24 de Noviembre 2017

Guía para saber dónde invertir en 2018

El panorama político despejado y las proyecciones de crecimiento abren buenas perspectivas para los activos financieros locales. Qué evaluar en cada caso antes de apostar. Menú de opciones.
 

Guía para saber dónde invertir en 2018

El triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas consolidó, sin dudas, un nuevo mapa político en la Argentina, y la lectura del Mercado de Capitales fue más que positiva. La reacción de los activos financieros se extendió en las semanas posteriores al 22 de octubre, después de haber dibujado una pequeña toma de ganancias previa a los comicios. Ahora la cuestión, de cara a 2018, es saber si sigue habiendo hilo en el carretel para ver más y más subas, o si la euforia dará paso a compras más selectivas y redefinición de carteras. 

El consenso de los analistas parece inclinarse por activos con resto para seguir avanzando conforme aumente el flujo de capitales hacia la Argentina y progresen las reformas económicas. El highlight común: ser muy selectivo en el tipo de activo y la moneda que se elige, una conducta que habrá que acentuar luego del anuncio del proyecto de ley de reforma tributaria, que incorpora el impuesto a la renta financiera para los instrumentos de renta fija en pesos y en dólares de las personas físicas (las empresas ya se encuentran gravadas).

“El mercado espera que se consolide el programa económico con el objetivo de seguir reduciendo el spread de bonos soberanos respecto de nuestros principales vecinos como Brasil, Colombia, México, Perú y Uruguay. Actualmente el riesgo país está a 165 puntos básicos (de diferencia) y podríamos aspirar a acercarnos a 100”, plantea de entrada José María Aristi, Portfolio manager de ICBC, e inmediatamente lleva su lectura a las perspectivas para los activos financieros: “Lo más importante será una buena diversificación de la cartera”. 

Gustavo Cañonero, socio de SBS, también tiene una mirada positiva de cara a 2018. “En general –dice– con el buen resultado de las elecciones de octubre y la continua mejora del nivel de actividad seguimos viendo oportunidades en términos del mercado de acciones, en pesos, y en algunos bonos soberanos en dólares”. 

Esteban Pereiro González, gerente de Inversiones de HSBC Argentina, también desmenuza el escenario: “El año 2017 fue para la Argentina de consolidación política. El próximo debería ser el año en el que se muestran los avances conseguidos con esta consolidación, en términos de las reformas necesarias para sentar las bases de un proyecto de desarrollo de largo plazo”. Y agrega: “Las valuaciones de los activos argentinos claramente ya descuentan la mejora reciente del escenario político. No obstante, en la medida en que se vaya avanzando con estas reformas, aún existe un camino por recorrer y, en muchos aspectos, el potencial de la Argentina es muy grande. Por dar un ejemplo, la capitalización de mercado de las empresas listadas en el ByMA (Bolsas y Mercados Argentinos) es menor al 15 por ciento del PBI, cifra inferior a otros países comparables”.

 “El mercado de valores sigue creciendo fuerte producto del entusiasmo por el escenario económico y político. En lo que va del año, el índice Merval subió 41 por ciento en dólares, la mayor alza en todo el mundo bursátil durante 2017, y el riesgo país, medido por el EMBI+, continúa con su tendencia descendente y se ubica en 350 puntos básicos”, pone en contexto Carlos Belloni, economista del IAE Business School. 

Parados en noviembre de 2017, todavía con el éxito rotundo en las elecciones legislativas resonando, el mediano plazo pareciera ser bastante favorable entonces a la inversión. Sin embargo, existen riesgos latentes internos y externos que hay que monitorear de cerca, para no quedar atrapado en un cambio repentino de humor, con los pies en el plato equivocado. Sentidos alertas es otra clave para 2018. 

Localmente, no hay que perder de vista que el equipo del presidente Mauricio Macri está en un permanente juego de “equilibrios” para tratar de mantener a raya las variables que más se le escapan a la economía: inflación, abultado déficit fiscal (que se está financiando por el momento con más deuda, pero no es sostenible en el largo plazo) y un tipo de cambio que está sobrevaluado a los ojos de muchos expertos. En este contexto, los pasos que se den para ir encontrando soluciones de largo plazo serán fundamentales para que el buen humor de los inversores persista. 

En el plano externo, según el view de los analistas de Puente, hay que monitorear “el reemplazante de Janet Yellen como chairman de la Reserva Federal (Fed), ya que un candidato proclive a llevar a cabo políticas monetarias más restrictivas podría elevar la tasa de interés, lo que implicaría un mayor costo de endeudamiento para los países emergentes”. Al cierre de este número, se había confirmado el nombramiento de Jerome Powell, miembro de la Fed y considerado un moderado, en el sentido de que aplicaría una suba gradual de las tasas.

“Creemos que la clave para 2018 estará en que se mantenga el contexto de abundante liquidez internacional y que el Gobierno pueda cumplir con la meta fiscal y que aunque no consiga cumplir la meta de inflación, que luce muy ambiciosa, al menos logre consolidar el sendero de desinflación”, evalúa Aristi. Del mismo modo, Belloni apunta que “la meta de inflación del BCRA para 2017 ya está perdida. Pero, sin embargo, la inercia inflacionaria es importante, por lo cual el BCRA seguirá firme con la política monetaria contractiva. La relajación vendrá por el lado del tipo de cambio, ya que evidencia un importante atraso y su adecuación es una condición necesaria para la sostenibilidad del crecimiento económico”.

Desde el análisis del BBVA Banco Francés, el Gobierno está en un “momentum político positivo” que despeja dudas sobre la continuidad y profundización de la agenda de cambios de la actual administración. “Esto no es trivial  para el escenario económico de los próximos años –avanzan–, especialmente para la evolución de la inversión, tanto local como extranjera, y el consumo de bienes durables, que podrían tener un fuerte impulso si el horizonte de las actuales reglas de juego de una macroeconomía más estable y ambiente más promercado se extiende más años”. 

Puestos en contexto, y con los ojos abiertos como consigna, llega la hora de pensar en la estrategia de inversión que mejor se acomode al estilo de cada inversor, identificar las oportunidades acordes al tipo de riesgos que se va a asumir, definir moneda y plazos, y tener claro en qué momento sería más oportuno ingresar a cada tipo de activo. 

Momentum clave
“Los mejores momentos para entrar a los mercados son cuando existe la ‘expectativa’ de que la historia de un país, empresa o provincia va a mejorar y se encuentra subvaluado, según los datos fundamentales”, define Marcelo Elbaum, gerente de Negocios Institucionales de Allaria. “Los mercados se mueven por expectativas y no por hechos reales y, en general, se adelantan entre 6 y 8 meses a que se den las cosas realmente. Es el caso de la Argentina, que aún tiene potencial tanto en acciones como en bonos”, define el economista y aclara dos puntos fundamentales para los inversores: “Primero, saber que uno no siempre compra en los mínimos y vende en los máximos, por lo que a medida que se confirman los datos fundamentales se puede seguir invirtiendo o empezar a invertir si no se lo ha hecho. Segundo, no solo se debe mirar el escenario interno sino también el externo, para ver si existe complacencia para invertir en activos de mercados emergentes”. 

Alejandro Bianchi, gerente de Inversiones de InvertirOnline.com (IOL), aporta un dato clave para los inversores que tienen la mirada un poco más allá del corto plazo: “No descarto una toma de ganancias poselecciones o un recorte impulsado por algún factor externo. Sin embargo, creo que una u otra cosa debe ser tenida en cuenta como pasajera. Digo esto en función al rumbo que está tomando la Argentina, que después de 10 años será la primera vez que crezca dos años en forma consecutiva”. Y suma otro dato a la mesa: “La Argentina hoy está calificada como ‘B’ por las principales medidoras de riesgo. Probablemente tenga en el futuro cercano un aumento en su nota y este podría ser el primero de una larga historia de subas de calificación hasta llegar al investment grade”.

 “La Argentina viene encarando un proceso de normalización económica que se ha traducido en mejora en los precios de sus activos financieros. La consolidación política de Cambiemos augura que esta tendencia continuará. Aunque es relevante destacar que gran parte del camino ha sido recorrido y que ahora empieza la sintonía fina”, postula Leonardo Chialva, economista socio de Delphos Investment. Y hace hincapié en la necesidad de ser selectivos a la hora de armar el portafolio. “La inversión será la estrella en este nuevo proceso y todos los sectores vinculados a ella se destacarán: Energía, Utilities, Real Estate e insumos de inversión serán los más sobresalientes”, define.

“En renta fija seguimos prefiriendo las Lebac (mix entre vencimientos cortos y largos) para la porción en pesos de la cartera. Los bonos que ajustan por inflación del tramo medio con un rendimiento real de aproximadamente 4,8 por ciento también nos parecen interesantes”, opina Elbaum de cara a ir armando una estrategia para 2018. “Para posiciones en dólares, preferimos el tramo medio de la curva soberana y subsoberana. Los cupones del PBI mantienen momentum, ante los buenos datos de crecimiento económico, pero consideramos que estamos en el mejor punto para la comparación interanual. Seguimos pensando que este año la economía crecerá menos de 3 por ciento anual y por lo tanto no se gatillaría el pago del año que viene”, advierte a quienes están parados en este segmento de renta fija.

¿Pesos o dólares? Esta vez, contra lo que dicta la “biblia” del inversor promedio de la Argentina que se refugia siempre en el dólar, los pesos van a la cabeza de las recomendaciones, al menos para un horizonte de corto y mediano plazo. Como la inflación sigue siendo una variable que cuesta “domesticar”, el Banco Central mantendría el sesgo antiinflacionario de la política monetaria con altas tasas de interés.

“El escenario luce algo más favorable a los pesos, ya que por primera vez en muchos años tenemos una tasa de interés real positiva, principalmente en los instrumentos de corto plazo”, evalúa Aristi. 

Desde la Dirección de Banca Corporativa de Itaú también recomienda quedarse en moneda local. “Las inversiones en pesos no perderán atractivo. El alto diferencial de tasas de interés se mantendrá y mitigará los efectos sobre el tipo de cambio del rápido deterioro de las cuentas externas. Asimismo, esperamos contar en 2018 con un marco regulatorio consolidado y un mercado más estructurado y con mejor liquidez para activos en pesos”, explican. 

En la misma línea, Bianchi, de InvertirOnline.com, dice que “el resultado favorable al Gobierno en las elecciones daría la pauta de que el inversor que continúe en pesos probablemente pueda tener un resultado algo mayor al que se incline por los dólares. La moneda estadounidense podría continuar “planchado”, dado que la intención de este gobierno no sería ganar competitividad de manera artificial vía devaluaciones, sino a través de modificaciones de fondo que reduzcan el costo de producir en la Argentina”.

Subir la apuesta 
En cuanto a la elección de activos para poner en la cesta, la gran apuesta, sin duda para los próximos meses, vendrá por el lado del crecimiento de la economía y su correlato en el sector privado con aumento de los valores de mercado de las empresas con cotización pública y nuevas compañías saliendo a financiarse a través del Mercado de Capitales, sea con deuda o con la apertura de parte de su capital (acciones) en procesos de Oferta Pública Inicial (IPO, por sus siglas en inglés). 

Las  acciones son una apuesta para los que se atreven a ponerle algo de vértigo a sus inversiones. En este segmento nada es seguro, y los pronósticos pueden no cumplirse o no ser de la magnitud esperada. “Si la situación global acompaña y la dinámica local avanza en las reformas estructurales, claramente las acciones deberían ser la mejor clase de activos argentinos en 2018 en términos relativos”, opina Pereiro González de HSBC. 

“Por el lado de la renta variable, la consolidación política debería finalmente favorecer la inclusión de la Argentina dentro de la categoría de mercados emergentes del MSCI y dar lugar a nuevos flujos externos por parte de fondos que siguen al índice. Además, los sectores de infraestructura como los cíclicos parecieran tener todavía más espacio para subir apuntalados por mayor continuidad política y una recuperación más robusta de la economía”, postula Cañonero, de SBS.

Para los que se suben al riesgo, “el mercado de acciones es el que mejor sigue reflejando el optimismo actual de los inversores”, define Elbaum. Y, para los que no juegan tan fuerte, las Obligaciones Negociables (ON) –es decir, la renta fija privada– son un excelente plan también.

Hace click en cada título y enterate las perspectivas de cada inversión para 2018:

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 287 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



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3 Comentarios

Katie Kraegen

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Carlos Miguens

¿Como puede ser que los analisis de inversion en el 2018 no incluyan las monedas virtuales?

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Martin Kiraly

Martin Kiraly

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