Cómo hacer de la moda un emprendimiento

Cómo hacer de la moda un emprendimiento

“Tengo miedo todos los días”, confiesa Ely Ikonicoff, creadora de Positivo. En su rubro, dice, “instalar un proyecto cuesta mucho y pueden bajarte el pulgar en una temporada”.

25 de Junio 2012

“Tengo miedo todos los días. En la vida de un emprendedor, el vértigo es diario. Pero, también, la zanahoria que te da la fuerza para seguir, lo que me hace reinventarme para nacer de nuevo, lo que me pone en órbita. Instalar un proyecto de moda cuesta mucho y pueden bajarte el pulgar en una temporada”, afirma Ely Ikonicoff, creadora de Positivo, marca con puntos de venta propios, en los que se comercializa productos de diseño, mixeados con la moda, accesibles.

Ely Ikonicoff“Chucherías”, los define Ikonicoff, quien dejó el negocio familiar textil para poner su emprendimiento. Recuerda que, cuando comenzó, en 1999, la gente no entendía lo que vendía y muchos allegados le auguraron a su proyecto sólo seis meses de vida. “Reivindiqué el billete de $ 100, ya que el precio promedio de mis productos es de $ 40”, explica.

Comenzó en un garaje de la zona de Cañitas. En aquel momento, con 25 años, invirtió US$ 15.000: US$ 10.000, de la venta de su Fiat Uno, y US$ 5000, préstamo de su novio, Vernon, actual marido. “Se casó para hipotecar la deuda”, asegura Ikonicoff, entre risas. En 2001, desembarcó en Paseo Alcorta.

Después, abrió en Palermo Soho. En el camino, también hubo errores. Por ejemplo, la apertura de un local en Santa Fe y Suipacha, que cerró a los pocos meses. “La gente no tenía tiempo de mirar. Por eso, no funcionó. Pero no me enquisto con las cosas que no funcionan: las extirpo”, sintetiza.

Recuerda otro traspié cuando, en pleno 2001, pagó siete veces más un embarque de España que llegó con retraso, después de Navidad. Respecto a los proyectos, asegura pilotear su empresa sin planes a largo plazo.

“Es complicado en un país en el que tenés que estar adaptando permanentemente. Me voy arreglando el traje a medida que me queda chico”, afirma la mujer que, en el último año, creció 35 por ciento en facturación y planea aumentarla 50 por ciento este ejercicio.

Hace un año, lanzó sus franquicias. Ya abrió la de Tandil y, pronto, tendrá una en La Plata. Posee cinco locales propios, 28 empleados y 5000 ítems (variedad de productos). “Ahora, trabajo en el desarrollo de proveedores locales, ya que importaba el 50 por ciento de mi stock”, cierra.



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