumento ideal para apostar por el sector privado, sin asumir el riesgo que significa comprar acciones, y también útiles para diversificar el riesgo de las carteras de inversión de renta fija y equilibrar un poco mejor el peso entre público y privado. Al cierre de esta edición, el Gobierno presentó su proyecto de reforma tributaria que grava la renta financiera con un 5 por ciento en el caso de instrumentos de renta fija en pesos y 15 por ciento en títulos en dólares. Las acciones quedan exentas. 

“Las ON son una muy atractiva opción de inversión. En un mundo de tasas de interés bajas, es importante destacar que los rindes de las obligaciones negociables argentinas, dada la solvencia de las empresas, no se encuentra en muchos lugares del planeta”, señala Leonardo Chialva, economista y socio de Delphos Investment. 

Diego Falcone, head Portfolio manager de Cohen, es también positivo respecto del mercado de deuda privada. Recomienda “salir de títulos públicos, que han descontado en gran medida las buenas noticias, y ganar exposición en instrumentos privados (ON), principalmente en los sectores de banca, energía y real estate, ya que los consideramos como los más beneficiados por las reformas que lleva adelante el gobierno de Mauricio Macri”. Y define: “Estos sectores sacarán ventaja del crecimiento de los créditos hipotecarios UVA, las licitaciones para aumentar la capacidad instalada en generación eléctrica y los mayores precios internos a los combustibles, entre otras cosas”. 

También Esteban Pereiro González, gerente de Inversiones de HSBC, se muestra positivo con las expectativas de este tipo de  activos. “En el plano de la deuda corporativa denominada en dólares –dice– en los últimos meses hemos visto una reducción importante en los niveles de rendimiento y spreads, pero esto no siempre guardó relación directa con los fundamentos de las empresas en cuestión. Aquí también hay espacio para la diferenciación de cara a 2018”.

Para los inversores, las ON resultan una opción mucho más segura a la hora de invertir que una acción, aunque ambas sean de la misma empresa. Es que con las acciones nada está garantizado y, así como el precio se puede multiplicar varias veces si se entró en el momento adecuado, sin que haya ningún límite a la posible ganancia, tampoco hay nada que defienda al inversor de una caída sin freno. Es renta variable. Las ON, en cambio, entran a la categoría de renta fija. El emisor (la empresa) se compromete a pagar una determinada tasa de interés que puede ser fija o variable, según las condiciones de la emisión, en los plazos previamente pactados y a devolver todo el capital en cuotas anuales o semestrales (las amortizaciones). El único riesgo es que la compañía no honre sus deudas, aunque estas chances disminuyen conforme se elija una empresa sólida y un negocio con buenas proyecciones. 

Otra ventaja es que las ON pueden venderse en el mercado secundario (en la Bolsa), para salir de la inversión en forma anticipada o para tomar ganancia cuando el precio del papel sube respecto del valor al cual se la suscribió. La desventaja: es un mercado poco líquido, en el que no hay un gran volumen de negocios, y esto puede dificultar la salida. Si el objetivo es mantener el papel hasta su vencimiento e ir cobrando la renta y el capital, el inversor no se ve afectado por eso. 

Menú sugerido

“Las ON de YPF al 2025 (en dólares) con un rendimiento levemente por debajo del 6 por ciento anual son muy atractivas”, propone Chialva. 

“De acuerdo con el perfil de riesgo que quiera asumir el inversor, creemos que hay bonos denominados en dólares de empresas de primera línea que aún son atractivos”, dice Pereiro González y enumera sus recomendaciones: “Encontramos más valor en la parte media de la curva de dólares corporativa (2022–2027), en bonos de los sector bancario y del energético”. 

El experto de HSBC amplía que “en cuanto a las ON en pesos, la estrategia que recomendamos es colocarse en empresas con buenos fundamentos de negocios y que decidan emitir deuda a largo plazo ajustada por tasa Badlar. Hay ventanas de iliquidez en el mercado que permiten aprovechar algunas de estas emisiones entrando a rendimientos muy atractivos si se piensa en plazos superiores a un año”. En ese segmento, menciona las emisiones de  PSA Finance a tasa Badlar +4,24 por ciento, la de Banco Comafi (Badlar +5 por ciento) y la de  John Deere (Badlar +6 por ciento). 

Las seleccionadas por Cohen recorren distintos sectores, con nombres más y menos conocidos. “Nos gustan las ON de IRSA y Banco Macro. Nos parecen dos historias para apostar tanto a una mayor penetración del sector financiero en la economía como del crecimiento del real estate gracias al regreso del crédito hipotecario”, dice Falcone. IRSA tiene ON con vencimiento en 2023, que paga un cupón de 8,75 por ciento anual. De Banco Macro selecciona la emisión a 2026, que tiene pactado un interés de 6,75 por ciento anual. Los pagos son semestrales y el inversor los recibe en su cuenta independientemente de la Tasa Interna de Retorno (TIR), que está relacionada al valor del activo en el mercado secundario.

José María Aristi, Portfolio manager de ICBC, también hace su apuesta por este rubro. “Una opción interesante son las ON del sector financiero de buena calidad crediticia, las cuales hoy se emiten con un cupón mínimo y un spread que se licita, alrededor del 4,25 por ciento sobre Badlar, dando como resultado una TIR cercana al 28,5 por ciento”. Menciona en este segmento a los bonos de PSA Finance y de GPAT, la compañía financiera del Banco Patagonia. 

Las ON de varios bancos emitidas recientemente recibieron de FIX Ratings (asociada local de Fitch) calificación de riesgo AA y AAA y describieron el entorno de negocios como positivo. “Los desafíos a mediano y largo plazo –explica la calificadora– ante un escenario base de menores niveles de inflación y crecimiento sostenido de la economía estarán relacionados a enfrentar un escenario de creciente presión competitiva con una progresiva reducción de los márgenes de intermediación”. Y añade: “El objetivo de las entidades será mejorar su eficiencia, aumentar su volumen de operaciones y lograr un progresivo alargamiento del plazo de sus pasivos que le permitan calzar la duration entre activos y pasivos”.

Las emisiones de Banco Francés obtuvieron recientemente AAA, Banco Hipotecario AA (la misma calificación que tiene su accionista mayoritario, IRSA) y Banco Comafi AA –con perspectiva estable, siempre en escala nacional.

Otra empresa que propone Falcone, de Cohen, es Pampa. “Es uno de los grandes grupos económicos argentinos. Es una compañía totalmente integrada gracias a su participación en Edenor, Transener, TGS, Petrolera Pampa y PESA. Entre los atractivos más importantes está su exposición al shale-gas. La generación es donde vemos un futuro muy promisorio”, resume. Pampa tiene una emisión de ON en dólares con cupón de 7,5 por ciento anual y vencimiento en 2027, cuya TIR actual es de 3,57 por ciento anual. La TIR es el rendimiento que obtendrá un inversor que compra al valor actual, reinvierte los cupones y mantiene el activo hasta el vencimiento. Está vinculada al precio: cuando el precio sube, la TIR baja.

La short list de Falcone incluye dos empresas con negocios que prometen: Albanesi  y Genneia. “En el primer caso vemos muy bien que está expandiendo su capacidad instalada en un 23 por ciento (de 1092MW a 1352MW) que estará operativa a mediados de 2018 y que el grupo estará muy activo en las próximas licitaciones de cogeneración y ciclo combinado. Es una apuesta al crecimiento aunque el punto en contra es su elevado endeudamiento”, dice el analista de Cohen.

De Genneia dice que “es un generador puro que desea convertirse en uno de los principales jugadores en el mercado de energías renovables. La expansión prevista de acá a 2019 aumentará en 60 por ciento la capacidad de producir energía eléctrica”. Sus ON fueron emitidas con una tasa de 8,75 por ciento anual en dólares, que es lo que recibe el inversor en los pagos de cada cupón, y vencen en 2022.

En el mercado hay opciones para todos los perfiles de inversor, en pesos y en dólares. Animarse a probar con otro activo y salir del plazo fijo o de los bonos soberanos puede arrojar buenos resultados a mediano plazo. Además, apostar por la diversificación en la cartera es clave para reducir los riesgos.

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 287 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



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