05 de Abril 2013

Infraestructura: la gran deuda argentina

Luz, gas, caminos, transporte, telecomunicaciones, son sólo algunos de los problemas de largo plazo que quedan por resolver. Eléctricas con pérdidas millonarias, desembarco de La Cámpora en telecomunicaciones y subsidios que se mantienen.

Infraestructura: la gran deuda argentina




En un momento fue por el hombre que bajó la palanca. En otro por la "argucia y el gambito" de las eléctricas o porque "ya han ganado mucho dinero". Lo cierto es que más allá del enojo del ministro de Planificación, Julio De Vido, la fórmula de revertir la falta de inversiones con mayor control no está dando los resultados esperados. Edenor perdió $ 1031,4 millones, Edesur $ 801,6 millones y Edelap $ 221,6 millones en 2012. Las inundaciones generaron daños en 176 cámaras y la infraestructura subterránea de las eléctricas, que también interrumpieron el servicio a más de 15 barrios. Aunque por distintas razones los cortes están a la orden del día.

Según un informe del Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE), entre 2003 y 2010, las interrupciones del servicio eléctrico de las distribuidoras nacionales aumentaron hasta un 90 por ciento, en cantidad, y un 175, en duración. Los números no cierran. La facturación de Edenor y Edesur creció un 62% desde 2003, mientras sus costos operativos se incrementaron un 400%. Como resultado del fuerte crecimiento del PBI en la última década, el consumo eléctrico se elevó un 80% desde 2002 a 2011, según grafica un informe de Fundelec. Pero la oferta eléctrica no acompañó la expansión. Y menos aún, el sistema de distribución.

La capacidad instalada del parque de generación ronda los 31.060 megawatt. "Pero la falta de mantenimiento de máquinas de mayor antigüedad lleva a que un 30,3% de esa potencia no opere por problemas técnicos habitualmente", sostiene un ejecutivo del sector en estricto off the record. Por otra parte, el costo laboral representaba, en 2002, un 25 por ciento de la tarifa de un transportista y hoy es más del 80. En el sector calculan que, para acompañar el 35 por ciento de crecimiento de la demanda que se mantiene desde 2004, habría que invertir entre u$s 170 y u$s 200 millones anuales en promedio, cifra a la que hay que sumarle las refacciones y mejoras de capacidad existentes.

Inundacion II
Tragedia en La Plata. La inundación dejó al descubierto que la deuda en infraestructura sigue vigente.

Sin embargo, las firmas se encuentran más preocupadas por su supervivencia y por cómo hacer frente a los gastos corrientes que por proyectar el futuro de largo plazo. Desde el Gobierno, en tanto, aplicaron en noviembre un cargo fijo variable de acuerdo con el tipo de consumo a los usuarios de gas y electricidad, que parte desde los 4 pesos por factura y está afectado a las inversiones que deberán hacer las empresas. Esperan desde el sector otra medida similar para los próximos días, mientras mantienen negociaciones con el Sindicato de Luz y Fuerza que exige la incorporación a planta permanente de 4000 contratados de firmas tercerizadas.

En el transporte la situación no es mejor. En 2012, un tren de la línea Sarmiento chocó al llegar a la estación de Once dejando 51 personas muertas y más de 700 heridos. Pero lo peor de todo es que podría haberse evitado. "Congelar tarifas y compensar vía subsidios generó una máquina de la felicidad en la que había incentivos para gastar más y no para ser más eficientes", describió Santiago Urbiztondo, economista Jefe de FIEL, a este medio.

Con la ley de emergencia económica quedaron stand by las inversiones, ya que se estableció el congelamiento tarifario y las distintas fases de negociación no prosperaron. Hubo dos aumentos (2008-2009) que incorporaron un alza del 50 por ciento, pero su incidencia es muy baja si se considera la inflación real acumulada. La frase técnica que se utiliza para referirse al mecanismo local es costo plus, en este caso fijando un subsidio en función de los costos. Hoy el 80 por ciento de los ingresos de los concesionarios es por subsidios, que para el sector transporte demandaron $16.764 millones en 2012, según el CIPPEC en base a datos de la CNRT y el Ministerio del Interior. Equivalen a 0,79% del PBI. De esa torta, un 70% se destina al transporte urbano e interurbano de pasajeros.

"La falta de inversión deterioró notablemente la calidad del servicio desde 1999 y arrojó estadísticas alarmantes: el promedio de fallecidos en pasos a nivel en los últimos 12 años es de 400 por año", sostiene un documento de la Fundación Pensar. Entre 1870 y 1914 se construyó la mayor parte de la red ferroviaria argentina. que llegó a ocupar el décimo puesto en extensión en el mundo. Desde los ya insuficientes niveles de inversión de u$s 70 millones anuales del período 1995-2001 se pasó desde 2003 a u$s 50 millones anuales, según datos de la Fundación Pensar. "Con esa inversión ni siquiera se cubre la depreciación de los activos del sistema. Es demasiado baja", resumen en CIPPEC. Por otra parte, a nivel global los subsidios suponen hasta un 25% de los ingresos de las concesionarias, lejos del 80% local que en su mayoría se destina a mantenimiento y gastos corrientes.

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Datos. Entre 2003 y 2010, las interrupciones del servicio eléctrico de las distribuidoras nacionales aumentaron hasta un 90 por ciento

Además, la inversión privada no supera el 10%, cuando en el resto de América latina alcanza un promedio del 30%. Las asignaciones del Estado Nacional tomaron en el transporte la forma de subsidio a la oferta. Así funciona el sistema: se transfieren recursos a las empresas privadas, a título de resarcimiento tarifario, como una manera indirecta de compensar a los usuarios. Ahora bien, la crítica recae sobre el hecho de que el subsidio se otorga sin garantías de que la oferta sea eficiente y con el riesgo de que se estén generando rentas extraordinarias a los operadores. En sólo ocho años, la recaudación por tarifas cayó en forma dramática del 93% al 23%. Y como contrapartida, los subsidios, que sólo representaban en 2002 el 7% de los ingresos de las empresas prestatarias, se multiplicaron por once.

En el sector de telecomunicaciones la situación tampoco es mejor. Si bien el ministro De Vido, advirtió a las operadoras que tienen que "invertir más porque ya han ganado mucho dinero", las fichas principales están puestas en el nuevo titular de la Secom, Norberto Berner, y el flamante número uno de Arsat, Matías Bianchi Villelli, ambos hombres de La Cámpora. A partir del furor de los smartphones, muchos usuarios descubrieron en sus celulares que migran de 3G a 2G.

No obstante, eso que parece un juego de términos técnicos implica que se pasa de una red de mayor velocidad -ideal para los planes de datos- a una 2G diseñada para la transmisión de voz y SMS, pero muy lenta para mails, redes y demás servicios que ofrecen las compañías. La calidad del servicio en cada país tiene que ver en gran medida con el espectro disponible. Brasil vivirá una verdadera explosión digital como anfitrión del Mundial de Fútbol y de los Juegos Olímpicos. Cuenta hoy en promedio con 524 MegaHertz de espectro disponible para los operadores móviles. La Argentina cuenta con 170 MHz. Otro de los problemas es que cada vez hay más restricciones para la instalación de antenas en municipios.

La hoy lejana alianza política con el ex titular de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, dio sus frutos: el 93 por ciento de la mercadería transportada en el país es a través de carreteras, según indica un informe de la Cámara Argentina de la Construcción. El déficit de infraestructura vial recarga un 20 por ciento los costos logísticos en general y en u$s 84 millones anuales los de productores y transportistas de granos. Los números son elocuentes: Entre 1971 y 2011, según una investigación de FIEL, se transportaron más de 1700 millones de toneladas de granos por las rutas argentinas. El 70 por ciento a través de cuatro: la 5, la 7, la 8 y la 9. En ninguna hubo, según Guillermo Bermúdez, autor de la investigación, mejoras considerables.

Para la CAC, hasta 2020 será necesario invertir $ 231.524 millones en rutas y caminos. "Todo cambió demasiadas veces en el negocio de los peajes", sostiene el directivo de un ex concesionario europeo. Y agrega: "Hoy los aumentos van a gastos corrientes y no a inversiones". Por último, vale la pena destacar a la balanza energética que, paradójicamente, en un escenario de restricción de importaciones, se convirtió en uno de los rubros con mayor déficit: u$s 3000 millones en 2012. La apuesta por revertirlo pasa por la reestatizada YPF. La producción de hidrocarburos está en declive crónico desde 1998 en el caso del petróleo y desde 2004 en el del gas, según consigna un documento de los ex secretarios de energía. Y pese a los pronósticos, la lluvia de gasoil, no llegó.



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