Luis Majul:

Luis Majul: "“Lanata y todos los periodistas críticos somos testigos incómodos para el Gobierno”"

El autor de la biografía del momento dice que con la ley de Medios peligra la nutrición informativa y que ésta puede afectar el desempeño de las instituciones y la convivencia democrática.

21 de Diciembre 2012




Una sola vez, Lanata amenazó de muerte a una persona. Y no fue una amenaza virtual (...) Una advertencia que incluyó la posibilidad de tomar un arma y pegarle un tiro. La persona a la que Lanata amenazó fue nada más y nada menos que Daniel Hadad”, describe, Luis Majul, desde el capítulo 13 de su libro más reciente, Lanata, que publicó su flamante sello Margen izquierdo (distribuido por Planeta) hace dos semanas. Así, sin tapujos, como en una suerte de sincericidio brutal, Majul esboza poco más de 400 páginas en las que abundan anécdotas, aunque reales, dignas de una ficción de intrigas palaciegas. Y que tiene por protagonista exclusivo al conductor de Periodismo para todos, Jorge Ernesto Lanata.

Incisivo, Majul va a fondo con un periodista, como titula, que encarna una dualidad como pocos: es, a la vez, el más amado y más odiado del país. Algunos datos bastan para ilustrar sus excesos. Durante diez años, tomó ocho gramos de cocaína por día. Y, tan sólo en dos semanas, logró abandonarla, tras someterse a un severo tratamiento de desintoxicación en los Estados Unidos. Aunque se sintió inmortal hasta que cumplió los 50, coqueteó con la muerte. Gasta, por mes, unos $ 160 mil, o el equivalente al valor de un departamento en Sarandí, el barrio donde nació, y sus cuentas suelen estar en rojo. Estuvo con muchas mujeres.

Pero Sara Stewart Brown, 16 años menor y antigua fan, lo conquistó hace poco más de una década escribiéndole una carta de amor con motivo de su cumpleaños y obsequiándole una botella de whisky JB, la misma que elegía Teller, el protagonista de su primera novela. Y él accedió. Lanata fue, y es, un hombre de extremos. Un fenómeno de la comunicación. Un carácter difícil, desmesurado, mediático, ahora, abanderado como el máximo enemigo del kirchnerismo, luego del CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto.

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En el libro, el periodista de La Cornisa desgrana los fallidos intentos de suicidio -el primero, a los 12 años-, cómo lo afectó la enfermedad de su madre, las noches de rock & roll, las mujeres, Página 12, las adicciones, el acuerdo con Clarín, las quiebras y las traiciones. También, las peleas con sus colegas, como el matemático Adrián Paenza. Desde su salida al mercado, el 7 de diciembre, y tras cuatro ediciones, Lanata tiró unos 70 mil ejemplares. Nuevo fenómeno de la esfera mediática: Lanata por Majul.
“Quienes lean la biografía, van a encontrar muchos argumentos como para justificar su bronca, odio y crítica hacia Lanata, así como los fanáticos van a encontrar datos como para justificar su admiración”, sostiene Majul durante una charla con este medio.
 
El primer capítulo del libro, titulado Suicidio, arranca sin anestesia. Sin prólogo ni agradecimientos, Majul introduce una escena turbia, acontecida 15 minutos antes del año nuevo de 1998, cuando Lanata, en su departamento de Belgrano y sumido en una profunda depresión, en la silenciosa compañía de cocaína, un espumante francés y una calibre 38 de u$s 800, escribía una suerte de carta de despedida, titulada Fuegos, en alusión al espectáculo pirotécnico que inundaba entonces el skyline porteño.

Testigo incómodo
Majul recuerda que Lanata -según un sondeo de opinión realizado a mediados de año por la consultora Julio Aurelio & Aresco- tiene una imagen positiva del 68% y que, como dato color, entre los votantes de Cristina Kirchner, posee un 47% de aprobación así como una imagen negativa del 46%. “Se convirtió en un referente de la oposición. Es un dolor de cabeza para el Gobierno. Él y todos los que tenemos un pensamiento crítico somos como los testigos incómodos que el Gobierno quisiera no sufrir. Si no, no nos atacarían tanto”, resalta Majul y justifica: “Cada vez que escribo en un diario, en Twitter, en la fan page, aparecen decenas de tipos, algunos pagados, y otros no, insultando. Eso demuestra que molestamos”.

Parece causal que el libro haya salido a la venta, justamente, el tan esperado-temido 7D. Pero Majul, tácitamente, lo desmiente. “Fue casual. Estábamos apurando todos los procesos de impresión y de edición para que saliera una semana antes pero no llegamos. De todos modos, fue oportuno por lo que representa Jorge Lanata, el tema del Grupo Clarín, Radio Mitre, el hecho de que yo sea el autor y mi posición frente al tema están vinculados al 7D”, sostiene el periodista, también autor de El dueño, que lleva vendidos más de 200 mil ejemplares.

Pedido de extensión cautelar mediante y de per saltum, la aplicación de la nueva ley de Medios tiene en vilo a la esfera periodística y política. “Creo que, tarde o temprano, Clarín va a tener que desinvertir. Lo mejor sería que las condiciones de la desinversión se hicieran de acuerdo a los criterios de la Justicia y que ésta no estuviera contaminada por la política. Lo que no me creo, y me parece una locura, es que el Gobierno plantee esto como la última batalla final y se olvide, o no asuma o no gestione, los temas vinculados con la inflación, la inseguridad, la educación, lo que pasó con la Fragata Libertad, el cepo cambiario, la tragedia de Once”.

En línea, Majul agrega: “Si bajara un marciano y comprobara lo que pasó durante el año, incluidos los 51 muertos de Once, algo derivado de la mala política de los subsidios y de la corrupción, y se diera cuenta de que el Gobierno está empeñado en ganar una pelea que, en el fondo, es empresaria, creo que volvería a Marte y diría ‘este es un mundo que no se puede comprender’”.

Majul, como el protagonista de su último libro, es crítico y obsecuente. Respecto a los temas que ocuparon la agenda pública de los últimos tiempos, dice que lo que está en riesgo no es la libertad de expresión sino la libertad en general. “El intento de que no haya medios críticos o un contrapeso de periodistas y medios capaces de denunciar, investigar y escribir, como sucede en todos los gobiernos, hace peligrar la libertad de información de la gente. Si uno piensa en ella como si fuera un alimento, a la mañana necesito comer mucho porque el desayuno es la comida principal. Si me levanto y no puedo estar informado como quiero, con las alternativas y gustos que deseo, voy a tener desnutrición informativa. Y, aunque parezca una excentricidad, creo que a la larga va a afectar a las instituciones, la convivencia democrática, incluso las posibilidades de elegir con toda la información”, concede. Y amplía. “¿Cómo voy a elegir con toda la información si ahora resulta que establecieron una norma por la cual no se puede dar a conocer la dirección donde residen los funcionarios porque se supone que se está atacando a la privacidad? Lo que tengo que hacer es investigar no solo dónde están esas casas sino cómo hicieron para comprarlas”.

Lanata declaró no haber leído el libro de Majul. “Creo que le da pudor. El texto es muy brutal para bancársela. No solo por la cocaína, los intentos de suicidio y la historia de Página 12 sino, también, por el tendal que dejó en Crítica y su quiebra personal”, agrega, quien parafrasea a Gabriel García Márquez. “En 1985, en una conferencia en La Habana, dijo que aspiraba a que el lector, desde que empezaba hasta que terminaba un libro, no pestañeara. Esta es mi aspiración”, concluye.

Ficha
Título: Lanata. Secretos, virtudes y pecados del periodista más amado y más odiado de la Argentina
Autor: Luis Majul
Sello: Margen izquierdo
Páginas: 456
Primera edición: diciembre de 2012

 

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento Clase Ejecutiva (21.12.2012)



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