01 de Marzo 2018

El matrimonio que factura $ 8 millones produciendo jabones sin químicos

Con la herencia de los viejos boticarios, dos emprendedores fundaron una empresa de productos de higiene personal vegetales y sin aditivos químicos. 

El matrimonio que factura $ 8 millones produciendo jabones sin químicos

Ignacio Conde y Florencia Villamil Delfabro crearon Boti-k gracias a su hijo Santino. El niño está dentro del espectro del autismo, por lo que es intolerante a químicos sintéticos y otras sustancias que se encuentran en productos cosméticos. Sus padres, cansados de no poder encontrar los elementos de higiene necesarios para él, decidieron producirlos ellos mismos. 

Sin experiencia en el mundo de la cosmética (Conde era artesano y Villamil Delfabro, artista plástica), salieron, luego de dos años de desarrollo, con su primer producto, en 2011: un jabón 100 por ciento vegetal, certificado apto para bebés, embarazadas e hipoalergénico, sin aditivos químicos sintéticos, con conciencia ecológica y sin derivados del petróleo o de origen animal. El primer desafío fue conseguir un laboratorio que aceptara sus condiciones de fabricación. Sorprendidos con el resultado, a los dos años lanzaron un shampoo con las mismas propiedades. Hoy, la cartera incluye una variedad de más de 80 productos entre bálsamos labiales, bio desodorantes, aceites corporales, leches balsámicas y acondicionadores. 

“Boti-k es una carrera de milagros, porque todos los ‘no’ del principio se flexibilizaron y aceptaron la propuesta. Se comprometieron. Es por un niño y hay un montón más como él”, sostiene Villamil Delfabro y asegura que fueron los padres de otros chicos con autismo los que los impulsaron a continuar con la marca. Al cuarto año, triplicaron la producción inicial de 13.500 jabones

Villamil Delfabro y Conde tienen una cartera de más de 80 productos.

La empresa toma su nombre en honor a los viejos boticarios autores de fórmulas magistrales. Para iniciar, invirtieron US$ 120.000 de la venta de un departamento. La pareja, instalada en las sierras de Córdoba, hizo sus primeras ventas en la provincia mediterránea y luego salió a buscar clientes en tiendas naturistas y farmacias del país. “Íbamos a los comercios y, una vez que conseguíamos una red de 20 o 30, buscábamos un representante”, asegura el fundador de la empresa que cuenta con más de 1500 puntos de venta y tienda online. Su último desembarco fue en el canal Farmacity y están en proceso de aperturas de islas en shoppings. Están en Dot y Alto Avellaneda, el mes que viene llegará Unicenter y planean entre dos y cuatro stands más. 

El dúo asegura que el cliente que los elige es distinto al tradicional: es un “consumidor consciente”, que por necesidad o por ideología lee con atención las etiquetas, se preocupa por los insumos y las materias primas, y una vez que los valida, se convierte en un comprador fiel. Tienen un promedio de ventas de 3000 unidades mensuales por producto
Para el futuro, el matrimonio tiene la cabeza en el exterior. Para lograr el objetivo de exportar, pusieron el foco el año pasado en la capacitación. Se prepararon e incorporaron a una persona para liderar la expansión que empezará por los países de la región. Sin embargo, esperan llegar pronto a Europa, el mercado consciente más importante del mundo. “Muchos ‘no se pueden’ quedaron en el pasado para que existiera Boti-k”, concluye la madre del proyecto. 

Fundación: 2010

Facturación 2017: $ 8 millones

Facturación 2018 (proyección): crecer al 50 por ciento

Inversión inicial: US$ 120.000

Cantidad de empleados: 18

La versión original de este artículo fue publicada la edición 290 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



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2 Comentarios

Daniel Roberto Ali

¿Sin químicos? Imposible, Ellos son sustancias químicas organizadas biológicamente, una intención reduccionista.

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Chris Martin

Chris Martin

Q boludo emvidioso q sos

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