Qué hacen las empresas ante la imposibilidad de girar utilidades
Real Estate

Qué hacen las empresas ante la imposibilidad de girar utilidades

Los players tuvieron que encontrarle una alternativa de inversión al dinero. Las operaciones de real estate, una de las opciones elegidas.

Por Florencia Radici 04 de Octubre 2013




El BBVA Francés anunció la compra de una torre en Catalinas, en la que invertirá $ 1200 millones para sus nuevas oficinas corporativas. Antes, el Santander Río había hecho lo mismo con un edificio en Garay y Paseo Colón, por el que comprometió $ 650 millones. En Catalinas Norte, el Banco Macro develó un desembolso de $ 500 millones para su futura sede corporativa. Cuando el ICBC, todavía, era Standard Bank, colgó su cartel en un edificio del Dique 1 de Puerto Madero. La aseguradora RSA informó una erogación superior a los US$ 30 millones en el último año para 15 pisos en Córdoba y Esmeralda.

Los principales jugadores de real estate admiten que, particularmente, en el segmento premium de oficinas, aumentaron las consultas con respecto a la posibilidad de adquirir las propiedades que, tradicionalmente, se alquilaban. “Tienen caja y, como no pueden girar utilidades hacia el exterior, necesitan trabajar el dinero”, justifica un consultor. El cepo cambiario también afecta a las empresas que quieren girar divisas hacia sus casas matrices. En el primer trimestre de 2013, salieron del país US$ 155 millones, según el BCRA. La mayoría, del sector minero, que envió US$ 105 millones. Durante 2012, el Gobierno sólo autorizó el giro de US$ 253 millones en concepto de dividendos.

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Problemas en la city. Cuando se cerró la posibilidad de girar utilidades, las empresas debieron idear planes alternativos. Foto: Archivo Apertura.

En 2011, año que tuvo 10 meses sin restricciones, habían sido US$ 4495 millones. Hoy, las empresas que quieren enviar remesas deben presentar una declaración anticipada de pagos al exterior (DAPE) y esperar la autorización, que no suele llegar. El otro lado de esta dificultad está en que, según la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), la inversión extranjera directa (IED) creció 27 por ciento interanual en la Argentina. El 63 por ciento de los US$ 12.551 millones correspondió a “reinversión de utilidades”. Si no, la IED habría descendido más del 10 por ciento.

Ante esta realidad, las principales compañías exploran opciones para que el capital acumulado no pierda más del 20 por ciento del valor que, cada año, se come la inflación. Uno de los sectores más perjudicados es el financiero. Desde enero, el BCRA aumentó el colchón de liquidez al 75 por ciento sobre el capital mínimo que debe mantener cada institución, una vez giradas ganancias. Y es, justamente, uno de los rubros con mayor liquidez: el año pasado, ganó $ 19.500 millones. De ahí, las operaciones de real estate. “Pero es sólo para los que necesitan tener anclado el capital en la Argentina. No es una inversión de la que se pueda salir rápido”, advierte un especialista.

“Ante la alternativa de no poder girar dividendos, el desembolso inmobiliario sigue siendo un respaldo eficiente del capital, siempre y cuando, se mantengan las condiciones jurídicas actuales”, explica Alfredo Bollón, profesor de la carrera de Martillero Público y Corredor de Comercio de la Universidad del Museo Argentino (UMSA) y presidente de la Corporación de Rematadores. Mariana Stange, directora de la División Oficinas de L.J. Ramos, cuenta que el mercado de oficinas, que, históricamente, tenía 80 por ciento de operaciones de alquileres y 20 de ventas, está cambiando. “Ya el año pasado, fue de 70/30 y, este año, hay más consultas”, asegura.

Las principales compañías exploran opciones para que el capital acumulado no pierda más del 20 por ciento del valor que, cada año, se come la inflación.

La rentabilidad en oficinas ronda el 6 por ciento, por debajo del histórico 9 a 12 por ciento. Por ahora, los brokers no ven inversiones en otro tipo de propiedades, como viviendas o condo-hoteles, salvo, en aquellas empresas relacionadas con actividades agrícolas que, en lugar de alquilar hectáreas, pueden comprarlas. “Sacando los casos puntuales, ninguna empresa, racionalmente, invertirá su liquidez, para protegerse de una devaluación, en algo tan ilíquido”, matiza un consultor de negocios. Ante este escenario, se abren posibilidades para que el cash no quede inactivo. Una es invertir en plazos fijos, aunque la tasa, todavía, no equipara a la inflación (pocas, y para sumas grandes, llegan al 20 por ciento anual). Otra opción, los fondos comunes de inversión (FCI): en el acumulado de los primeros siete meses del año, el patrimonio de los FCI creció 34,1 por ciento y acumula $ 60.533,9 millones. 

Quien también puede esperar movimientos es el sector de fusiones y adquisiciones. En la última edición del Global Capital Confidence de EY, un 38 por ciento de los encuestados estima un leve aumento en el volumen de M&A en la Argentina para el próximo año, sobre todo, en los sectores de Tecnología, Farmacéutico y Petróleo y Gas. Además, el 41 por ciento mencionó que la preferencia este año será invertir el cash disponible en crecimiento orgánico, mientras que el 28 por ciento lo usará para reducir endeudamiento. Sin embargo, para Patricio Rotman, director de Finanzas & Gestión, “el camino estratégico de crecer comprando empresas es una decisión de inversión relevante y compleja, basada en una visión de mediano y largo plazo”.

dineroOpciones. El real estate se convirtió en la principal opción para salvaguardar las utilidades. Foto: Archivo Apertura.

Para él, las multinacionales no toman este tipo de decisiones sólo por tener un excedente financiero. En esos casos, es más común que inviertan en la capacidad productiva propia, si es que tienen fábricas o líneas de producción. En el caso de las empresas de servicios, también, se ve renovación del parque tecnológico, tanto de hardware como software. Daniel Serventi, socio a cargo de Su-damérica del área de Transacciones de EY, apunta otros instrumentos, como una mayor inversión en marketing. “También, se realizan préstamos inter-empresarios. La que tiene liquidez presta a una tasa mayor que la de un plazo fijo y la que tiene déficit, y su casa matriz no quiere invertir en dólares, consigue mejores condiciones”, amplía.

Algo similar se da con las firmas que necesitan una pre-financiación de exportaciones. “Pero la mayoría está wait and see, por lo menos, hasta octubre. Lo que hacen, para sacar algo al exterior, es a través del contado con liqui de la Bolsa, aunque implica una pérdida por la brecha del dólar”, admite, off the record, un ejecutivo del mundo financiero. “En realidad, quieren estar lo más líquidas posibles para, ante un posible cambio de reglas de juego (no probable este año), no estar expuestas al riesgo argentino y pagar dividendos”, concluye.



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