El futuro será móvil: Las apps para celulares y tablets son la puerta de entrada

15 de Junio 2012




¿Qué tema tratar en la primera edición de I+D, esta columna sobre innovación y tecnología? ¿Cómo hablar de lo que viene, lo que generó mucho gurú autoproclamado, pero siendo lo más concreto posible? Lo pensé mucho y ningún tópico resultó más relevante, como punto de partida para pensar los próximos años, que el peso que ganó, y ganará, a mediano plazo, el mundo mobile. En la Argentina, existe más de un celular por persona. Pero, incluso, si desconfiás de esos números (porque conocés varios equipos abandonados en un cajón), no hay ninguna duda de que la cantidad de PCs y notebooks está muy por debajo de esa cifra. Esto presenta oportunidades, hasta ahora, impensadas.  

Cada individuo sale al mundo a diario con un equipo que lo conecta con sus amigos (y con las marcas que le gustan). En este ecosistema masivo, la palabra clave es “apps”. De la mano de Apple, los “programas” que teníamos en nuestros celulares y handhelds se hicieron más atractivos y fáciles de vender. Así, hoy existen más de un millón de aplicaciones, si tenemos en cuenta iOS (sistema operativo de la empresa de la manzanita) y Android (plataforma que cuenta con el respaldo de Google). La novedad es que, además, muchos usuarios, impulsados por la facilidad de pago y el bajo costo relativo, las compran, en vez de conseguirlas de manera non sancta.

Otro ingrediente central para entender la relevancia del mundo móvil es la migración de celulares standard a otros más avanzados, feature phones en la jerga, o al high end: los smartphones. Si bien esta es la gama ansiada en el mercado de consumo masivo, es esperable que, en un futuro cercano, los smartphones vuelvan a ser llamados celulares porque todos los clientes tendrán un “teléfono inteligente”.

Incluso, en países emergentes, como la Argentina, esta tendencia es tangible: ya te habrás encontrado en la situación en la que todos tus amigos iluminan sus caras con las pantallas mientras cenan, atentos a lo que pasa en esas cuatro pulgadas. Mientras aprendemos a vivir con un equipo omnipresente, hay mucho que hacer.

Son varios los casos exitosos de servicios o aplicaciones que nacen como apps y, desde ahí, pasan, quizás, tener un sitio. El caso más conocido es Instagram, un producto que permite publicar fotos odificadas con filtros vintage y que logró, en menos de 18 meses, obtener 30 millones de usuarios sólo en iPhone. Cuando esta columna estaba lista para imprimirse, Facebook sorprendió al mercado y compró la empresa, sin modelo de negocio probado, por US$ 1000 millones. La operación, más allá de la posible burbuja que supone, le da un marco más relevante a los párrafos previos que mantuve intactos. Mientras tanto, en instagram.com, hay poco más que información institucional.

En ese contexto, hasta hace poco tiempo, el diseño de un sitio mobile (con una mayor atención a qué se destaca y cómo) era un opcional en el proceso de desarrollo de la presencia online de una empresa o persona. Hoy y, sobre todo, mañana, es clave tenerlo en cuenta desde el principio del diseño. Más aún, si vemos el leve, pero sostenido, crecimiento del segmento de tablets. Los límites entre la PC, el celular, la tablet y la notebook son, cada vez, más difusos.

Fruto de la confusión que genera este ambio de paradigma, hay que estar despiertos para formar parte del primer grupo en entender hacia dónde va el mercado, a través del tan mentado comercio electrónico, que, recién ahora, parece estar amigándose con el gran público.

Publicado en la edicion de Apertura de abril de 2012.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos