Las 9 reglas de oficina que limitan la productividad
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Las 9 reglas de oficina que limitan la productividad

Un especialista en inteligencia emocional explica por qué medidas como no usar el celular o establecer una cantidad limitada de visitas al baño pueden jugar en contra del rendimiento de una compañía.

16 de Julio 2015

Nadie discute que el ambiente laboral, como muchos otros, debe regirse por ciertas reglas. Pero en esa codificación de las conductas y prácticas aceptadas y denegadas, muchas organizaciones suelen terminar yendo en contra de lo que buscan: el mejor rendimiento posible de cada miembro de su compañía.

Travis Bradberry, especialista en inteligencia emocional y presidente de la consultora TalentSmart, asegura que si bien estas normas deben ser aplicadas a ciertos empleados –cuando así lo requieran–, instaurarlas como mandamientos a seguir por todo el personal puede ser contraproducente. El especialista elaboró una lista con 9 ejemplos de reglas que, aplicadas universalmente, son perjudiciales para la productividad de una empresa:

  • Restringir el uso de Internet. Hay ciertos sitios que no deben visitarse jamás en horario laboral. Pero Facebook no es uno de ellos. Bradberry cree que hacerlo impide realizar tareas de investigación que permitan, por ejemplo, conocer la identidad de posibles socios o clientes de una empresa.
  • Exigir puntualidad inglesa. Para Bradberry, a uno no le pagan un sueldo por la cantidad de horas que pasa sentado frente a su computadora, sino por el trabajo que realiza. Por ello, llamarle la atención a un empleado por llegar 5 minutos tarde no es lo más recomendable si esa persona trabajo durante el fin de semana, o hizo horas extras en días anteriores.
  • Severidad en los permisos para enviar e-mails. ​Según el presidente de TalentSmart, a pesar de ser una moda reciente, esta práctica ya está cayendo en desuso. Algunos compañías son tan estrictas en lo que respecta al uso de la casilla de correo corporativa que exigen enviar e-mails solo a quienes se encuentran dentro de una base de datos pre establecida.
  • Cantidad limitada de visitas al baño. Insólito pero real, se encuentra en línea con aquellas restricciones para no fumar. Si bien fumar hace mal, queda en cada empleado tomarse un pequeño descanso para hacerlo en las áreas permitidas. 
  • Robo de millas de viajero frecuente. No permitirle a un empleado utilizar sus millas para viajes de placer puede ser interpretado como una desatención en el esfuerzo, las energías y el tiempo brindados por esa misma persona a los viajes de negocios realizados.
  • Ambiente muy políticamente correcto. Bradberry reconocer que tener un trato cordial con colegas y superiores genera un ambiente de trabajo ameno. Pero a su vez, advierte que si este punto se exagera, la paranoia por qué se dijo y qué no podría invadir la mente de cada empleado. 
  • Estricto monitoreo de performance. Algunos talentos sobrenaturales pueden mantener una curva de productividad siempre constante, pero eso no sucede en todos los casos. Forzar a los empleados a entrar dentro de un ranking establecido solo genera tres cosas: 1) una evaluación de rendimiento incorrecta, 2) un sentimiento de desínteres por la actividad de cada empleado particular, 3) inseguridad e insatisfacción por pare de los trabajadores.​
  • Prohibición del uso de teléfonos celulares. Negar la posibilidad de usar el celular no siempre es una política justa para toda la empresa. Quienes deberían ser alertados sobre el tiempo que usan su teléfono son los que abusan de esta libertad, no los que lo utilizan solo para chequear el estado de salud de algún familiar.
  • Código de vestimenta uniformado. “Contrata profesionales y se vestirán como tal”; para el presidente de TalentSmart, si alguien en la oficina cruza la línea de lo que es apto para la empresa, las medidas se deben dirigir específicamente a esa persona. Someter a todo el equipo a usar un mismo uniforme no es conveniente.


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