24 de Mayo 2018

Startups: qué fondos llegan para resolver el "valle de la muerte"

Qué está ocurriendo en el ecosistema emprendedor en materia de financiamiento, un histórico punto débil. 

Startups: qué fondos llegan para resolver el

Los inversores, locales o extranjeros, son tajantes al unísono. “En la Argentina sobran emprendedores y falta capital”. Aunque algunos ya empiezan a hablar de eso en pasado, tras la nueva liquidez que llegó –y llega– al ecosistema emprendedor. El Estado, para eso, ha metido mano con el Fondo Fiduciario para el Desarrollo de Capital Emprendedor, también conocido como Fondce, un brazo de $ 1000 millones distribuidos en fondos semilla, fondos de aceleración –con 13 aceleradoras– y la coinversión con tres fondos. “Realmente es un cambio, entre lo que va a invertir el Estado y ellos vamos a estar arriba de los US$ 100 millones, que es un record”, dice Mariano Mayer, secretario de Emprendedores y PyMEs de la Nación, sobre este último proyecto. 

Por “ellos” se refiere a tres fondos con los que el Estado argentino coinvertirá: NXTP Labs, Draper Cygnus, Jaguar Ventures, que aportarán US$ 18 millones cada uno, mientras que los restantes US$ 12 millones, en cada caso, serán dados por el Gobierno. Aunque el funcionario admite que no alcanza, dice que es “clave” para atender el actual problema. “Porque, si no, lamentablemente, los emprendedores tenían que irse a buscar capital a otros países”. Diego González Bravo, cofundador de Draper Cygnus, en esta ocasión, habla desde su nuevo puesto, el de presidente de Arcap. “Teníamos el eterno problema del valle de la muerte”, dice, y hace historia: “Había buenos perfiles, y buenos equipos levantaban algo de capital. Aceleradoras, mal que mal, había. El miniecosistema inversor ángel estuvo activo, pero después de levantar esa primera ronda, la A, se complicaba: los emprendedores se tenían que ir afuera. No había tamaño para series A, series B”.

Jaguar Ventures es uno de los que por estos días trabaja en la confección de su nuevo fondo, en conjunto con el Estado: actualmente posee 10 compañías en el portafolio de su primer fondo, de US$ 10 millones, donde el 40 por ciento de las empresas pertenece al sector fintech. El que actualmente levantó será de US$ 30 millones –US$ 18 millones propios y los restantes US$ 12 millones dados por el Gobierno argentino. La firma busca posicionarse como el primero que entra en startups después de los ángeles, con montos que van desde los US$ 500.000 a US$ 1 millón. “En empresas que tienen facturación, con más de un año de operación”, especifica Cristobal Perdomo, cofundador y general partner de la firma. Mirará de cerca IoT, Bid Data, Inteligencia Artificial. “Es muy difícil casarte con un vertical en América latina, porque es muy estrecha”. El 30 por ciento de los US$ 30 millones serán para primeros tickets; el resto, para follow on. 

Quienes no tenían necesidad de ayuda del Estado eran Nicolás Szekasy y Hernán Kazah, fundadores de KaszeK Ventures, que en mayo del año pasado levantó su tercer fondo, de US$ 200 millones. “Somos el fondo de venture capital más grande de América latina”, dice Kazah. En el nuevo ya han invertido en cuatro empresas, y tienen el propósito de lograr entre 12 y 14 más, a razón de entre cuatro y ocho inversiones por año. Mientras tanto, el fondo uno está en etapa de retorno de capital, mientras que el dos cuenta con capital para follow on. “Los valles de la muerte existen en todos lados. El emprendedor siempre siente que le falta capital”, explica Kazah. Pero en la Argentina no era solo una sensación. “Aquí ese desbalance era exagerado. Y creo que se va a empezar a balancear”, agrega.

Si bien afirma que desde Brasil llegaran la mayor cantidad de empresas “íconos” –no le gusta el término “unicornio”–, Kazah explica que en KaszeK están mirando más la Argentina: “Nuestra expectativa es que aquí empecemos a poner más capital ahora”. Tras la inversión en DigitalHouse, miran otro proyecto. “Hace rato que no veíamos un deal tan interesante”, dice. Hacia futuro, pondrán fichas en fintech y agtech. “No de maquinita que te cuenta más rápido los choclos”, dice. Biotech también será otro sector. “Hoy, empezamos a ver un poquito de emprendedores experimentados. Científicos que del lado del negocio, a lo mejor, no tengan tan claras las ideas, pero que tienen un conocimiento de base muy profundo, mucho más difícil de replicar”. Kazah se codea con el extranjero seguidamente, y nota que la visión acerca de la Argentina está cambiando. “Escucho cada vez más inversores de afuera que empiezan a ver a la Argentina. Fondos globales, de la región”, dice. Perdomo, de origen mexicano, también considera algo parecido. “Cuando los extranjeros ven que hay un fondo referente, invierten. Es un círculo virtuoso. El de adentro se anima y el de afuera también”, plantea. 

Por debajo de la serie A empiezan a florecer ofertas de financiamiento. “Hay una generación nueva, en la parte seed, de company builders, incubadoras. Va tomando las formas particulares”. Además de los 13 postulantes que ganaron la terna, González Bravo habla de las otras que ya existían: “Como NXTP o Wayra”. Se presentaron más de 35 compañías en la licitación. “Que para el mercado es un número relevante. A lo mejor, en un año o dos quedan menos, pero no van a quedar solo las que ganaron”, señala. 

Una de las históricas es la aceleradora de Telefónica, Wayra, que ya invirtió en 54 empresas en el país, desde su fundación. Hoy, está dispuesta a poner montos que vayan desde los US$ 50.000 a los US$ 150.000, a razón de tres a ocho empresas por año, por entre el 7 y 10 por ciento de sus acciones. Y los sectores son varios: “Estamos mirando con mucho interés fintech, ciudades inteligentes, soluciones SAS, IoT”, explica. Les ofrecen, además de dinero, la posibilidad de brindar servicios a los clientes de Telefónica. Y que una empresa del grupo, como ElevenPaths, haya invertido en una incubada. “Sigue siendo pequeño”, dice Lorena Suárez, country manager de Wayra, sobre el ecosistema inversor. Y no es solo un tema argentino. “La región invierte cerca de 20 veces menos que Europa o los Estados Unidos”. Pero cuenta con números para ilusionarse, al hablar de los gestores de fondos de venture capital en la Argentina. “Se duplicó en 10 años. Tenemos que ser pacientes”. 

Los inversores ángeles también están bajo la lupa. Arcap, junto al IAE, elaboró recientemente el informe The Argentine Angel Investor Survey 2017 –en español, “El inversor ángel argentino”–, que refleja, tras más de 80 consultas recolectadas, su situación en la Argentina. Da cuenta, por ejemplo, de que el 94 por ciento son argentinos, y que en promedio cuentan con 45 años –el 75 por ciento está por debajo de sus 50–, mientras que, al hacer la comparación con ese país, afirma que en los Estados Unidos ese dato sube hasta los 57 años. En la Argentina, el 95 por ciento son hombres –en los Estados Unidos, el 22 por ciento son mujeres– y el 56 por ciento cuenta con un máster o PhD. 

Particularmente, en los Estados Unidos –compara el estudio– más del 60 por ciento de los ángeles está fuera de las ciudades importantes, mientras que en la Argentina ese porcentaje apenas supera el 20 por ciento. El 74 por ciento está basado en Ciudad y Provincia de Buenos Aires. A nivel local, el 45 por ciento de los ángeles invierten menos de US$ 25.000 anuales, aunque el promedio sea de US$ 64.000 al año; en los Estados Unidos ese número es de US$ 105.765. Al momento de hablar de retornos, por su parte, el 60 por ciento de los argentinos dice que sí tuvo al menos uno. Y el 75 por ciento cuenta con 5 o menos startups activas en su portafolio. 

Ante tanto optimismo reinante en el ecosistema emprendedor, Pablo Simon Casarino, partner de Quasar Builders y managing partner de Vira Ventures –fondo de venture capital–, también pone paños fríos. “Eso no quiere decir que vamos a generar mejores startups”. Y, al hablar del presente, tampoco se sube a la moda. “En realidad, no veo nada demasiado diferente a lo que veníamos teniendo. Esto puede llevar varios años”. Un inversor de venture capital se sincera. “Hay tipos que ya están desilusionados, gente que se va cayendo del sistema”. Son muchos, considera, los que se cuestionan si ser VC (venture capital) en la Argentina tiene sentido. “Porque, cuando hay cosas extraordinarias, estas son fondeadas por los de afuera. Es como si el VC local estuviera destinado al fracaso”, critica. Una de las razones, dice González Bravo, es la inmadurez del ecosistema latino inversor. Y algo de lo que carece la gran mayoría de ángeles e inversores seed: el follow on para continuar sus estrategias. “Si no, estás dejando plata sobre la mesa”. 

Algunos consultados advierten un potencial riesgo: una eventual inflación de las valuaciones, ante la mayor oferta de financiamiento. “Estamos lejos de que pase eso”, dice González Bravo, y hace referencia al país que sufrió un fenómeno así: México, que, tras intervenir con una política pública, vio como los precios se dispararon. No obstante, la situación argentina parece ser diferente. “La Argentina es el opuesto de México. Falta capital y sobran emprendedores”, explica Perdomo. Y González Bravo dice: “Por lo menos por el momento, yo a eso no le tengo miedo”. El país startup argentino, según el presidente de Arcap, está poblado. Casi vacío, sin embargo, se encuentra la provincia de las scaleups, próximos paso de aquellas primeras. “Nos faltó”, sentencia. Entre los famosos unicornios, hay un gap de varios años. “Y la pregunta es: ¿qué no hay: emprendedores que puedan escalar o es que no había capital? Es contrafáctica, nadie tiene la respuesta”. 

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 292 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



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James Rake

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