17 de Octubre 2018

Descuento del 50% con tarjeta en el supermercado: todo lo que hay que saber

Con las tarjetas de débito y crédito del Banco Provincia hay mitad de precio. Pero el tope del reintegro es de $ 1500 mensual. Se debe leer la letra chica para saber que no incluye carnes vacunas, perfumería, ni bebidas con alcohol

Descuento del 50% con tarjeta en el supermercado: todo lo que hay que saber

Suena más que tentador que hoy hay 50% de descuento en supermercados con las tarjetas de débito y crédito del Banco Provincia. Pero hay que leer la letra chica para saber que el tope de reintegro es de $ 1500 mensuales. Por lo tanto, si se gasta más de $ 3000 en el mes, no hay más descuentos. Por ello, es clave llevarse una calculadora mientras uno hace las compras y pone los productos en el changuito.

También, hay que saber que no incluye carnes vacunas (sólo tapa de asado, paleta y roast beef), perfumería, bebidas con alcohol ni productos de electro, textil, hogar, bazar y decoración.

Sí incluye productos de Precios Cuidados de alimentos, frescos, congelados, frutas y verduras, bebidas sin alcohol, artículos de limpieza y cortes de cerdo nacional.

Si se paga con crédito, hay que hacerlo en un solo pago para poder acceder a la devolución del 50%, que no es en el acto, sino que se verá reflejado en el resumen siguiente a aquel en el que ingrese el consumo. En el caso de pagar con débito, se verá recién a los 10 días hábiles siguientes de haber realizado la compra.

En cuanto a los cortes de carne, hay que revisar bien cuando vienen embandejados porque hay supermercados que ponen una carne atractiva arriba. Pero, al abrir el paquete en el hogar, ve que debajo, escondida, está llena de grasa. Por eso, es importante conservar el ticket de compra, de modo que, si sucede algo similar, ir al supermercado y devolverla dentro de las 72 horas. Si la compra se hizo con tarjeta, ir con esa tarjeta, ya que el reintegro lo hacen en el mismo plástico en que se efectuó la compra.

Otro punto a considerar es tener cuidado con los envases. Porque los paquetes de todos los productos son, cada vez, más pequeños, de modo que el precio no asuste tanto. Por eso, lo que hay que revisar siempre es el precio más chico, donde figura el valor por kilo o por litro, que debe ser la referencia para comparar.

Tampoco hay que olvidarse de controlar el ticket en el mismo supermercado, no en la casa de uno porque ya será tarde. Luego de pagar, ver lo que dice en el ticket porque, muchas veces, hay supermercados que redondean para arriba. Entonces, por ejemplo, si la cuenta es $ 99,50, directo dicen $ 100, cuando la obligación es decir el importe exacto. En caso de que no tengan los $ 0,50, la diferencia, por ley, siempre debe ser a favor del consumidor. Entonces, deben dar $ 1; si no, $ 2. Pero nunca debe ser el consumidor el que tenga que salir perdiendo.

Por último, una práctica que se ha hecho habitual en todos los supermercados es poner un precio en góndola y otro más caro en la caja. O sea, un paquete de galletitas que se ve a $ 20, lo terminan cobrando $ 22. Si uno se da cuenta, devuelven la diferencia, pero “si pasa, pasa”. Por eso, hay que hacer una suerte de memotest con los precios. Lo que aducen es que como los aumentos de precios son constantes, los repositores no hacen a tiempo a cambiar todos los precios, que, por sistema, se hace enseguida. Pero, en definitiva, termina siendo otro engaño al cliente, que cuando va al supermercado debe saber que, en muchos casos, le van a terminar haciendo trampita –trampón.



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