Una campaña publicitaria con

Una campaña publicitaria con "patentes desafortunadas"

La agencia Leo Burnett utilizó chapas curiosas para promocionar a un centro de compra y venta de vehículos usados. Por qué aseguran que no buscaron generar polémica. 

11 de Diciembre 2012




Tener un automóvil es el sueño de muchas personas. Manejar una buena máquina, tirar un rebaje de quinta a cuarta y que el auto no sienta un tirón y frenar en las lomas de burro para que “no toque” abajo, son las máximas de cualquier fierrero de ley.

Obviamente que esa persona en los estacionamientos no le deja la llave a nadie. Se baja, traba las puertas, le saca una pelusita y se dirige a la ventanilla, donde le dice la patente al empleado: GIL 322. No, no es una broma, es la mala suerte que vive más de un propietario y que la agencia Leo Burnett tomó para su nueva campaña.

A través de un comercial realizado para Car One, punto de compra y venta de autos usados, los creativos buscaron reflejar las patentes más curiosas que suelen verse por la calle. La idea es que el dueño de la chapa polémica la suba a la página de Facebook de la empresa y participe por un sorteo de $ 10 mil, con el objetivo de cambiar su vehículo.


“Se necesitaba una campaña orientada a las ventas y lo que nos dijeron desde Car One fue: ‘Hágannos un planteo entero desde la promoción hasta la publicidad’. Y los chicos se pusieron a pensar que hay gente que tiene esas patentes y nunca se había hecho nada con el tema”, explicó en diálogo con Apertura.com Carmelo Maselli, quien junto a Luis Sánchez Zinny, es director General Creativo de Leo Burnett.

Entre las patentes que se ven aparecen la de GOY 229, para un rabino, y GAY 664, para una pareja de personas del mismo sexo. ¿Buscaban generar polémica? Desde la agencia aseguraron que ese no era el sentido de la publicidad.

“Como las patentes podían resultar ofensivas no tratamos de generar polémica. Estamos tratando de decir que una patente que dice “River” puede ser un problema para alguien que es de Boca”, describió Sánchez Zinny y agregó: “Lo mismo sucede con la escena final, no queríamos decir que la patente GAY es un problema en sí, sino que sólo puede molestar a quien no lo es”.

En el mismo sentido, Maselli afirmó: “En la patente que dice FAT (gordo en inglés) se trata de una persona común, no es una persona que sufra obesidad. También investigamos el término GOY y descubrimos que es ‘no judío’, no tiene una connotación negativa”.

Algunas patentes quedaron afuera: SEX y OGT fueron algunas de ellas según dijeron los creativos. Mientras tanto, surge la duda de quién tendrá la chapa CFK 678. Aunque allí entrarán en juego los “caza-patentes”, es decir, aquellas personas que si bien no tienen auto, pueden participar por distintos premios al subir fotos de patentes divertidas al Facebook de la promoción.

Un problema surgió en la pos producción. Las chapas que se ven fueron las que usualmente se usan como provisorias. Sin embargo, pertenecían por pura casualidad a algún conductor. “Buscamos a los dueños para que nos autoricen a utilizarlas”, narró Sánchez Zinny.

¿Los dejaron usarlas?

Sí, la mayoría se moría de la risa.



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