08 de Agosto 2018

El emprendedor que trae al país marcas que no están en el mercado

Nicolás Schneider es el creador de Glam, una firma que importa, comercializa y distribuye productos de socios como P&G y Coty. Sus próximos proyectos.

El emprendedor que trae al país marcas que no están en el mercado

Distribución, distribución, distribución. Ese fue el aprendizaje que se llevó Nicolás Schneider de su paso por Arcor. Administrador de Empresas de la UBA, siempre supo que su paso por una compañía sería “hacer escuela” para emprender su propio proyecto.

Por las lecciones aprendidas, su siguiente paso fue una distribuidora. En 2010 se fue de la compañía fundada por la familia Pagani como gerente General de Importadora Sudamericana –comercializadora de juguetes y golosinas–, hizo un programa en el IAE de Dirección de PyMEs y hace dos años creó Glam, una importadora, comercializadora y distribuidora de productos de belleza, cuidado personal y limpieza del hogar. “Viajando y yendo a ferias te das cuenta que en la Argentina faltan muchas marcas. Y el argentino se vuelve loco por cosas nuevas”, asegura el administrador.

Lo que no pudo evitar fue la inestabilidad del dólar que lo llevó a presentar a sus proveedores un documento llamado Plan de Contingencia. Hoy proyecta crecer 25 por ciento en unidades, aunque antes de la crisis cambiaria preveía 40. “En una PyME, lo que se aprende no hay libro que te lo explique”, asegura Schneider.

“Desde que ingresé a Importadora su dueño, también emprendedor, sabía que iba a armar mi proyecto. Hoy es socio capitalista de Glam”, cuenta. “Es un negocio que requiere una inversión inicial muy alta ya que hay que hacerse del stock. Además de los costos de importación”, detalla el emprendedor, quien para arrancar con un producto trae no menos de 100.000 unidades.

Schneider conoce bien los números del negocio. Cuando P&G vendió su división de cosmética a Coty y la filial local le ofreció hacerse cargo de la distribución de la marca de coloración Wella, supo que era una oportunidad. “Wella es tres veces más grande que la marca más grande de Importadora Sudamericana”, afirma.

“Con el cambio de gobierno nos empezó a caer una marca atrás de la otra”, reconoce Schneider. En abril, Glam se convirtió en la importadora y distribuidora de brands de P&G que no trae la filial local y, meses más tarde, lo nombraron e-distributor (encargado de la venta por Internet) local de la empresa. También sumó más marcas de Coty, como las fragancias de Adidas y Playboy.

Hoy, Glam tiene los derechos de casi 30 etiquetas, entre ellas brands como Tide, Pampers Splashers y Mr. Clean, y productos de marcas que ya están en la Argentina como las cápsulas de Ariel. El próximo paso es la llegada de la pasta de dientes Crest, con la que en tres años proyecta tener 5 por ciento del mercado, lo que representa US$ 30 millones en ventas. A largo plazo –tres años– el proyecto es crear marcas propias que “son más rentables”. Ya tiene nombre para una máscara facial que produciría en Corea del Sur y en carpeta un shampoo para la franja de entre los $ 200 y $ 600 en retail. La fórmula ya la probó en Importadora, donde lideró el lanzamiento de Fun Candy, golosinas con juguetes.

Según su fundador, el diferencial de Glam es ser una importadora y comercializadora multicanal. No especializarse en farmacias, supermercados o droguerías es un valor agregado, al igual que tener la flexibilidad de una empresa chica con un equipo de profesional es que vienen de grandes compañías.

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 295 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá



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