02 de Agosto 2018

Claves para administrar el retiro: tips para el portfolio y los errores más comunes

Los consejos de los expertos para armar la cartera y eludir la volatilidad de la coyuntura con vistas al largo plazo.

Claves para administrar el retiro: tips para el portfolio y los errores más comunes

Ahora es tiempo de desandar el camino. Evaluar si lo ahorrado y lo invertido permitió llegar a los resultados deseados –lo cual se supone fue siendo chequeado a lo largo de los años– y armar la estrategia financiera que permita disfrutar de 20 o 30 años de madurez y vitalidad, con las cuentas bancarias listas para financiar esos gustos postergados. Puede ser desde viajar hasta tomar un curso de eso que toda la vida fue un hobby, comprar autos antiguos para restaurarlos o simplemente buscar el mejor sillón para disfrutar de todas esas lecturas que quedaron sin leer. No hay planes chicos o grandes, pero sí hay situaciones en las que se puede estar más cómodo (financieramente hablando) que en otras.

“Una posibilidad interesante para la etapa de retiro es invertir en una cartera de bonos de mediano y largo plazo que generen un ingreso periódico a través del vencimiento de sus cupones. La clave aquí, para no perder, es que sea en una moneda fuerte y el inversor tenga conciencia de que en tanto y en cuanto no necesite vender ninguna de las posiciones el retorno de esa cartera se cumplirá en el tiempo. Por lo cual permanecer invertido en esa cartera hasta el final de cada uno de los títulos le generará un ingreso adicional para compensar la etapa no productiva”, plantea Jackie Maubré, directora de Cohen.

“A medida que una persona va llegando al momento de su retiro laboral, su cartera de inversión debería reflejar este hecho reduciendo el riesgo y también la volatilidad”, postula como primera recomendación Esteban Pereiro González, portfolio manager de HSBC Argentina. “Es esperable que la cartera de inversión de una persona próxima al retiro o que ya se retiró esté sesgada a inversiones en activos de renta fija para mantener, por un lado, cierta cobertura al aumento del costo de vida y, por otro, para darle al individuo un flujo periódico de ingresos como un complemento a la jubilación”.

Marcelo Elbaum, gerente de Negocios Institucionales de Allaria Ledesma, advierte que resulta muy efectivo utilizar lo que Brad Stark y Seth Streeter (ambos especialistas en lo que hoy se denomina “planificación financiera consciente”, un movimiento que tiene como eje la riqueza más allá de lo netamente financiero)  llamaron la regla del “90/70/30”.

“En esta regla, el 90 se relaciona con los gastos acordes con el estilo de vida conocido: se supone que una persona en la edad pasiva gasta el 90 por ciento de lo que gastaba en la edad activa”, explica y completa: “El 70 por ciento se refiere a la máxima cantidad de activos que se deberían invertir para lograr ‘ingresos’ y el 30, con las inversiones que generan apreciación”.

De ese 90 por ciento, avanza Elbaum, el 70 por ciento se debe generar con activos que tengan un ingreso predecible como los bonos, las propiedades o los fideicomisos. Y el 30 por ciento debe invertirse en activos que generen apreciación como las acciones, “dado que el principal enemigo es la inflación y, que ante una expectativa de vida cada vez más prolongada, se puede descubrir en algún momento que los ingresos previstos no alcanzan para mantener el estilo de vida”.

“Vivimos más de lo que pensamos –remarca Elbaum– y lo cierto es que es mejor que el dinero lo sobreviva a uno a que uno deba sobrevivir sin él”. El economista, que es autor de varios libros sobre planificación financiera, remarca que estudios a escala global demuestran que “quienes serán los jubilados del futuro no poseen una estimación real de la expectativa de vida actual y, por consiguiente, subahorran para su retiro”.

Los errores comunes

Maubré remarca que uno de los errores más comunes de esta etapa consiste en tener un patrimonio compuesto en un porcentaje inapropiado de activos no productivos. “Para la etapa de retiro es relevante entender el cash flow del patrimonio. La cuenta es básica. Deberán reconocer los gastos que generan los bienes no productivos tales como casas y autos, y tener claro cuál es el nivel de ingresos y cuáles son las fuentes de generación de esos ingresos. En el caso en el que la cuenta no cierre, hay que hacer un rebalanceo de ese patrimonio”. Y explica: “Por ejemplo, si se tiene más de una propiedad es posible que haya que alquilar alguna o venderla para balancear la ecuación de ingresos y egresos”.

Desglosando errores, Diego Demarchi, gerente de Wealth Management de Balanz Capital, dice que la equivocación típica que cometen los inversores en general es “forzar las inversiones porque desean vivir de los intereses sin consumir capital, lo que acarrea el dilema de asumir ‘riesgos’ de más sin considerar el perfil de cada uno de manera honesta”. Y agrega: “Es esencial conocer nuestro perfil al momento de decidir realizar inversiones ya sean financieras, en inmuebles o en la economía real y, sobre todo, no realizar inversiones que no se comprenden”.

“Otro de los errores –remarca Demarchi– es invertir en una sola categoría de activos o, dicho de manera sencilla, poner todos los huevos en la misma canasta”. 

Portfolio posretiro

“Una persona recién retirada, o muy próxima a hacerlo, debería modificar su estrategia de inversión sesgándola a activos de menor madurez, más conservadores y de mayor calidad crediticia. Esto es, en el ámbito local, letras del tesoro y bonos en dólares de corto plazo. En el ámbito internacional, bonos soberanos de países AAA, bonos corporativos de empresas de primera línea y acciones de compañías maduras que paguen una alta tasa de dividendos”, aconseja Martín Leal, profesor de UADE Business School, y remarca que “la volatilidad es la principal enemiga de la edad”.

“Un mercado accionario fuertemente bajista puede poner en alto riesgo una cartera muy expuesta a la renta variable y fallar en el objetivo de compensar el haber jubilatorio para poder mantener el estándar de vida de la etapa activa”, explica Leal.

“No hay una cartera objetivo que se ajuste a todos los momentos del mercado financiero ni mucho menos a las particularidades de cada persona. En líneas generales, la cartera de inversión de una persona en vísperas de un retiro laboral inminente o que ya se ha retirado debería estar hoy igualmente expuesta a pesos y dólares (50 por ciento/50 por ciento)”, plantea Pereiro González. “En el caso del 50 por ciento de exposición a pesos, habría que buscar inversiones que cumplan con los siguientes requisitos: liquidez, cobertura inflacionaria, acotada volatilidad, bajo riesgo crediticio”, advierte.

Su propuesta está pensada para un individuo sin posibilidades de acceder a inversiones en productos fuera de la Argentina y suponiendo necesidades posretiro dentro del promedio. Recomienda valerse de los fondos comunes de inversión (FCI) para lograr diversificación y manejo profesional. “La porción en pesos estaría invertida de la siguiente manera: 5 por ciento en instrumentos de corto plazo con elevada liquidez (ejemplo: Fondos Comunes de Corto Plazo en pesos); 30 por ciento en instrumentos que ajusten por inflación (ejemplo: Fondos Comunes con objetivo CER); 15 por ciento en instrumentos que ajusten por tasa Badlar (Fondos Comunes de Renta Fija en Pesos de Mediano/Largo Plazo)”. Y completa: “La parte de la cartera en dólares la colocaría 35 por ciento en FCI de corto plazo en esa moneda y 15 por ciento en fondos también en dólares pero de mediano plazo”.

La recomendación de Demarchi, de Balanz Capital, para la etapa de retiro es tomarse el tiempo “para definir el plazo de las inversiones y si se tendrán necesidades de efectivo líquido en el corto, mediano o largo plazo, ya que no es lo mismo vender un bono y tener el dinero en 48 horas que vender un inmueble al precio que el mercado defina y con los plazos y costos particulares de este tipo de operaciones”. Según su visión, “una cartera compensada en diferentes activos y monedas con control de los plazos es la estrategia correcta que ayudará a lograr los objetivos planteados por cada cliente en su situación particular”.

Invertir en economía real es una opción interesante para una porción del portafolio. Hay que tener en cuenta que, en este caso, el dinero queda inmovilizado por un plazo de tiempo mayor y salir no es rápido. En este segmento aparece desde el real estate hasta algún tipo de negocio comercial y/o franquicia.

Para ese porcentaje de la cartera, desde Adblick recomiendan dos proyectos: ganadería, que se encuentra en pleno desarrollo ante las buenas perspectivas que está recobrando el sector, y campos, “que es una propuesta de inversión segura, que permite generar una reserva de valor dada por la revalorización de la tierra en el tiempo”, explica José Demicheli, director de la compañía dedicada a la gestión de fondos en el sector agroindustrial. “La renta anual se obtiene mediante el arrendamiento de las tierras aptas para el desarrollo de la actividad agrícola-ganadera. En el caso de ganadería, el valor del ticket mínimo es de $ 300.000 y la rentabilidad objetivo es del 8 por ciento en dólares. En campos, el ticket mínimo es de US$ 50.000, la rentabilidad anual es del 3 por ciento y la valorización estimada por año es de aproximadamente el 5 por ciento”.

Qué porcentaje invertir en este tipo de bienes “reales” dependerá mucho de la espalda financiera de cada uno. Pero, en líneas generales, no debería superar el 30 por ciento por ciento del portafolio, ya que son inversiones de las que toma tiempo salir (ilíquidas)
Finalmente, un dilema que se plantea a menudo en el posretiro es si echar mano del capital para complementar la jubilación que se recibe del Estado para darse algún gusto “extra” o ajustar el cinturón para retirar solo la renta de las inversiones.

“Retirar el interés o comenzar a retirar también parte del capital dependerá de los objetivos y los haberes jubilatorios de cada persona. Si solo con la jubilación y los ingresos de renta se logra el estándar de vida esperado, puede mantener el capital y luego heredarlo a las próximas generaciones. De no ser así, deberá elaborarse un plan para ir retirando parcialmente el capital, en la medida que la renta no soporte el nivel de gastos necesario”, explica Leal.

La recomendación del economista Diego Martínez Burzaco es “bajar el riesgo de las inversiones a medida que nos acercamos a la edad de retiro y solo retirar el dinero que se necesita mensualmente para complementar ingresos, dejando el otro para que siga trabajando y generando más ingresos”.   
 

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 295 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá. 



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