La animación: los motivos de una tendencia en publicidad

La animación: los motivos de una tendencia en publicidad

Ya sea para promocionar alimentos, bebidas o centros de entretenimiento, las producciones hechas a partir de un mouse aumentaron su presencia en la pantalla. 

12 de Septiembre 2012




Los castings para encontrar actores publicitarios recrudecieron. Y eso no significa que los actores peleen más por quedarse con un papel. Todo lo contrario. Ahora deben enfrentar a un enemigo que, si bien ya tiene tiempo de vida, se está viendo con fueraza: los comerciales animados.

Ya sea en la pantalla chica –con la publicidad de Twister y sus sabios animales-, como en el cine, con Gaturro y su película de animación en 3D, las nuevas tecnologías permitieron que las creaciones virtuales aparecieran con mayor frecuencia en el centro de la escena. Y no solo ellos: Ford publicitó su nuevo Ford Ka con unos "monstruitos" animados y Lucchetti se valió de unos curiosos personajes para dar a conocer sus pastas. 

Apertura.com consultó a productoras y agencias de publicidad para saber si la presencia de los comerciales animados es una moda o llegaron para quedarse.

“Lo bueno que tiene el avance tecnológico es que no tenés un límite. Sólo Hay que pensar cómo queda en la realidad lo que uno tiene en la cabeza”, explica Gabriel Huici, director Creativo de BBDO Argentina, y junto a Jorge Ponce Betti, también director, artífices de la última campaña de Twister, donde los animales cobran vida gracias a la animación.

“Primero llegamos a un razonamiento que tiene que ver con identificar la sabiduría que hay en los comportamientos animales. Para esa ejecución necesitamos de la animación”, afirma Ponce Betti.


La agencia también tuvo a su cargo la publicidad de Twistos, donde un pájaro animado picoteaba la cabeza de una chica, recordándole sus defectos y faltas. “Ahí lo que encontramos fue el personaje como una metáfora de lo que le pasa a las mujeres”, detalla.

Javier Lourenco es director de Flamboyant Paradise, productora que tuvo en su portafolio a Temaikén con su publicidad animada en 3D, donde los animales le daban rienda suelta a la buena vida. “La animación es una manera de diferenciarse y que la estética sea diferente, que la campaña tenga una personalidad. Una campaña de animación puede jugar con mundos más imaginarios, pero todo depende del producto”, comenta Lourenco y desglosa un proceso de trabajo que, si fuera con humanos, sería diferente.


“La diferencia entre la animación y una jornada de filmación radica en que en la primera tenés que tener un guión previo y saber qué vas a hacer antes de pre producir. El proceso tiene etapas, y cuando aprobás un animatic (una animación previa a la del comercial y dibujada a mano) tenés la base para empezar a animarlo”, describe y aclara: “En la animación no filmás 20 tomas diferentes. Tenés que grabar primero las voces, y está bueno filmar al actor para después copiar las expresiones de él en la animación”.

En ese sentido, Ponce Betti agrega: “Cuando se trabaja en animación, uno tiene un shooting puntual; pero a la hora de filmar gente de carne y hueso, puede haber una apertura a planos nuevos”.

Los costos de hacer una publicidad animada varían de acuerdo a qué se busca. No es lo mismo una publicidad en 3D que en 2D, como así tampoco invertir un mes de trabajo o dos. Para brindar una idea, una publicidad en 3D, con un mes de trabajo de por medio y cuatro películas como resultado lleva, en promedio, una inversión de US$ 100 mil.

“La animación es más barata que la filmación, eso la activó, porque mover un equipo de filmación es un presupuesto importante. Y así se pueden atomizar un poco más los costos”, suma Agustín Torre, animador y director de la productora Reino.

Se podría decir que la publicidad animada tiene un hermano mayor. Se trata del cine, donde los personajes nacidos de los programas de computación se volvieron tan populares como los de carne y hueso. Un ejemplo de ello fue Shrek, de DreamWorks, cuya primera parte de la saga recaudó US$ 267,6 millones. Todo gracias a una inversión de US$ 60 millones. Mientras tanto, la Era de Hielo recreó la vida de los animales de la prehistoria con un presupuesto de US$ 59 millones y una recaudación en taquillas de US$ 385 millones.

En la Argentina también se desarrollaron proyectos de animación. En 2010, Gaturro, la caricatura del humorista y dibujante Nik, cobró vida en la pantalla grande con una película de 86 minutos de duración. Entre enero y mayo de 2012, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), destinó $ 1.173.202 en materia de subsidios.


La moda no dio su último grito

La línea se mantiene en cada opinión: la animación llegó gracias a las facilidades que hoy en día brinda la tecnología pero todo depende de cada caso.

“No creo que se ponga de moda, porque los procesos de pensamiento son otros: partís de un razonamiento planteado a una marca. No quiere decir que porque la tecnología está se ponga de moda”, desmiente Ponce Betti, desde BBDO. Sin embargo, Huici aclara que “Buenos Aires tiene casas de producción muy buenas, que están al mejor nivel”.

Desde Reino, Torre destaca que el proyecto “ya les viene” pensado desde la agencia de publicidad, por lo que lo único que queda en sus manos es “animarlo”.

El broche lo dibuja Lourenco: “Por los tiempos en la Argentina es difícil hacer animación, porque te dicen ´en 15 días tenés que salir al aire´. Pero pienso que los creativos están pensando nuevos caminos, no solo filmar”.



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