Gustavo Santos, ministro de Turismo: “El país no puede depender de un solo cliente”
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Gustavo Santos, ministro de Turismo: “El país no puede depender de un solo cliente”

En un mano a mano exclusivo con El Cronista, Gustavo Santos, ministro de Turismo de la Nación, delinea los fundamentos de la estrategia de su cartera. El desafío de potenciar al país como destino internacional, fomentar el turismo interno y dejar de ser Brasil-dependientes.

Por Gastón Trelles 07 de Noviembre 2016

A pesar de que hay mucho por hacer, el ministro Gustavo Santos se muestra entusiasmado. Desde que asumió su cargo no paró de tener reuniones -en el afán común de todo el Gobierno de conseguir inversiones- con los referentes de distintos sectores de la actividad turística: aerolíneas, hoteleros, cruceros, agentes de viaje. “A lo largo de estos primeros ocho meses ya tenemos en marcha $ 15.000 millones del sector privado”, se enorgullece y asegura que, sumado a los $ 3500 millones que destinará su área, esto originará 14.000 nuevos puestos de trabajo en los próximos cuatro años. “Tanto en forma directa como indirecta, vamos a estar creando unos 300.000 puestos de trabajo a 2020”, promete. Potenciar a la Argentina como destino internacional, fomentar el turismo interno y dejar de ser Brasil dependientes, los mayores desafíos.     

A diciembre de 2015, la demanda turística interna y receptiva estaban estancadas. ¿Cómo están hoy?

Nosotros recibimos una situación compleja y una inercia decadente, al punto de que el turismo receptivo viene cayendo de forma sistemática desde el año 2011 y el turismo interno disminuyendo también de forma manifiesta desde 2014. En términos de turismo interno, recibimos un país en el que ofrecíamos viajes a $ 9, con un dólar blue a $ 16 -en 12 y 18 cuotas-, con lo cual 2 millones de argentinos decidieron emigrar fuera de nuestro país. Tuvimos caídas exponenciales: nunca antes habíamos tenido una caída interanual tan fuerte como la del turismo brasileño, que llegó al -47 por ciento. A partir de ahí empezó una etapa de reconstrucción del turismo en la Argentina. No es menor para nosotros que tengamos una política de dólar flotante, después de que habíamos llegado a tener hasta cinco tipos de cambio que distorsionaron absolutamente las relaciones comerciales turísticas. En este momento, todavía no estamos en niveles positivos pero hemos aminorado fuertemente nuestra caída en el mercado brasileño, que es clave al ser nuestro principal cliente y es el que ponderado genera mayor impacto en la estadística promedio final: de ese -47 por ciento hoy lo tenemos en -4 por ciento, a partir de fuertes campañas en el mercado brasileño y acuerdos de cooperación  con las principales agencias de viajes de aquel país, por lo cual esperamos prontamente positivarlo.

¿Qué porcentaje del turismo internacional representan los turistas brasileños para la Argentina?

El turismo regional, Brasil más el resto de América del Sur, representa aproximadamente entre un 65 y 70 por ciento, según los momentos. El turismo funciona por proximidad, esto pasa en todo el mundo. Sin embargo, sabíamos que teníamos que apuntar a otro tipo de clientes que no habían sido tenidos en cuenta o habían sido abandonados, por ejemplo, el mercado estadounidense: el segundo de mayor gasto en el planeta, solamente superado por los chinos. Una estadía de un estadounidense equivale, por persona, a US$ 1500, con lo cual tiene alta productividad. Rápidamente trabajamos para recuperar el mercado norteamericano, pasaron dos eventos muy importantes: la llegada del presidente Obama y la visita recíproca que hizo el presidente Macri a los Estados Unidos, que fue acompañada por una fuerte campaña de promoción y que, en este primer semestre, nos ha dado un número positivo del orden del 18 por ciento. 

¿Cuál es el principal objetivo de su gestión?

El primer gran objetivo que tiene nuestra gestión es hacer una reestructuración de nuestros clientes. Un país como la Argentina no puede depender exclusivamente de un solo cliente como Brasil porque, si no, estamos muy a la expensa de las variables del tipo de cambio, por las que de pronto todos los argentinos se van a Brasil o todos los brasileños vienen a la Argentina. Estamos buscando mecanismos de compensación porque somos demasiado importantes el uno para el otro para estar atados a estos vaivenes, que no tienen que ver con políticas turísticas. Por eso, fuimos a una estructura que fuera más sólida para que en nuestra nueva estructura de clientes tengan más peso los Estados Unidos y Norteamérica en general. Donde tenga también una presencia más importante Europa y más diversificada, por lo menos, en seis mercados: no solamente el español e italiano sino el francés, británico, alemán y holandés. Entre las medidas que tomamos con los Estados Unidos, una que tiene un valor simbólico fundamental es que levantamos la tasa de reciprocidad que se les había puesto a los estadounidenses. Esta es una señal con la que se le dice a un turista “te dejo de cobrar US$ 200 para entrar a mi país porque quiero que vengas”. Este crecimiento del 18 por ciento no es casual, responde a una actitud de promoción, pero también a una decisión estratégica de dar una señal a toda una comunidad de que queremos que nos visiten.

¿Están llevando a adelante acciones para atraer al mercado chino?

En el caso de los chinos, no pasa tanto por la tasa cuanto en la facilitación de la visa. Hoy son los principales clientes del mundo en turismo: el año pasado (China) emitió 120 millones de turistas y son los principales gastadores del planeta. Un chino para venir a la Argentina tenía que hacer una visita con un cónsul en uno de los tres consulados que tiene el país en China, con lo cual, con las distancias que hay allá, a lo mejor tenía que hacer 1000 kilómetros para presentarse físicamente con una persona que le retenía el pasaporte. Era muy complicado. El primer paso que se dio, y que lo anunció el presidente Macri durante la reunión del G20, fue que todos los chinos que tengan visa de los Estados Unidos y de la Unión Europea no necesitan visa para entrar a nuestro país. Esto tiene una doble explicación: primero, apuntamos a un viajero que ya ha hecho destinos distantes y, además, son los dos puntos de conectividad que necesita hoy un avión para llegar a la Argentina. Con esto vamos a seguir avanzando, inclusive el Presidente planteó que recibiremos como una compensación de nuestra propia balanza de comercio exterior a los turistas chinos, es decir, van a ser para nosotros como si fuera una exportación inversa. Si esto finalmente prospera, generaremos una revolución para el turismo no solamente argentino, sino de toda la región.

¿Para potenciar el turismo en la Argentina es necesario tener una mirada a nivel regional?

El turismo es una actividad que no ha dejado de crecer en el mundo y la Organización Mundial de Turismo plantea 1200 millones de viajeros durante el 2015. ¿Cuánto participó Sudamérica de esa cifra?  2,5 por ciento. Nada. Con lo cual estamos obligados a salir a captar mercado juntos. Nos tenemos que diferenciar adentro de nuestras fronteras con nuestros propios productos, pero al momento de conquistar mercados no tiene sentido que lo hagamos individualmente porque si generamos sinergia de productos y promociones conjuntas, el esfuerzo se va a ver reflejado rápidamente. No es lo mismo vender solamente la Argentina, Perú o Brasil, que ofrecer al mismo tiempo Río de Janeiro, Buenos Aires, las Cataratas del Iguazú, la Puna, la Patagonia y Machu Picchu. Imaginen lo que es ese producto y lo que genera en el mundo.

¿Cómo se logra esa sinergia?

Necesitamos crear estructuras de facilitación entre nosotros. Pongamos el ejemplo de los chinos, a los que, los distintos países, les pedimos visa. Hoy nosotros para ir a Europa -entremos por donde entremos- pasamos por el aeropuerto, presentamos nuestro documento y después nos movemos libremente por cualquier país del continente. Imagen si hubiera que pedir una visa para cada país que se quisiera visitar en Europa. Se complicaría un poco. Eso hacemos nosotros en Sudamérica: hoy a un chino que quiere visitar nuestro país, y tiene que hacer 30 horas de vuelo, le pedimos que saque una visa para cada país de la región. Un verdadero absurdo. Estamos gestionando, y ya se está tramitando en la cancillería brasileña y chilena, lo que se llama un sistema de reciprocidad de visa: si Brasil dio una visa a un ciudadano chino para la Argentina ya va a ser suficiente, de la misma forma que tiene que ser válido para Brasil si la otorgamos nosotros.

¿Y en relación al turismo interno qué medidas prevén implementar?

El principal cliente del turismo siempre es el nativo. Por eso el crecimiento que nosotros estamos planteando del turismo internacional es del 50 por ciento en cuatro años: pasar de los 5,7 millones  de turistas que hemos tenidos en 2015 a 9 millones en el 2020. Sin embargo, estamos pensando en crecer mucho más en el turismo interno. Trabajamos no solo en el desarrollo de nuevos destinos y productos, sino también para generar condiciones que permitan que cada vez más argentinos puedan participar del derecho de viajar. Estamos en conversaciones con todo el sistema sectorial para que podamos tener ofertas muy interesantes que permitan que quintiles que normalmente no consumen viajes puedan hacerlo. Queremos pasar de un 40 por ciento de argentinos que hacen por lo menos un viaje al año a un 60 por ciento a 2020.

¿Cómo se logra que un argentino que viaje por su país?

Lo primero que tenemos que entender es que no hay destino turístico que se pueda apreciar como tal si su propio habitante no tiene una alta conciencia turística. Muchas veces salimos a buscar afuera y gastamos por ahí un poco más algo que tenemos al alcance de la mano. Entonces quizás un viaje al pantanal brasileño es carísimo y no conocemos los Esteros del Iberá. O un viaje al Amazonas es una cosa casi imposible (de pagar) y no conocemos el Impenetrable ni el Bermejo. O San Pedro de Atacama en Chile nos vuelve locos y no conocemos la Puna jujeña, que para mí es superior o al menos equivalente. Al argentino hay que ponerlo frente al espejo de sí mismo. Uno de los grandes desafíos que tenemos es que descubramos las potencialidades de nuestro país y las cosas hermosas que tenemos a la vuelta de la esquina. No solamente se trata de que conozcan más la Argentina los que ya viajan, sino que aquellos que no viajan puedan hacerlo. Y para eso tenemos que tener mejores costos, mejores tarifas aéreas, terrestres y de alojamiento. Ese quintil de la economía se va a mover por precio.

Sin embargo, muchas veces el turista argentino elige vacacionar en el exterior porque, en comparación, los costos locales son muy elevados.  

Lo que yo le digo al sector es que ni las habitaciones ni las butacas se stockean: lo que no vendiste hoy, lo perdiste. Por lo tanto, tenemos que empezar a entender que se pueden hacer ofertas muy importantes para que los argentinos que hoy no tienen la posibilidad de viajar lo hagan. Este es el criterio que llevará toda nuestra política de promoción del turismo interno. Esperamos para antes de fin de año estar lanzando un plan de turismo interno y social que, probablemente, sea el más importante de la historia y que apunta a que más argentinos viajen por el país. Para esto hay que invertir en infraestructura, en comunicación, en desarrollo de destinos, pero sobre todo hay que generar una ingeniería de consensos, fundamentalmente dentro del sector, para que entendamos que es mejor vender barato y que vaya más gente que tener el hotel vacío. 

 

 

La versión original de este artículo fue pubicada en el one shot de Turismo de El Cronista Comercial. (Imagen: http://www.turismo.gov.ar/ministro)



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