Cuando ser ejecutivo es riesgoso para la salud

Cuando ser ejecutivo es riesgoso para la salud

El estrés que trae consigo la toma de decisiones y las presiones del trabajo puede afectar en el cuerpo. Cuáles son las principales consecuencias y cómo pueden evitarse.

Por Joaquín Garau 04 de Julio 2012




En una hora, el director de la compañía deberá pararse frente a los principales accionistas y explicar por qué cayeron las ganancias. Su celular no para de sonar. Para colmo, su secretaria le comunicó que llamaron desde el banco por el refinanciamiento del crédito, pero sin dar más detalles. Ahora falta menos.

Estrés - notaLa escena se repite día a día en distintas empresas. Sea cual sea la actividad, los directivos sufren a diario situaciones estresantes, que van desde tener que rendir cuentas a un jefe hasta dar una charla en un simposio. El ritmo frenético trae consigo el estrés pero, el estrés, ¿adónde lleva al ejecutivo?

Consultado por Apertura.com, el doctor Alejandro Hita, Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Austral, explica que la toma de decisiones en una empresa no difiere de otras situaciones estresantes de la vida cotidiana. “Siempre que alguien que está sometido a condiciones de estrés –una circunstancia que el organismo se prepara para una situación que lo agrede – tenemos grandes cantidades de hormonas catecolaminas –que son la adrenalina y la noradrenalina- y tienen efectos como aumento de la presión arterial”, detalla Hita, quien asegura que las consecuencias del estrés explotan cuando el paciente, de por sí, presenta factores de riesgo preexistentes.

“Estamos mayormente expuestos a las consecuencias cuando además de las hormonas el cuadro viene acompañado por una serie de factores de riesgo no controlados, como obesidad, tabaco, sedentarismo, hipertensión, diabetes, entre otros”, asegura el doctor.

Las consecuencias serán terribles. El estrés no queda en el cuerpo, sino que éste lo libera a través de distintas formas. Entre ellas se encuentran las alteraciones de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, las cuales, si el individuo está sano, no sufrirá mayores problemas, pero si presentara un afecciones preexistentes, los resultados podrían ser catastróficos.

“Se pueden provocar múltiples cosas, desde infartos agudos hasta Accidentes Cerebro Vasculares (ACV)”, destaca Hita y apunta: “Si uno tiene un estado de hipertensión, sumado a hipercoagulación, y algún otro factor preexistente, el estrés se suma para aumentar el riesgo del ACV”.

Mientras tanto, el estrés trae debajo del brazo otros impactos asociados al aspecto psíquico del paciente. “El estrés en forma crónica genera alteraciones en la capacidades de concentración, en las relaciones humanas, en la personalidad, cambios de conducta, potencia cambios de alteraciones emocionales preexistentes”, enumera Hita, quien agrega que hasta puede llegar a “generar cuadros de caídas de pelo transitorias”.

A pesar de todo. Las reuniones, los teléfonos que piden explicaciones, los balances que no cierran. Todas situaciones que aumentan el estrés, pero que no pueden irse de la vida del ejecutivo, el cual deberá aprender a manejarlas para que los efectos nocivos de la presión lo afecten lo menos posible. “Se resuelve el estrés a partir de una combinación. Por un lado se deben tomar medidas para que el paciente tenga controlado los factores de riesgo. Y por el otro hay que trabajar en el estilo de vida, y en el aspecto emocional”, resalta el doctor, quien destaca a la terapia como una de las formas de sobrellevar el mundo de los pelos de punta. “No se puede omitir la exposición al estrés, pero sí como el paciente lo recibe”.



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