Jets ejecutivos, otra forma de volar

Jets ejecutivos, otra forma de volar

Tardar 15 minutos entre llegar al aeropuerto y estar en el aire es sólo para unos pocos. Una empresa brinda un servicio que incluye conocer los gustos y preferencias de sus pasajeros. Un plus: mientras viajás te lavan el auto. Excentricidades y curiosidades por las nubes. 

29 de Junio 2012


 

Llega. Despega. Trabaja. Aterriza. Negocia. Despega. Trabaja. Aterriza. Entre cada acción, el director de la compañía quizás no reparó dónde estaba. Se trataba de un Jet Falcon 900, con capacidad para 12 personas, butacas de cuero, sala de reuniones y baño personal. Como si eso fuera poco, le sirvieron su gaseosa preferida, la ensalada no tenía nueces y al regresar y subirse a su automóvil notó que se lo habían lavado y tenía la calefacción prendida. Eso es, a priori, categoría.

Quien está detrás de ese servicio es Royal Class, una empresa dedicada a los vuelos ejecutivos, con 9 jets listos para salir cuando sea y adonde sea. Navidad, Año Nuevo, 9 de Julio. Ningún día detiene a los pájaros metálicos cuando de brindar un servicio personalizado se trata.

Royal Class - avion - vuelo copiaEn la terminal Norte del Aeroparque Jorge Newbery duermen las naves. Allí mismo funcionan las oficinas de la empresa, donde Miguel Livi, CEO de la compañía, recibió a Apertura.com y ahondó en un mundo que, según aseguró, no es sólo para los ejecutivos de las multinacionales.

¿Por qué alguien contrata un servicio privado y no paga primera clase en una aerolínea comercial?

Lo más fuerte es el tiempo. Una persona que contrata un vuelo privado, desde que llega al aeropuerto –terminal sur-, se olvida que vino en vehículo propio, porque nosotros nos hacemos cargo del suyo y del transporte. Pasa por la terminal sur y si está todo en orden en 15 minutos está en el aire. Si comparamos eso con las dos horas antes que hay que estar en un aeropuerto internacional, ya empieza a sumar mucho tiempo. La segunda variable es que nosotros hacemos vuelos que pueden unir puntos que las aerolíneas muchas veces no unen. Podemos volar, estar tres horas en Córdoba, de ahí a Ushuaia, de ahí al Calafate, de ahí a Iguazú. Los vuelos se dan en un entorno fuertemente corporativo, y nuestros clientes aprovechan para ir haciendo reuniones de trabajo, por eso varios de nuestros aviones tienen internet a bordo y telefonía satelital.

De todas formas, es más costoso que viajar en una línea aérea comercial…

Si una persona viaja en un avión ejecutivo solo es más costoso que la línea aérea. Pero no es lo más usual. En general, cuando se renta un avión se intentan ocupar todas sus plazas. El costo de estas aeronaves comparado con las naves comerciales no es tanto menor. Los jets ejecutivos son costosos pero las diferencias no son tan grandes. Un viaje a Córdoba, de 1400 kilómetros cuesta en promedio US$ 6000 y pueden viajar 8 personas ¿Es más? Sí, pero no es ridículamente más. Son quizás US$ 400 más por persona.

¿Cómo es el mercado de la aviación privada para ejecutivos?

Este mercado viene sufriendo una modificación muy fuerte desde los últimos cuatro años por la crisis de 2008. En ese momento había matriculados 47 jets Lima Victor (LV). Este mes hay 138. Entraron 90 y picos en 4 años. Son argentinos que han decidido comprar su propio avión y que antes contrataban el taxi.

¿Por qué lo hicieron?

Por la crisis, los aviones valen hoy la mitad de lo que valían en ese momento. Un avión de US$ 2 millones vale US$ 1, uno de US$ 10 cuesta US$ 5. El que ya era usuario, y siempre tuvo ganas de tener su propio avión, ante la oportunidad de tenerlo y capitalizarlo –porque esto se revertirá-, tomaron la decisión de hacer la compra.

¿Eso afectó su modelo de negocios?

Sí, y nos motivó a cambiar nuestro modelo de negocios y pasamos de ser de una empresa que operaba aeronaves –de hacer charters- a dar servicios a muchos de esos nuevos modelos de aviones que hoy están en la necesidad de que alguien se los mantenga y les dé los pilotos, hangarage, los explote comercialmente.


A la hora de llevar pasajeros, no siempre se trata de directores, gerentes o empresarios de renombre. Si bien Livi mantiene en secreto su listado de clientes, personajes de alta performance utilizaron sus servicios. Entre ellos se puede mencionar a Bono, líder de U2, que se embarcó en las naves durante su gira. O incluso la presidenta Cristina Fernández vuela con la compañía cuando el Tango 01 está en reparaciones.

El trato, según afirman, es para todos igual: exclusivo. Tanto es así que al ser contratados, comienzan a averiguar gustos y preferencias de sus clientes. Gaseosa preferida, comida con sal, sin sal o kosher, cuadro de fútbol, revista preferida o lo que el cliente mande.


¿Qué es lo más extraño que han llegado a hacer por un pasajero?

Hubo un pasajero, que volaba desde el sur, e hizo una escala en Comodoro Rivadavia y seguía para Buenos Aires. Cuando subió en el sur, el piloto lo escucha decir: “Acabo de tener que dejar un asado que me muero”. Bajaron en Comodoro y en una hora tenían que volver a subir. El copiloto se fue a una parrilla y plantó una parrillada dentro del avión. Cuando llegó el pasajero se encontró la sorpresa. Nos ganamos un cliente de por vida. Esas cosas te hacen diferenciar.
Lujo - Avión - Roya Class copia ¿Cuál es el target de los pasajeros?

Hay un mix. Vemos que un 60 por ciento son brokers del exterior –megacorporaciones- que nos contratan en la Argentina para darle servicios a extranjeros que viajan al país y necesitan moverse por la región. Un 20 por ciento son dueños de grandes corporaciones y 20 por ciento de corporaciones no tan conocidas, pero que entienden este valor.

El placer de volar


Si bien la empresa cuenta con jets de todos los tamaños –desde 5 pasajeros hasta 14- y con distintos valores, uno se destaca sobre el resto. Se trata del Jet Falcon 900, con capacidad para 12 personas y con un precio de US$ 12 mil si se quisiera viajar, por ejemplo, a Córdoba.

A la nave se puede ingresar de parado –en otras hay que agacharse- y los pasillos son anchos. Butacas de cuero y los comandos de la cabina –luz, ambiente, volúmenes- al alcance del CEO. Tiene dos baños: uno para los pasajeros y otro al fondo, exclusivo para el ejecutivo de mayor rango. A su vez, cuenta con una sala de reuniones con una mesa rebatible escondida debajo de los asientos. Si no quisiera usarse como lugar de trabajo, el CEO podría convertir el lugar en una habitación y dormir apaciblemente.

Una vez de vuelta, sea quien sea el pasajero, se encontrará con su automóvil lavado y con la calefacción –o refrigeración, según corresponda- en la temperatura correcta. “Ya que estamos se lo lavamos”, se ríe Livi.

Al igual que en todos los vuelos, el piloto le da a los pasajeros su número de celular. Ni bien terminen de trabajar solo deben llamarlo y el comandante ya irá encendiendo los motores, porque en el mundo de los negocios no hay tiempo que perder.



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