28 de Marzo 2017

Dónde invierte y qué mira el fondo de inversión más grande de la Argentina

Los secretos de KaszeK Ventures, el fondo de venture capital que ya desembolsó US$ 230 millones en 45 compañías.  Qué busca en una firma.

Dónde invierte y qué mira el fondo de inversión más grande de la Argentina

Hablan poco pero tienen mucho para decir. Tras mezclar letras de sus apellidos, Hernán Kazah y Nicolás Szekasy escribieron KaszeK Ventures, un fondo de venture capital que, luego de juntar US$ 230 millones, en solo seis años invirtió en 45 compañías, avanzada que lo posicionó como uno de los referentes del ecosistema emprendedor latinoamericano y el jugador argentino más grande de su especie. 

Cultivaron en MercadoLibre el hábito del perfil bajo, prenda que vistieron para cumplir un trabajo estratégico y operacional incansable. La misma compañía que cofundó Kazah, en 1999, en el ya conocido garaje. La misma que Szekasy, como CFO, puso en el Nasdaq, en 2007. Pero allí están los dos, a 14 pisos de altura, en sus oficinas que emanan olor a nuevas, en Avenida del Libertador casi Quesada. Y mirando hacia atrás, para encontrar la razón por la que pasaron al otro lado del mostrador. “No había fondos que estuvieran trabajando como se trabaja en Silicon Valley, invirtiendo temprano en las compañías y acompañándolas a través de apoyo estratégico. Era bastante evidente nuestra siguiente etapa: nutrir al ecosistema, pero desde otro lado: aportando capital y conocimiento”, dicen. 

Szekasy (52) fue el primero que dejó MercadoLibre, en marzo de 2009. Luego fue advisor del fondo Tiger Global Management y comenzó a realizar angel investment. Ya afuera de la empresa, le escribía mails con casos de emprendedores a Kazah (46), quien había tomado el cargo de CFO que había dejado vacante Szekasy. Lo abandonó en junio de 2011, mes en el que nació KaszeK. 

Pragmáticos, publicaron una oferta para que un freelance diseñara su logo –con la fuerza fonética de las dos K, en mayúscula, abriendo y cerrando el nombre–, imprimieron sus tarjetas de presentación y comenzaron a usufructuar los contactos que habían forjado en sus años empresariales. “No sabíamos cuál iba a ser la respuesta inicial”, recuerda Kazah, que había establecido una vara con sus cercanos: constituir un fondo de no más de US$ 50 millones para invertir en 12 compañías. La contestación fue un aluvión de US$ 95 millones en el primer fondo, que crearon en 2011, y unos posteriores US$ 135 millones en el segundo, en 2014.

La gran mayoría, provenientes de inversores estadounidenses. KaszeK encontró su lugar: ser el nexo entre Silicon Valley –que no considera a América latina prioridad, y que empatiza con sus MBA de Stanford– y los emprendedores latinoamericanos techie, para quienes ser apoyados por dos protagonistas de la historia entrepreneur más aspiracional es demasiada tentación. Aceptan –o se resignan, en muchos casos– que en casi todas las ocasiones el fondo se quede con entre un 20 y un 35 por ciento de sus empresas. “Nuestro objetivo es tener una participación grande, que justifique nuestro involucramiento, pero a la vez chica para que el emprendedor sea el dueño del proyecto”, afirma Kazah.

El modelo elegido está basado en la inversión en series A –escasamente participan de las seed o B–, con el propósito de acompañar a las compañías no más allá de una serie C. Para ese follow on utilizaron el 60 por ciento de los fondos reunidos. “Cuando llega la cuarta ronda, por el tamaño de nuestro fondo, se dificulta participar”, destaca Kazah.  

Latinos
Brian Requarth leyó por primera vez los apellidos Szekasy y Kazah en un case study universitario de MercadoLibre. En Colombia eran tiempos de cyber cafés, en uno de los cuales Requarth descargó e imprimió el documento, antes de que el toque aspiracional surtiera efecto. “¿Por qué no crear el MercadoLibre de los inmuebles?”, se preguntó después de leerlo. Tiempo más tarde, en una noche de 2011, a las 10, se encontraría charlando con Kazah por teléfono, desde la oficina en San Pablo de VivaReal, el portal de propiedades líder de Brasil. En él invirtió Kaszek –junto con su principal competidor, el fondo brasileño Monashees–, en una serie A de US$ 3,7 millones. “Quedaron con mismo equity”, aproxima Requarth, quien agrega que, juntos, no llegan a tener más del 30 por ciento de la empresa. 

Explicarle un plan financiero a alguien que, como Szekasy, completó transacciones y emitió deudas por más de US$ 2000 millones puede generar respeto en algunos. A Requarth le provocó terror. Tanto, que, sin contar con un empleado especializado en Finanzas, no durmió la noche anterior a la primera reunión de board, preparando números. “Me tuvieron paciencia”, agradece. Se animaría luego a plantar su postura: después de haber abierto operaciones en México y Colombia, decidió dar marcha atrás, cuando KaszeK quería otra cosa. “El éxito para el fondo era tener la región. Les dije que creía que debíamos cortar en esos dos países y enfocarnos en Brasil. Fue medio contraintuitivo para ellos”, cuenta. La respuesta recibida fue moderada: “Si te parece el camino, te apoyamos”.

Con el propósito de expandir regionalmente la escuela de coding Digital House, Nelson Duboscq firmó con los Kazah y Szekasy una serie A en enero, tras rechazar ofertas del Banco Mundial, entre otros organismos. “Esto fue financiado por nosotros, los socios fundadores”, explica, cuando habla acerca de las dos casas de estudio que tiene en Buenos Aires. El próximo paso, continúa, es ir a Brasil. “Vamos a estar operativos en marzo del año próximo. El tercer paso es México”, agrega. La elección del fondo no es casual: “Tienen mucho valor agregado. En el board, con la parte estratégica; y, en el día a día, con el networking. Tener un fondo te favorece”. 

KaszeK mira América latina, y pide que sus emprendedores también lo hagan. “Es importante que sea líder inicialmente en el país de origen, pero después, rápidamente, hacer la expansión por el resto de la región”, sostiene Szekasy, quien deja entrever que con los entrepreneurs brasileños la cosa es diferente. “Poseen la ventaja de que tienen mucha más escala. Hay muchas startups que arrancan allí y pueden aspirar a tener una valuación de un US$ 1000 millones. Si uno arranca una compañía en la Argentina, es muy difícil”. Fueron coherentes: abrieron una oficina en San Pablo en 2016 dirigida por Santiago Fossatti, ingeniero Industrial devenido en inversor. 

En 2012 habían sumado a un socio, Nicolás Berman, ex VP de Marketing de MercadoLibre. Sus razones para cambiar de labor eran similares a las de sus partners. “Podía aportar más al ecosistema desde afuera de MercadoLibre que desde adentro”, argumenta Berman. Detallista hasta el cansancio con las interfaces de producto y la experiencia del usuario, Berman fue ocupando progresivamente los directorios del portfolio de KaszeK. En aquellas empresas recién invertidas, por lo general, los encuentros son mensuales. “Con las compañías que ya han madurado más, una cada dos meses; y con las que están más conformadas, una trimestral”, informa Szekasy.

El déjà vu de MercadoLibre retornó con Rodrigo Benzaquen, también parte del equipo primigenio de esa compañía. Benzaquen fundó en 2014 Nubeliu, firma que implementa y brinda soportes de cloud. “Tenía poco que ver con la típica empresa en la que Kaszek invierte”, opina. El fondo lideró una serie seed –se quedó con una parte de entre el 20 y 30 por ciento–, que permite al emprendedor cubrir con su producto a la Argentina, Brasil y los Estados Unidos. “No necesitamos más. Armamos el equipo de desarrollo y salimos al mercado. Somos rentables”, explica, aunque no cierra la puerta a futuro fondeo.
A nivel regional saben hacer rendir el networking. Endeavor, que reúne perfiles de emprendedores de escalas interesantes para KaszeK, es uno de los ejemplos. “Somos muy complementarios”, asegura María Julia Bearzi, directora Ejecutiva de esa organización. Ambos cofundadores –Berman, también– son mentores de esa red, que también cuenta con el equipo de KaszeK a disposición. En contraparte, les acercan candidatos para que inviertan en ellos. Como GOintegro, una plataforma social para gestionar el área de Recursos Humanos, donde entraron en una serie A por US$ 3 millones, junto a Riverwood.

“Ellos (por KaszeK) venían con mucho B2C en Brasil, y nosotros somos B2B. Era algo muy distinto”, diferencia Germán Dyzenchauz, cofundador y CEO de la compañía. En 2014, participaron de una ronda siguiente, de US$ 5 millones, en la que lograron expandir su participación a 11 por ciento.
Antes de que fuera incluido en el reducto VIP entrepreneur, invirtieron en Restorando en sus series A (US$ 3,2 millones) y B (US$ 13,3 millones). “Nos pidieron ser locales en Brasil, ser muy agresivos en expansión y saludables, mirando los economics”, dice Franco Silvetti, COO de la empresa. En contraparte, ellos acercan emprendedores, y dos de las compañías del portfolio de Kaszek están en proceso de selección. A nivel global, el peso del fondo en Endeavor es fuerte: tanto como que Szekasy es el único argentino en sentarse en la mesa de board global, en Nueva York. En general, Szekasy es la cara más visible del fondo en el Norte, mientras que Kazah –y su más fluido portugués– lidera en Brasil. 

Prefieren no participar del circuito mainstream emprendedor que recorre la Argentina por estos tiempos. “No los ves tanto en eventos”, desliza un líder de aceleradora que vuelve de esos encuentros con la billetera repleta de tarjetas. Kazah sabe que después participar de uno vendrá el “malón de emprendedores” a hacerles “el speech de sus ideas”. Las start-ups necesarias arriban por otros canales. “La gran mayoría de las 40 inversiones, el 90 por ciento, vino de conexiones directas con nosotros”, comenta Kazah, y detalla: “Cuando alguien a quien reconocemos como opinión valida en la industria nos dice: ‘Les presento a este emprendedor que tiene esta idea’, las chances de conversión son infinitamente más altas”. Para invertir en más de 40 compañías, hablaron con más de 4000 postulantes. “Terminamos entrando en una de cada 100 que vemos”, destaca Szekasy.  

Los “no” de KaszeK a una firma pueden ser quebrantables. El rechazo, en reiteradas ocasiones, toma forma de pregunta. “¿Por qué no seguís 12 meses más y hablamos dentro de un año?”, suelen escuchar emprendedores. Santiago Sosa, fundador y CEO de Tienda Nube, tuvo que morderse la lengua en 2011. La compañía, que permite la auto gestión de tiendas online, buscaba cerrar una serie seed. “Había ciertas dudas de cuánto íbamos a crecer”, recuerda el emprendedor. Finalmente, años después, KaszeK lideró la serie A, de US$ 2,75 millones, en la que aportó la casi totalidad del monto. 

Cartera de números 
El fondo invierte en diferentes sectores, siempre con una línea que los cruza a todos: la tecnología. Dado los historiales de los cofundadores, los marketplaces son obligatorios. “Creo que conocemos bastante la dinámica de ir construyendo la oferta por un lado y la demanda, por el otro”, detalla Kazah. Otro está conformado por los SaaS, enterprise services que firmas brindan a otras para mejorar sus procesos internos. Prestan atención a Fintech. “Si uno mira la región, los servicios financieros en general tienen una penetración baja en la población”, argumenta. Konfio, compañía mexicana que ofrece préstamos en línea de hasta US$ 5000, integra esa lista.

Creada y dirigida por David Arana, recibió en 2016 US$ 8 millones en una serie A liderada por Accion Frontier, en la que también participó Kaszek. “Que acompañen aumenta las posibilidades de que a uno le vaya bien”, dice el emprendedor mexicano. Por estos días se entusiasman con segmentos como agrotech y edtech. “Son áreas que estamos explorando. Hasta ahora no nos cruzamos con el equipo que nos pareciera que estuviera haciendo las cosas para llegar a los US$ 1000 millones de valuación”, consideran. Probar en nuevos sectores está permitido, pero parece haber una regla inquebrantable. “Nunca hemos invertido en negocios fantásticos si el emprendedor no nos convence”. Y aclaran que no les agradan los ávidos de exits rápidos. “Nos gusta asociarnos con aquellos que sacan motivación de su idea y no del eventual premio que pueden tener si eso va bien”, avisa Kazah. 

Tampoco es que les disguste la liquidez que generan las ventas. Cobraron cuando el gigante alemán Delivery Hero adquirió el 70 por ciento de la uruguaya PedidosYa (la cifra no trascendió). “Fue una etapa natural de la compañía. Llegó un estratégico grande. Dejaron que la decisión fuera nuestra”, afirma Ariel Burschtin, cofundador y CEO de la compañía. Del fondo dos, por su parte, KaszeK tuvo el exit de LoveMondays, plataforma que integra críticas de empleados a sus empresas y un marketplace de empleos, adquirida por su benchmark estadounidense, Glassdoor. Sentado en un Starbucks de Palermo –barrio al que llegó para anunciar la llegada de la compañía en la Argentina– Dave Curran, cofundador y COO de la empresa, explica que también estuvieron de acuerdo con el trato.

Más allá de los exits que ha tenido KaszeK –cinco totales y uno parcial–, es llamativa la escasa tasa de mortalidad de sus inversiones: cinco de su primer fondo y uno del segundo; menos del tercio de fracasos promedio que todo inversor considera. Esos números sorprenden hasta al mismo Keith Johnson, Chief Investment Officer de Sequoia Heritage, fondo perteneciente a Sequoia Capital que invirtió dos veces en KaszeK (el monto  no es público). “Su tasa de aciertos fue inusualmente alta”, cree. “Están eligiendo realmente buenas inversiones o hay muchas buenas inversiones a ser realizadas en la región”, argumenta. 

Sequoia Heritage es uno de los tantos participantes del par de fondos que KaszeK erigió (30, en total). Otros de los nombres fuertes fueron Horsley Bridge Partners y Kevin Efrusy, partner de Accel Partners, quien aclara a APERTURA que invirtió a título personal. Dinámica que también utilizó Marcos Galperín cuando aceptó la invitación de sus exsocios. “Fue medio un collage”, critica un referente VC de la Argentina. Pero también reconoce aciertos: la dependencia de Silicon Valley les abrió caminos no tradicionales que los alejó de organismos multilaterales –BID, por ejemplo. “Eso les da flexibilidad. Son contados con los dedos los que no tienen inversiones de ellos”, agrega la fuente. 

Unicornios
El ánimo de emular a los mejores fondos extranjeros obligará a KaszeK a devolver tasas de retorno impensadas para América latina. O a intentarlo, al menos. “Los fondos que retornan tres veces el capital que reciben están en un porcentaje muy alto (NdR: se refiere a que son pocos). Esa siempre fue nuestra aspiración: dar retornos comparables a los de los fondos internacionales más exitosos. Es un recorrido a largo plazo”, afirma Szekasy, quien aplaca las ansiedades: “Lo fundamental es que a lo largo de los fondos uno pueda consistentemente dar buenos retornos”.  

Ellos –y todos sus cercanos– se hacen la misma pregunta: qué debe ocurrir para alcanzar esa ganancia. “Algunas de estas compañías son”, dice Szekasy, antes de corregirse: “Van a ser unicornios”. Con tasas de write-off bajos, son decenas las empresas que no mueren pero probablemente no valgan US$ 1000 millones. Para ellas, el economista aguarda buen desenlace. “Hay varias otras a las que les va muy bien. Posiblemente no vayan a tener la escala para hacer un IPO, pero en algún momento pueden ser adquiridas por una compañía internacional. Ese será el momento para salir”, considera. 

Los unicornios vienen trotando desde Brasil, avisan los cercanos al fondo. VivaReal es uno de ellos. “Sin comentarios”, dice Requarth, tras no controlar una risa nerviosa. El otro es Nubank, una start-up que desarrolló una tarjeta de crédito sin cargo vía aplicación móvil. “Si logran un solo unicornio, ya recuperan el fondo entero”, afirman desde una aceleradora. 

Acostumbrados a los números, les duele el 99 de 99Taxis, un Uber brasileño con futuro de unicornio que, creado en 2012, en enero de este año cerró una ronda C de US$ 100 millones. Los KaszeK habían apostado por SaferTaxi, que apenas levantó US$ 5,2 millones y está a muchos kilómetros de la otra. Los inversores realizaron un partial exit en la empresa. 

Sí invirtió en 99Taxis Monashees, fondo brasileño y principal competencia de KaszeK a nivel regional. Su Managing partner y cofundador, Eric Acher, no se asombra de la rapidez de los ex MercadoLibre. “Sabíamos que están muy capacitados. Coinvertimos varias veces. Abrimos espacios en algunas de nuestras empresas para que participaran”, señala. Desde 2005 –año de su creación–, Monashees invirtió en 61 firmas, con tasas de mortalidad bajas: quedan 52 en pie. 

Geográficamente, la cartera de KaszeK está algo más diversificada que la de Monashees: el primero posee el 68 por ciento de su portfolio en Brasil, mientras que el segundo más del 80 por ciento. Kazah cree que ese país empezará a capitalizar compañías de tamaño bursátil alto “en los próximos dos, tres, cuatro años”. Y nota el bache argentino que hubo entre los MercadoLibre, Globant o Despegar y la actualidad en el país, aunque cree que hay futuras empresas similares en gestación. “Pero todavía son más nuevitos. En los próximos dos o tres años no van a llegar ahí. Tal vez, necesiten cinco, siete años”, proyecta.



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3 Comentarios

Jose Oscar Scavuzzo

Excelente, para recordar

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Jose Oscar Scavuzzo

Excelente, para recordar

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Daniel Fernandez

Insufrible la nota.

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