El perfume, la base de la empresa

Lanzó un laboratorio aromático para personas y empresas -Fueguia-, entre cuyos inversores está Amalita Amoedo, nieta de Amalia Fortabat.

21 de Junio 2012

Emprender no es algo nuevo para Julián Bedel. En 1998, en pleno boom puntocom, su negocio era desarrollar sitios. “virtualtrip.com era un fábrica de sites. Cuando estalló la burbuja, terminó en la ruina”, recuerda. Para ese entonces, se había percatado de que varias empresas no tenían un identidad pensada “de acuerdo a su modelo de negocios; no sólo en lo visual”. Con la idea de posicionar marcas, nació Formabranding.com, con el Malba como primer cliente. Luego, sumó al Faena, restaurantes y otros museos. Siempre, con la identidad en mente, el joven volvió a emprender. Después de un research, esta vez, los aromas fueron su disparador.

Julián Bedel“La identidad aromática siempre está abandonada”, señala. Se interiorizó en todas las etapas de la producción de perfumes, especialmente, en las fragancias para la casa, las que acompañan la identidad de una marca. “Por ejemplo, el aroma dentro de un Porsche tiene un impacto directo en lo emocional”, señala Bedel. Asegura que, según estudios científicos, los aromas pueden ayudar a reducir el estrés, entre otras cosas. Con esta información sobre la mesa, el resultado fue la creación de Fueguia, un laboratorio de perfumes para personas y para empresas, que, con Amalita Amoedo, nieta de Amalia de Fortabat, como inversora, abrió sus puertas, en diciembre de 2010.

La iniciativa permite que un individuo pueda tener su propio perfume, hecho a medida e, incluso, patentarlo. Con un proceso algo más largo, una compañía también puede contar con su propia fragancia, por un mínimo de US$ 1800 (el precio depende de los componentes). El 90 por ciento de los clientes de este servicio son extranjeros. “Quieren una diferenciación pública”, dice el emprendedor.

Según Bedel, que ya tiene como clientes a hoteles como el Four Seasons y el Park Hyatt, la diferencia entre su proyecto y los laboratorios es que estos últimos trabajan con moléculas sintéticas y hacen los perfumes muy similares porque el precio de desarrollo no debe superar un mínimo. Fueguia, en cambio, cuenta con más de 800 esencias naturales que usa en perfumes y velas. “Justamente, estamos armando comunidades en la Patagonia para que cultiven determinadas hierbas que compraremos, a la vez que los pondremos en contacto con firmas de afuera”, detalla.

También, dice ser el único laboratorio que, además de desarrollar fragancias, tiene su propia marca de lujo y ya cuenta con un local a la calle, en la exclusiva avenida Alvear. El precio promedio de los perfumes (el 75 por ciento de sus ventas) es de $ 550 y, según su propietario, se venden entre 10 y 15 unidades por día. Para su fundador, la empresa ya está lista para desembarcar en otros mercados y así lo hará en Hong Kong, Londres, París, Roma y Nueva York. “Llegaremos de la mano de los mejores distribuidores de nicho de cada lugar. No creo en las franquicias. Para el desarrollo de fragancias, viajaremos una semana por año a cada ciudad”, explica.



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Editor80 CMS Reportar Responder

Apoyo a los perfumes hechos a medida en un taller de perfumeria frente a los industriales, fabricados con una misma formula y en serie.

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