El proyecto inmobiliario que sobrevivió a tres crisis y hoy va por su segunda etapa
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El proyecto inmobiliario que sobrevivió a tres crisis y hoy va por su segunda etapa

Las torres Dosplaza, en Caballito, fueron presentadas el día de la Resolución 125. Sus desarrolladores pilotearon en plena crisis de hipotecas subprime y finalmente saltaron el cepo al dólar.  Por Joaquín Garau 12 de Enero 2016

En los viejos terrenos de Molinos Morixe, junto a la histórica cancha del club Ferrocarril Oeste, una torre rompe en el cielo de Caballito y aguarda mientras su hermana, a medio construir, sigue su curso en la altura.

El emprendimiento inmobiliario, llamado Dosplaza, fue presentado el día en que se anunciaba la Resolución 125, en 2007, y en el medio atravesó la crisis internacional de las hipotecas subprime y el cepo al dólar. Diego Chevallier Boutell, CEO de la desarrolladora RUKAN, es un sobreviviente de los vaivenes del mercado aunque hoy en día se muestra victorioso: salió de la selva y ya vendió todas las unidades de una torre y el 40 por ciento de la otra. “El proyecto original eran las dos torres, pero para medir el riesgo lanzamos la primera. Después, la Argentina y su modelo económico entraron en crisis y con ella estaba el mercado inmobiliario”, explicó Chevallier Boutell, en diálogo con Apertura.com, desde lo más alto de la torre uno, con vista a toda la Ciudad de Buenos Aires.

Ante una situación económica argentina cambiante, la pregunta es obvia: ¿qué recaudos tomaron para desarrollar? “Nuestros proyectos grandes los etapabilizamos. Pensamos un proyecto de 520 unidades pero fuimos cautos de no salir al mercado con todas. En 2008 nos agarró la crisis del campo; en 2009, la crisis de Lehman Brothers. Un desarrollador se tiene que acostumrbar, como en toda empresa, a estos vaivenes, aunque el rubro inmobiliario es especial”, destacó. 

Las torres –cada una tiene 33 pisos- tienen unidades monoambientes de 42 m2, de 56.50 m2 y 61.70 m2 (dos ambientes), de 77.20 m2 y 80.60 m2 (tres ambientes) y de 135m 2 y 101.50 m2 (cuatro ambientes), con un valor del metro cuadrado en torno a los US$ 2650-2700. A los detalles arquitectónicos se suman otros, como dos ascensores por palier, cocheras subterráneas, quinchos con parrilla individuales, pileta y seguridad las 24 horas. La primera torre tiene 262 unidades y la segunda contará con 224.

Encontrar el lugar para levantar semejante proyecto no fue tarea sencilla, ya que el barrio de Caballito es una de las zonas más pobladas de la Ciudad. Sin embargo, una alternativa apareció. “Le compramos a Molinos Morixe los terrenos. La especialidad del desarrollador es encontrar el terreno, porque es imposible encontrar un lugar con el cartel de “Se Vende” ya listo para que vos construyas. Y esto, que era un molino harinero, nos presentó un desafío: ¿cómo convertirlo en un emprendimiento de categoría?”, resaltó el desarrollador. La construcción estuvo a cargo de Caputo S.A.

Mientras tanto, Chevallier Boutell aguarda porque el crédito hipotecario, una de las deudas del Gobierno anterior, se resuelva. De todas formas, aclaró que “pedirle hoy al Gobierno medidas en ese sentido es temprano, pero creo que lo tienen en mente, porque ya el hecho de sincerar el mercado cambiario es una ayuda en ese sentido”. Y destacó: “Más grave que el tipo de cambio es la inflación, porque si querés hacer un proyecto a largo plazo con 30 por ciento de inflación es imposible”.



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